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Newell's insinúa mucho más de lo que puede concretar y eso influye en su cosecha

En su intento por crecer fecha a fecha, Newell’s capturó en Rafaela un empate que le sirve para sumar una dosis importante de convencimiento sobre su propuesta. Si bien queda claro que le resta incorporar vuelo en la generación y eficacia en el arco rival, el equipo de Javier Torrente esbozó algunos síntomas de evolución ante un adversario que venía entonado, en una cancha complicada. Fue generoso desde la actitud escénica. No resignó su ambición, a pesar de sus sabidas limitaciones.  

Domingo 11 de Septiembre de 2011

En su intento por crecer fecha a fecha, Newell’s capturó en Rafaela un empate que le sirve para sumar una dosis importante de convencimiento sobre su propuesta. Si bien queda claro que le resta incorporar vuelo en la generación y eficacia en el arco rival, el equipo de Javier Torrente esbozó algunos síntomas de evolución ante un adversario que venía entonado, en una cancha complicada. Fue generoso desde la actitud escénica. No resignó su ambición, a pesar de sus sabidas limitaciones.

  Esa cruda exposición mostró lo mejor y lo peor de este equipo. Reveló que su norte no se negocia y es el área de enfrente, que insinúa mucho más de lo que concreta y que por eso todavía no hubo un despegue cualitativo en su expresión colectiva. Da la sensación de que Newell’s no termina de armarse hasta ahora en el torneo, la transición se sigue estirando y ese desfasaje conspira contra su objetivo de llegar a los 30 puntos.

  Vale reconocer que en su búsqueda de certezas, los rojinegros consiguieron mayor orden y seguridad defensiva. En ese sentido, el dibujo táctico, con tres hombres atrás que se transforman en cinco cuando es atacado, influye favorablemente para arrimar seguridades. El aporte de Hernán Pellerano y la grata aparición de Santiago Vergini colaboraron para sumar firmeza en ese sector.

  Parece que Newell’s enterró la etapa en que era pura fragilidad en su última línea y que cualquier contrincante lo ponía al borde del ridículo. Y ese es un punto grande a favor de este proceso.

  A partir de esa sensación, está buscando definir su perfil en la fase ofensiva. La determinación es un elemento perceptible en la propuesta pero la irregularidad de los ejecutantes lo lleva a alternar buenas y malas. Los carrileros muchas veces terminan absorbidos por el trajín que deben enfrentar, el doble cinco no se afianzó y las molestias físicas de Hernán Villalba y Víctor Figueroa quitan alternativas de valía para esa zona trascendental de la cancha. No hay una cadena depurada en la fase de inicio en la elaboración y el equipo muchas veces termina avanzando sin ideas conductoras.

  En la delantera, la Lepra se esfuerza al máximo pero su falta de claridad en el último toque lo complica para poder trasladar sus impulsos al marcador. Mauricio Sperduti y Ricardo Noir obligan más de lo que lastiman y Víctor Aquino aún no puede asentarse como referencia de área. La estructura con tres delanteros suma presencia en los metros finales pero hasta ahora esa influencia no se tradujo en la red rival. Falta gol y se nota.

  Así, más allá del gesto positivo alcanzado en Rafaela, Newell’s evidenció otra vez que necesita mayor eficacia para estar más cerca de sus saludables intenciones.
 

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