Ovación

Newell's juega cada vez peor, se aleja del protagonismo y no gana ni con uno más

Se iba esfumando el partido, la tarde iba apagando sus luces y en el Coloso ni siquiera se prendió una lamparita de sus torres, cuando ya se veía poco y nada. Un cuadro de situación que pintó como ninguno la realidad de este Newell’s de Sensini, que amagó comerse los chicos crudos en el arranque del Clausura...

Lunes 16 de Marzo de 2009

Se iba esfumando el partido, la tarde iba apagando sus luces y en el Coloso ni siquiera se prendió una lamparita de sus torres, cuando ya se veía poco y nada. Un cuadro de situación que pintó como ninguno la realidad de este Newell’s de Sensini, que amagó comerse los chicos crudos en el arranque del Clausura y que a poco de recibir los primeros cachetazos se fue apagando, por ahora sin solución de continuidad. Sí, este equipo juega cada vez peor y ni siquiera disimula las ocasiones de gol que le crean con dominio territorial sobre el rival. El globo del protagonismo se va pinchando, al punto que el punto que rescató ayer ante Huracán fue eso, un punto rescatado del naufragio futbolístico.

Newell’s no trabajó ayer casi nunca en equipo. Apenas lo hizo en tiempo adicional, en dos muy buenas acciones de Vangioni por izquierda que Armani y Salcedo no pudieron resolver, por culpa de Monzón en el primer caso y del milímetro que le faltó al paraguayo en el segundo para empujarla a la red. Antes, los dos goles del Piri fueron sacados de contexto de un partido que jamás tuvo a su alcance.

Hubiera sido un castigo inconmensurable para Huracán si se iba derrotado del Coloso. Y varias cuestiones avalaron esa apreciación. Es que no sólo fue el único con una propuesta colectiva, sino que en el instante antes de que Vangioni sacara sus dos conejos de la galera estuvo a un tris de llevar la diferencia a dos goles, pero primero falló De Federico, en el único yerro de su gran tarde, y luego César González hizo la personal cuando Nieto esperaba solo para definir.

Y más. Newell’s ni siquiera aprovechó el golpe psicológico del segundo gol y la inmediata expulsión por doble amarilla de Arano. Iban 19 minutos del complemento y, lejos de volcar el trámite a su favor, Peratta debió transformarse en la segunda figura rojinegra, sacándole el tercero a Pastore (similar tapada a Arraya ante Gimnasia de Jujuy) en un mano a mano luego de una grosera falla de Pillud en una salida rápida (similar error de concepción al que derivó en el 1-1 de Colón) y luego un cabezazo a quemarropa de Nieto, tras un córner de De Federico.

En todo lo que quedó del complemento luego del segundo golazo de Vangioni, Newell’s ahondó los problemas que mostró desde el inicio mismo del partido: una incoordinación llamativa en todas sus líneas, que nunca parecieron amalgamarse y que le dio espacios a un rival que necesita de ellos para hacer valer su juego de pelota al pie.

Por eso, el pequeño De Federico se hizo gigante ya desde el vamos, para iniciar la jugada del primer gol de Nieto, y logró asociarse muy bien con Leandro Díaz para abastecer al prometedor Pastore y el potente Nieto. En el inusual desorden de Bernardello, inútilmente siempre muy adelantado y además errático, en la falta de presencia de Sperduti y también de Vangioni por las bandas, Huracán hizo lo que quiso, dejó en ridículo a Pillud varias veces y hasta a Schiavi, y siempre estuvo para más.

Por eso, si no ganó fue porque Vangioni se iluminó para empatarlo dos veces sin que mediara una justificación colectiva, como pasó con el zurdazo que partió sin dejar pensar a Monzón y luego con el zapatazo con la de palo, justo después de que Araujo definiera como un goleador una gran pared con De Federcio.

Gimnasia de Jujuy pudo ganarle y no se le hizo caso a ese alerta. Colón también y tampoco hubo reacción. Lanús sí lo venció pero se dijo que fue ante un gran equipo. En cambio, el aviso de ayer debe sacudir la modorra de un Newell’s que ayer hizo agua como nunca. El que no haya perdido fue sólo changüí. l

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