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Newell's ganó, jugó muy bien y dilapidó muchas situaciones ante Rafaela

El buen juego de los volantes de Newell's le permitió al equipo generar infinidad de situaciones de gol. Bernardi y Pablo Pérez tuvieron precisión y movilidad para lastimar al rival. Además la defensa casi no pasó Newell’s goleó a Atlético de Rafaela 1 a 0.

Lunes 19 de Marzo de 2012

El buen juego de los volantes de Newell's le permitió al equipo generar infinidad de situaciones de gol. Bernardi y Pablo Pérez tuvieron precisión y movilidad para lastimar al rival. Además la defensa casi no pasó Newell’s goleó a Atlético de Rafaela 1 a 0. Como se entiende este juego de palabras. Sencillo. La Lepra jugó un partido sólido y convincente hasta el área rival, pero allí sólo capitalizó el cabezazo de Mauricio Sperduti en el primer tiempo y luego se cansó de fallar chances clarísimas de gol, un poco por impericia propia y otro tanto por la notable actuación del arquero Sara. En el trámite los rojinegros estuvieron varios goles arriba que su débil oponente, pero en la red, donde se escribe la verdadera realidad, la victoria fue por la mínima diferencia. Claro que lo más importante para los leprosos fue haber cosechado dos victorias en cadena luego de más de un año, algo que la gente celebró con la fiesta que explotó tras el pitazo final de Pompei. De yapa con el triunfo se ubicó a sólo cuatro unidades del líder Tigre.
  De la mano del toque y la precisión de Bernardi y Pablo Pérez, sumado al pulpo que fue Villalba en el círculo central, los rojinegros transformaron al césped del Coloso en un tobogán hacia el arco rafaelino en casi todo el segundo tiempo. Además Vangioni y Vergini fueron más volantes que marcadores de punta y subieron con criterio. Arriba el Gordo Sperduti pasaba como conos a los rivales que se le ponían adelante. Así la lepra generó media docena de chances clarísimas para definir el partido por un score abultado, pero siempre hubo un pero. Y eso deberá corregirse porque todos los rivales no son Rafaela.
  En el complemento el Negro Figueroa, Urruti, Sperduti, Pablo Pérez y hasta el ingresado Martín Tonso dilapidaron chances clarísimas para agitar la red y decorar un resultado que por escándalo mereció ser otro. Pero la puntería en el último toque no es el fuerte de este equipo del Tata (ver página 4) y por eso fue un alivio el pitazo final de Pompei.
  Así, aquel cabezazo goleador de Sperduti a los 23 minutos de la primara etapa, tras un centro fantástico de Vergini terminó valiendo oro. Fue otra victoria para volver a creer que este Newell’s desde lo anímico y lo futbolístico es diferente a la pobre versión leprosa de 2011.
  A modo de resumen, el primer tiempo arrancó para la siesta. En los quince minutos iniciales el partido fue una verdadera canción de cuna. No pasaba nada y ambos equipos se prestaban la pelota en la mitad de la cancha. Fue tan así que lo que primero que pareció ser un tiro al arco fue de Urruti, a los 15’, con un remate que rebotó bien arriba en el tejido perimetral. Allí sonó el despertador y el equipo del Tata de manera sostenida comenzó a inclinar la cancha.
  Promediando la etapa inicial los volantes leprosos empezaron a tener mejor señal de fútbol para navegar por el partido y encontraron espacios y precisión para lastimar a la crema. Urruti estuvo cerca de la apertura, pero chocó con los reflejos de Sara.
  Enseguida Vergini, sólo de cara al arco, pateó y su tiro al gol se desvió en Zbrun. Maduraba el primero. Centro de Vergini y testazo goleador del Gordo, que terminó siendo el principal argumento para lograr los tres puntos. El uno a cero del entretiempo terminó siendo la chapa final.
  Así Newell’s debió batir a goles a la crema en el complemento, pero falló en la definición. Y la visita en el final en una estirada de Carignano y en un tiro de Cáceres casi paraliza los corazones leprosos. No fue así y esta vez, a pesar de los goles que erró, Newell’s logró ganar. Superó a Rafaela holgadamente en el trámite, pero en los números el triunfo fue ajustado. Y más allá de lo que dijo el Tata tras el partido (ver página 5), sobre que no fue una victoria con susto, él mismo sobre el final se quería comer los codos de los nervios. l

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