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Newell's: Gallego apuesta a un juego diferente, no tan vistoso y con solidez defensiva

¿Jugar mal pero ganar, o es condición sine quanom demostrar un fútbol lindo? ¿El resultado por encima del juego? La pregunta se repite. La que está instalada en el fútbol desde siempre.

Martes 10 de Marzo de 2015

¿Jugar mal pero ganar, o es condición sine quanom demostrar un fútbol lindo? ¿El resultado por encima del juego? La pregunta se repite. La que está instalada en el fútbol desde siempre. Y las opiniones generalmente están muy divididas, aunque la realidad indica que al final del camino lo que importa es vencer. Sin importar el cómo. Hoy la idea futbolística que pregona Américo Gallego está bajo la lupa —entre algunos—, aunque otro sector menos extremista la acepta porque en definitiva el equipo suma. Y eso parece ser lo que vale.

El Tolo tiene su estilo, el de toda su vida (con el que llegó al título en 2004). Ni se puede decir que es del todo malo ni tampoco bueno. Quizás semejante al que pregonan muchos entrenadores, porque está claro que hoy no abundan los que arriesgan buscando el jogo bonito.

Newell’s cambió rotundamente de estilo. El de Martino quedó archivado, es historia, y la línea que hoy se baja es la de no arriesgar ni ceder espacios en el fondo. Cuidar a Ustari es la prioridad porque es consciente de que de mitad de cancha hacia adelante sus jugadores alguna van a generar y definir. Siempre está en la idea la posesión, aunque no es obligatorio como lo era en los ciclos anteriores. Sí no regalarle nada al rival para que pueda sorprender. Como lo hizo Independiente en el mismísimo Coloso. A partir de ahí optó por ir por la suya, cambió en su determinación de meter en cancha a la gran mayoría de futbolistas de buen pie (a los que bautizó como los cuatro fantásticos).

Hay también algunos aspectos a tener en cuenta en esta determinación del Tolo de recurrir a un equipo más “equilibrado”, del que hablaba Bernardello, y esto tiene que ver con que los rivales le habían tomado la mano al Ñuls de la posesión constante y que pensaba todo el tiempo en el arco de enfrente sin tanto en el propio.

Es cierto que el juego quizás no contagia. La gente se había acostumbrado a otra cosa y ahora deberá digerir esta forma que no se modificará mientras los resultados acompañen. De hecho, nada se le puede recriminar al DT porque después de la derrota en la inauguración del campeonato no perdió más: ganó dos (Aldosivi y Crucero) y empató uno (Vélez).

Quizás la cuestión analítica está centrada en otro punto. Newell’s tiene jugadores de un poderío futbolístico sumamente importante que lo ubica entre uno de los mejores del fútbol argentino. E incluso con recambio y que pueden poner en aprietos al DT a la hora de elegir. En nombres sobresale, aunque también es cierto que aún no todos alcanzaron su nivel.

Este Ñuls, es verdad, no enamora desde lo vistoso. Ese es el cuestionamiento que hoy sobrevuela por el Parque entre aquellos que pregonan el juego vistoso. Pero, por otro lado, suma. Y en el fútbol lo importante es eso. Jugar lindo y no ganar puede meter en aprietos a un DT, el fusible desde siempre a la hora de buscar soluciones a la falta de puntos.

A algunos jugadores aún les cuesta incorporar este sistema. No estaban acostumbrados a un sistema de cuidarse al extremo y hasta cerrar el partido en el arranque del complemento como lo hizo con Crucero, un equipo que peleará abajo. Es cierto que para defenderse es mejor hacerlo con la pelota que sin ella.

Para Gallego está el resultado sin importar cómo lograrlo. Ganar por encima del juego lindo. Una idea que no está mal, más allá de los gustos. Lo ideal es unir el combo y acercarse a la perfección, algo que siempre es más sencillo buscar con los resultados positivos.

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