Viernes 23 de Junio de 2023
Newell’s mostró nuevamente una versión para el olvido de visitante. Salvó, eso sí, el empate 1-1 ante un Huracán que venía a los tumbos gracias al penal atajado por Hoyos al final, en una noche con poco para rescatar desde lo futbolístico. Y donde quedó inflado de bronca en el tumulto del epílogo, con roja a Sforza luego de la de Martino, y las protestas hacia el juez Luis Lobo Medina, con mucho de razón. En especial de Heinze, bancado por el presidente.
Las urgencias del local, la presión de sus hinchas y un Sebastián Battaglia con un ultimátum en el cargo, eran un combo explosivo que le ofrecía a Newell’s una chance concreta de sacar provecho.
Pero Huracán fue el que primero tomó la batuta y se lanzó en ataque. El quemero desbordaba a la lepra con los carrileros que se desprendían de la línea de 5, con el chileno Guillermo Soto por derecha y Guillermo Benítez por izquierda. Todo derivaba en centros venenosos al área para trasladarle el problema a los dirigidos por Gabriel Heinze, que presentaron algunos problemas de control de pelota en los minutos iniciales. Newell’s se complicaba solo.
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El rojinegro apenas podía pasar la mitad de la cancha y cuando lo hacía regalaba la pelota. Y el globo seguía apretando, a tal punto que Mazzantti presionó en la salida a Velázquez y le ganó, Hoyos salió a cortar y en la disputa la pelota casi se le mete. La defensa leprosa no daba garantías, Sforza no estaba lúcido en el primer pase y lo comían rápido, situación que notaba Heinze y trataba de solucionar con indicaciones.
El cronómetro seguía su marcha y el juego entró en una meseta, lo que le sirvió a Newell’s para adelantarse en el terreno y apretar a un rival que ya comenzaba a evidenciar signos de flaqueza.
En una jugada aislada de Martino por izquierda, Sauro le cometió infracción y le regaló a la lepra un tiro libre. Ferreira se hizo cargoy le tiró un centro a la cabeza a Recalde, que saltó ante la atónita mirada de la defensa, burlando la marca de Hezze, y clavó el 1-0 con un frentazo a los 21’. Festejo leproso, ebullición en el Ducó.
El rojinegro tuvo lo mejor rozando los 30’. Fue un equipo corto que se movía bien con y sin pelota. El pecado fue no supo aprovechar ese momento, sumado a que el clima en el estadio ya estaba enrarecido por cánticos poco felices para el local.
Lo dicho. Newell’s no aprovechó y pagó. Cuando el primer tiempo se disponía a ser historia, Huracán sacó de la galera el empate. Torrent tiró una pelota al área que Sforza no alcanzó a desviar y Mazzantti la encalzó casi de tijera para estampar el 1 a 1 a los 45’.
Terminó la primera etapa mal y comenzó la segunda peor. Recién se estaba acomodando cuando Martino le pegó un patadón a Hezze, vio la 2ª amarilla y dejó a la lepra con 10. Comenzó otro partido.
El globo se serenó, controlaba el balón y se aprovechaba de un Newell’s corriendo siempre atrás de la pelota. Estaba para el cachetazo. Huracán lo doblegaba en todas las líneas, el medio era un peaje sin barreras y la misión había mutado de ganar a aguantar.
Por suerte para la lepra, el local iba mucho pero no sabía como entrarle, todo terminaba en gambetas del pibe Gauto y un centro a Cóccaro. Un esquema repetido.
Lo ya dicho, Newell’s es su propio enemigo, siempre se complica solito. por eso cuando apenas quedaba tiempo, Mosquera cometió un infantil penal con la mano y parecía que la lepra revivía a un Huracán casi moribundo. Pero Hoyos agrandó su figura y le tapó el penal a Hezze, asegurando el 1-1.
Es cierto que pudo ganarlo de contra, con sendas ocasiones de los ingresados Djorkaeff Reasco y Juan Giani, pero las malas resoluciones lo privaron de un premio que ya era demasiado grande para lo que había exhibido en el Tomás Adolfo Ducó.