Domingo 06 de Septiembre de 2020
En la saga que protagonizó Lionel Messi esta semana, que tuvo en vilo al mundo deportivo, hay algo que quedó clarísimo y que seguramente el crack rosarino, su familia y su círculo íntimo tomaron nota. Y es que al poderoso Barcelona como club poco le importó su voluntad de querer cambiar de aire. Lo mismo corre para gran parte de los hinchas blaugranas, esos que tantas veces celebraron títulos (34) de la mano del talentoso del número diez. Porque los fanáticos del Barça no se movilizaron para tratar de convencer a Leo desde el afecto para que se quede e incluso hasta pusieron en duda su idolatría si la Pulga se animaba a pegar el portazo. Todo lo contrario de lo que se vivió en su Rosario natal, donde a pesar de las restricciones por la pandemia los hinchas de Newell’s en caravana hicieron sonar las bocinas de sus autos y agitaron las banderas rojinegras en apoyo a Messi, en un grito de afecto que cruzó el océano para avisarle que en el Parque lo aman y que siempre tiene abiertas las puertas para jugar en el Coloso. Y Messi, por había alguna duda, ahora lo sabe.
También fue curioso lo ocurrido con los clubes europeos que lo pretendían. Todos quedaron en el intento y en las buenas intenciones, pero ninguno activó la chequera. Nadie, ni Manchester City, ni PSG, dijeron en voz alta que quería contratarlo y mucho menos hubo movidas callejeras al respecto. Por ello, la única expresión genuina de cariño se concretó en Rosario y fue protagonizada por los hinchas de Newell’s, incluso sabiendo que su arribo ahora era muy complejo. Así, a Messi le quedó clarísimo que en el Parque la gente no le exige nada, no le pone condiciones, no le da la espalda si prefiere otro destino y que por siempre será reconocido como un hijo de la casa. Como un embajador rojinegro, tal vez el más trascendente de todos. Un afecto que ni el club con el que ganó todo le dispensó en estos días. Leo ahora lo sabe y eso tal vez en el futuro aporte a su esperado desembarco como futbolista leproso.
Sin dudas que Messi vivió esta semana uno de los momentos más importantes desde lo emocional en su brillante carrera deportiva. No fue en el marco de un torneo, ni gambeteando a un rival con una genialidad y mucho menos clavando un golazo de lo que tienen su sello indeleble. Nada de eso. Porque debió moverse en el partido más importante de los seres humanos, el de la vida, el de los afectos y el de las decisiones personales que van muchísimo más allá de la pelota. Y allí, aunque a la distancia, la gente de Newell’s le tendió la mano, sin exigirle nada a cambio.
Lo concreto fue que el crack rosarino terminó aceptando cumplir su contrato en el Barça ante la amenaza del club catalán de llevarlo a la Justicia, claro que lo hizo contra el deseo que expuso en primera persona de querer cambiar de aire ahora mismo. Pero Barcelona le puso fianza a la su libertad (700 millones de euros como cláusula de salida) y lo amenazó con llevarlo al estrado judicial. El rosarino también tenía sus argumentos válidos para ganar la batalla legal (estaba estipulado que si avisaba al término de la pasada temporada quedaba con el pase en su pode), pero prefirió parar la pelota y quedarse contra su voluntad jugando en la entidad catalana.
Muchísima agua corrió bajo el puente en la última semana en relación al mundo Messi, en la novela que tuvo como protagonista excluyente al mejor jugador del mundo. Y fue el propio actor principal quien avisó el viernes, con pantalones cortos y en ojotas, que cuando vuelva a atarse los botines para saltar a la cancha lo hará con la pilcha del Barça.
Leo aseguró que cumplirá el contrato hasta junio de 2021, pero que su intención era "marcharse en este receso” para renovar expectativas y abrir las alas rumbo a otro proyecto futbolístico. El planeta Barcelona le mostró los dientes y fue un lobo feroz ante el pibe que hace 20 años llegó con un bolsito lleno de ilusiones y escribió la página más gloriosa del club catalán. Leo lo sabe y lo sufrió. Del otro lado del mundo, donde se inició su camino, la gente de Newell’s le mandó un mensaje de apoyo y lo bancó. Dicen que en las difíciles aparecen realmente los afectos más sinceros. El romance Messi-Newell’s jamás será por conveniencia ni tiene condiciones.