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Newell's: la táctica de Germán Burgos, útil para defender

Los jugadores se adaptaron a los esquemas que dispuso el DT frente a Unión. Achicó espacios hacia atrás y conservó el cero en su arco. El déficil fue el ataque

Martes 23 de Marzo de 2021

La primera presentación del Newell’s de Germán Burgos fue con un formato claramente diferente al de su antecesor Frank Kudelka. Y con una característica de juego también distinta. La paulatina incorporación de conceptos por parte del plantel y la capacidad de los jugadores para absorberlos y de llevarlos a la práctica indicará hasta dónde será posible jugar con las variantes futbolísticas que pretende el entrenador. Al menos, con unos pocos días de trabajo, los dos esquemas tácticos que implementó le sirvieron frente a Unión para cerrar los espacios. La cuenta pendiente rojinegra fue en la faz ofensiva.

Burgos había adelantado en la conferencia de prensa previa al partido contra Unión que el equipo utilizaría dos sistemas tácticos. Así lo puso en práctica en el Coloso, cada uno en un tiempo distinto, en el empate sin goles. Luego, durante la charla que mantuvo con Ovación, en la nota publicada en la edición del domingo, ratificó lo observado en el Parque: la implementación de un esquema en el primer tiempo, el 4-1-4-1, y de otro en el segundo, el 5-4-1.

El plan, con una y otra táctica, fue achicarle los espacios en campo propio a Unión, a partir de un gran rigor táctico de los futbolistas, quienes debieron esforzarse para entorpecer el fútbol de la visita. La serie de partidos que arrastraba el equipo en el equipo, con cuatro derrotas y apenas un empate, requería empezar a corregir desde atrás hacia adelante, según la observación del entrenador.

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Planteado así, Burgos consiguió un orden defensivo que le dio mayor consistencia a la última línea, no sin antes tener que hacer un retoque en el segundo tiempo, armando una línea de 5 en el fondo, con la inclusión de Manuel Llano. Esta variante solucionó los problemas que le ocasionaron las proyecciones del lateral Nicolás Peñailillo por el sector derecho, moviéndose a espaldas de Cristaldo y por delante de Capasso.

La intensidad y verticalidad que espera Burgos de los jugadores para la transición defensa-ataque fue lo más costoso. Implica un enorme despliegue y el plantel tendrá que irse acostumbrando a semejante exigencia. También hay que saber elegir quienes son los más apropiados para cumplir tal desgaste. No todos pueden hacerlo en forma óptima.

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El bloque defensivo

Sin la pelota, Newell’s dejó venir a Unión y lo presionó recién a partir de la mitad de la cancha. Agrupó futbolistas para tratar de ser compacto en su propio terreno. Sforza se repartió la franja central con Maxi y fue uno de los más adelantados al momento de obstruir el avance rival. Estos desplazamientos fueron nuevos para el juvenil. También los que debieron hacer Jonatan Cristaldo y Justo Giani, subiendo y bajando por las bandas. Quedó en evidencia que a ambos les costó el retroceso.

Fue más evidente en el caso de Cristaldo. Perdió en varias ocasiones al lateral izquierdo Peñailillo. El defensor se le filtró a sus espaldas y dispuso de libertad para jugar, teniendo apenas por delante a Capasso. Al fin y al cabo fue el único recurso ofensivo del tatengue. Cuando Newell’s le tapó el sector con la inclusión de Llano, se terminó toda aspiración de ataque visitante.

Es que Burgos comprendió que había que cambiar y lo puso a Llano por Giani en el inicio del segundo tiempo. Paró a cinco en el fondo y el recién ingresado fue sobre la derecha para entorpecer a Peñailillo, que no volvió a incidir en el juego.

La elección de los jugadores por las bandas aparenta ser desde ahora uno de los temas cruciales. La actuación de Cristaldo, al menos desde la entrega, fue encomiable. Pero no fue eficaz en la marca. La impresión es que puede rendir mejor y ser más efectivo en otro sector de la cancha, como centrodelantero, y que sea otro el que juegue por el costado. Siempre y cuando haya alguno que pueda adaptarse a tal rol.

Por tratarse de la primera prueba de Burgos al mando del equipo, no es menor que Newell’s haya terminado con el arco en cero tras ocho partidos (sin contar la Copa Argentina). Si bien el equipo no llegó a conformar un bloque infranqueable, le llegaron poco, ya sea con cualquiera de los dos esquemas.

Por el lado de los zagueros, en especial Cristian Lema, se favorecieron con el achique hacia atrás. No fue necesario que el primera marcador central saliera a cortar lejos y realizar grandes desplazamientos, algo que lo perjudica. Se movió en un espacio reducido y así no tuvo mayores inconvenientes.

Lejos del arco rival

El gran déficit de Newell’s estuvo en el aspecto ofensivo. Muy poco es lo que generó. Pablo Pérez fue el que aportó la mayor claridad, pero no encontró los mejores socios.

Pérez comenzó el partido ubicado por delante de la línea defensiva. Desde allí se ocupó de distribuirla. Pasó a jugar más adelante durante la segunda etapa ante la salida de Maxi por Julián Fernández.

Pese a los intentos de Pérez, faltó juego asociado. Sforza anduvo impreciso. Negri no fue alternativa por la banda, Giani no prevaleció en el uno versus uno, Maxi entró en juego de a ratos y Scocco no encontró el sitio por donde desnivelar.

Nada cambió con el ingreso de Cabrera y de Cacciabue. Pero sí fue aceptable la aparición de Llano, jugando por afuera .

En un trámite donde hubo poco peso ofensivo, Cristaldo sobresalió aguantando la pelota y tratando de sacarse la marca de encima.

El 0 a 0 reflejó aciertos y errores de Newell’s en un extremo y otro de la cancha. Cuestiones a perfeccionar y corregir en un ciclo que recién empieza.

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