Ovación

Newell's fue humillado en Mataderos por una goleada histórica ante Nueva Chicago

Casi descendido, Nueva Chicago le propinó un golpe durísimo al equipo de Bernardi. Fue una siesta de principio a fin que se pagó con un 5-0 sin atenuantes.

Domingo 18 de Octubre de 2015

Goleado, aniquilado y humillado. Newell’s recibió un duro castigo a su falta de fútbol y de carácter para afrontar el encuentro en Mataderos, ante un rival inferior en los números, pero que en su desesperación le convirtió cinco goles para ganar y mantener el sueño de permanecer en primera. La Lepra fue un equipo tirado en la cancha que en ningún momento mostró las garras ni tuvo un atisbo de reacción como para evitar ser “liquidado” en la República de Mataderos. “Fue un desastre”, graficó con justeza Maximiliano Rodríguez, la voz de mando del equipo leproso.

   El golpe fue de entrada y dejó a Newell’s sin respuestas. Ya a los 5’ Chicago inició el camino hacia la victoria con la apertura de Gagliardi, goleador y héroe de la tarde en tierras del Torito. Se aguardaba la reacción del rojinegro, que lejos de eso no estableció resistencia para que el anfitrión siguiera insistiendo con más.

   La Lepra se mostró desconcertado, sin ideas, sin fútbol, sin nada. El Torito, con los nervios de punta, se animaba y golpeaba como nunca. Para seguir anotando el segundo, el tercero y cerrar una primera mitad desconcertante para Ñuls y, paradójicamente, para los propios hinchas locales. Nadie esperaba ni se imaginaba una puesta en escena semejante tanto de Chicago como de la Lepra. Ni tan eficiente al momento de la definición que tuvo el anfitrión ni tan atroz para la visita. Encima, marcó dos más para llegar a cinco que pudieron ser seis o siete, sin exagerar.

   Todo lo que se disimuló en las últimas cuatro fechas fue desnudado ayer con una presentación que no fue tal. Newell’s no estuvo en cancha, no concurrió a la cita ni mostró ambiciones de juego. Fue superado desde el arranque hasta el final. Y, tal vez lo más preocupante para el cuerpo técnico, no tuvo rebeldía para cambiar una historia ante uno de los peores equipos del campeonato. Por algo está en el fondo de la tabla de posiciones y buscando el salvavidas que le permita seguir en el barco de primera.

Newell's cambió el chip con Central. Negoció el estilo por el sacrificio y llegaron los resultados. Tres triunfos consecutivos que calmaron las críticas y los reclamos, aunque había una ilusión óptica expuesta y repetida en estas páginas. A la vez, reconocida por los propios protagonistas. Porque sumaba, pero mantenía la deuda en el juego. Unsain fue figura en varios juegos y los goles de Maxi cubrieron una situación de endeblez futbolística. Ayer el arquero no fue el salvador ni tampoco el capitán pudo convertir, a tal punto que tuvo sólo una chance en el complemento que tapó bien el guardavalla Federico Lanzillota.

Con toda la vergüenza a cuesta Newell's dejó la cancha. Aniquilado y humillado. Con preocupaciones lógicas por un final de torneo pobre y con los objetivos elaborados inicialmente sin ser alcanzados. Pero también con una mirada intranquila de cara al futuro. Se perfilan cambios, pero en Newell's son conscientes de que el margen de error no existe.

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