Referentes que no gravitan, un vestuario con excluidos del plantel y juveniles que cayeron en un pozo, el combo que deberá revertir quien sea designado DT.
Lunes 10 de Junio de 2024
El fútbol de Newell’s está herido, en crisis y hoy sin entrenador confirmado en la primera división, más allá del interinato del siempre valioso Adrián Coria. La danza de nombres para tomar las riendas del equipo profesional es amplia, en cuanto a edades, currículums, antecedentes y sentido de pertenencia o no de los candidatos.
Los llamados y consultas formales o informales en este sentido ya comenzaron. Pero más allá del nombre que sea elegido para encauzar el rumbo hay una pregunta que se impone y que seguramente se la harán todos los sondeados por la dirigencia cuando les ofrezcan el cargo. ¿Qué dejó Mauricio Larriera tras sus seis meses como DT rojinegro?
Y allí hay una pesada herencia, ya que más allá de los números aceptables de su gestión, entrega un plantel totalmente diezmado, desbalanceado en varias posiciones, con apellidos fuertes que fueron marginados del plantel generando ruido en el vestuario, con juveniles en franco declive y con el máximo referente, Ever Banega, disminuido físicamente y sin poder aportar hace rato su sello de calidad.
Por eso el problema principal de Newell’s hoy es de gestión futbolística y no de cuestiones matemáticas en las tablas de arriba y de abajo.
Las decisiones de Mauricio Larriera
Mauricio Larriera consumió su crédito no por tener resultados pésimos, sino por ir flagelando su gestión con decisiones que, más allá de ser correctas o no, fueron en detrimento del potencial leproso, en cuanto al inventario de un plantel que ya de por sí es acotado y no le sobra nada.
En este sentido, el interinato de Adrián Coria comenzó con el perdón de jugadores que estaban marginados como Leonel Vangioni, Ramiro Macagno y Franco Díaz, pero esa grieta del vestuario no se solucionará en sólo una semana de trabajo. El partido del jueves ante Instituto en el Coloso marcará el cierre competitivo hasta luego de la Copa América, pero será el inicio de una nueva etapa del club.
Pero vale repasar la era Larriera. La primera decisión del uruguayo fue no contar con los servicios de Pablo Pérez, una postura que pudo ser totalmente razonable desde lo deportivo, pero tal vez en un plantel reducido como el leproso se necesitaba del aporte anímico y de experiencia del que hasta ese momento era el capitán. Igual Pérez luego no tardó en retirarse del fútbol en Sarmiento de Junín. Fue la primera baja no forzada que hizo ruido interno.
Ya en plena competencia el DT aceptó la decisión institucional de excluir del plantel al volante Franco Díaz, tras un polémico video en el que refería tener simpatía por el clásico rival rojinegro. Más allá de la posterior aclaración del propio jugador, éste no volvió a ponerse nunca más la camiseta leprosa y fue otra baja en medio de la escasez de recursos.
La "falta disciplinaria" de Macagno
Pero hubo más. Tal vez lo más fuerte fue el cortocircuito que tuvo el DT con quien había sido su arquero titular en la primera parte del año: Ramiro Macagno. Luego de la Copa de la Liga el entrenador optó por reemplazarlo por Lucas Hoyos bajo los tres palos en una decisión que está, sin dudas, bajo su órbita. Pero otra vez sobrevino la tormenta y el fuego amigo. Hubo “falta disciplinaria” de Macagno, según el DT, y el guardameta también fue separado del plantel en las convocatorias. Otra baja inoportuna que le restó al grupo.
También fue dejado al margen Leonel Vangioni, a pesar de que había tenido escaso rodaje en la primera parte del 2024. El Piri, otro de los capitanes, salió de la consideración y así se transformó en un soldado más que quedó fuera de combate en un ejército cada vez más acotado por el desmanejo interno. Está claro que el DT traza los límites y los objetivos, pero Larriera fue limando sus propios recursos que ya de por sí eran muy escasos.
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Sin dudas estas reiteradas interferencias, cortocircuitos y discusiones internas fueron desgastando la convivencia de un vestuario que se fue quedando paulatinamente con menos jugadores para afrontar los desafíos. Y como cada crisis además deja daños anímicos y de fortaleza grupal en el plantel. Sin dudas esto también tuvo repercusión involuntaria dentro de la cancha y se notó en varios de los últimos partidos.
Banega, Ramírez y los jóvenes
El bajón físico y de juego de Ever Banega también conspiró contra Newell’s, ya que al notable volante le cuesta mucho superar una lesión muscular que tuvo en el final del torneo pasado. El diez no está pleno, algo que avisó el propio Larriera antes de ser despedido del Parque.
Por su parte, preocupa el presente del goleador Juan Ignacio Ramírez, que acumula siete partidos sin hacer un gol. En seis de ellos fue titular y en uno ingresó desde el banco, contra Deportivo Riestra en la Copa Argentina. Su último festejo fue el 31/03/2024 ante Sarmiento (V) 1-0 cuando anotó de penal el gol del triunfo. Lleva 541 minutos sin facturar y en la última derrota ante Banfield (0-2) falló un penal con el partido 0 a 0.
Pero además, salvo el nivel aceptable de Gustavo Velázquez (ahora con la selección de Paraguay) y de Armando Méndez con su empuje incansable, el resto del plantel en su totalidad bajó considerablemente el desempeño. Hasta Rodrigo Fernández Cedrés, que había sido de lo más destacado en el tramo inicial de la temporada, ahora no sobresale.
Y ni hablar de los jóvenes como Francisco González, Brian Aguirre y hasta el zaguero Ian Glavinovich, este último que de estar hasta hace poco en los planes de Javier Mascherano para los Juegos Olímpicos cayó en un pozo y en la última fecha cometió dos penales frente a Banfield.
Números aceptables, el fútbol en crisis
Esta es la pesada herencia que deja Larriera en lo estrictamente futbolístico y en su trabajo de campo. Más allá, se repite, que los números absolutos de la campaña del uruguayo fueron aceptables. De los 20 partidos que dirigió entre la Copa de la Liga (14), la Copa Argentina (2) y la Liga Profesional (4) ganó 10, empató 3 y perdió 7. Lo que arroja una efectividad del 55 por ciento de las unidades en juego.
Pero la crisis es futbolística en cuanto a la gestión de los recursos, a la pérdida de confianza grupal y a un equipo que en su propuesta de juego cayó en picada. Por eso el final tan abrupto como previsible de Larriera. Y por ello el escenario de pesada herencia con el que deberá lidiar su sucesor, más allá de que tendrá a favor la probable contratación de refuerzos y la posibilidad de armar su propia plantilla junto a la dirigencia. Esta es la realidad que el flamante conductor definitivo deberá revertir en lo inmediato.
La llegada provisoria de Adrián Coria con toda su experiencia, conocimiento de todos los jugadores y bonhomía servirá para descomprimir la situación, para que la previa del duelo ante Instituto no sea traumática, pero luego Newell’s deberá reforzar el proyecto deportivo que conduce Ariel Michaloutsos y designar a un cabeza de grupo para que lo lleve adelante como técnico de la primera división. Tendrá que marcar el camino, trazar los límites, lograr que el equipo sea protagonista de la Copa Argentina y que en la tabla acumulada pueda terminar a fin de año en zona de copas internacionales.
El clásico de reojo
Pero más allá de todo hay una fecha que será clave para el nuevo DT. La décima jornada de la Liga Profesional, en el fin de semana del domingo 11 de agosto, en la que Newell’s visitará el Gigante de Arroyito para afrontar el clásico ante Central, el designado DT irá con una mochila tremenda para conseguir un buen resultado. Una exigencia que lo ubicará al nuevo entrenador como responsable de ir por una alegría más que postergada ante el archirrival.
En este escenario asumirá el renovado conductor rojinegro, con ilusiones y urgencias, con mucho trabajo por hacer, con la necesidad de reconfigurar y reforzar el plantel y con una misión que le demandará tiempo y que su antecesor Mauricio Larriera jamás pudo lograr: enamorar y seducir a los hinchas con una propuesta de juego convincente, más allá de que sea más o menos ofensiva.
De la pericia del presidente Ignacio Astore, de la comisión directiva y del director deportivo Ariel Michaloutsos dependerá elegir al técnico indicado. No es una tarea fácil y nada ni nadie otorga garantías. Pero ellos tienen en sus manos los destinos del club y son los encargados de resolver la situación. Y nombrar al técnico de la primera división está entre las tareas más complejas de una institución que vive por y para el fútbol como lo es como Newell’s.