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Newell's jugó mal, perdió con justicia con Huracán y quedó diezmado

Fue lo que se dice una noche negra. Desde lo futbolístico y lo matemático no hay nada para rescatar luego de la derrota justa que sufrió Newell’s a manos de un ordenado y compacto Huracán. El parto vino de nalga desde el minuto inicial... Vea el show de goles de la fecha 14.

Lunes 12 de Mayo de 2008

Fue lo que se dice una noche negra. Desde lo futbolístico y lo matemático no hay nada para rescatar luego de la derrota justa que sufrió Newell’s a manos de un ordenado y compacto Huracán. El parto vino de nalga desde el minuto inicial hasta el pitazo final del paupérrimo Gabriel Favale. A la Lepra no le salió una bien dentro del rectángulo, Ricardo Caruso Lombardi no encontró respuestas cuando movió las piezas y encima perdió de cara a lo que viene a tres soldados imprescindibles en el andamiaje colectivo. Rolando Schiavi y Diego Scotti dejaron la cancha en un pierna de manera prematura con lesiones que los marginarán del equipo en el futuro inmediato (ver aparte). Como si el destino estaría ensañado con los del Parque, Germán Ré acumuló la quinta amarilla y deberá purgar una fecha de suspensión justo en el trascendental duelo ante Colón (salvo algún artilugio que involucre al Sub 20 Alexis Machuca por aplicación del artículo 225, que es poco factible). Peor imposible.

 El partido comenzó equilibrado y en los primeros minutos no hubo incursión en las áreas. Recién a los 10’, Quiroga mandó un centro desde la izquierda y Marcelo Barovero le ahogó el grito a Da Silva. En la continuidad de la jugada Vangioni volvió a cruzar la pelota y Salcedo le erró al arco.

  El click del encuentro fue en el minuto 13. El Flaco Schiavi sufrió una severa molestia en el aductor y debió dejar la cancha. Sus compañeros sintieron el impacto por la pérdida del caudillo defensivo y sobrevino la incertidumbre. Por eso comenzó a crecer el Globo en volumen de juego. Toranzo movió la red del lado de afuera y luego una desinteligencia entre Villar y Ré casi genera la apertura por parte de Franzoia. Newell’s estaba desorientado en el Coloso como nunca en la era Caruso. No encontraba la pelota y no tenía coordinación a la hora de presionar. El mazazo no tardó en llegar. Omar Zarif metió un centro llovido desde la derecha y Federico Nieto se elevó en soledad para cruzar el cabezazo y hundirla en la red. Augusto Mainguyague, que había ingresado por Schiavi, perdió la marca y fue letal.

  Para colmo de males, Diego Scotti se fracturó y no salió a jugar el segundo tiempo. En el complemento Caruso creyó que con la inclusión de Juan Ferreyra como referente de área y retrasando a Da Silva casi como enlace podría torcer la historia. Pero el antídoto no resultó. Newell’s nunca le encontró la vuelta al trámite y no logró asfixiar a un rival que a partir de la pelota sabe hacer daño.

  Apenas un cabezazo de Da Silva y otro de Ferreyra fueron las escasas aproximaciones leprosas en el período final. Muy poco para ilusionarse con un empate que siempre dio la sensación de estar lejos. Incluso Huracán pudo definirlo de contraataque si hubiera tenido ganas de jugar Andrés Franzoia.

Desarticulado, impotente, inexpresivo. La Lepra terminó sufriendo el trámite de un pleito que siempre lo tuvo a contramano. Sólo con el amor propio como bandera los rojinegros buscaron hasta el final, pero esta vez no alcanzó porque ningún protagonista tuvo un instante de inspiración. No era la noche de Newell’s y vaya si quedó demostrado. l

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