Sábado 08 de Julio de 2023
La sensación es unívoca. Newell’s es muy frágil de visitante en la Liga Profesional. La caída contra Central Córdoba por 2 a 0 es una nueva muestra de lo que le cuesta jugar en canchas ajenas. Este viernes por la noche, el conjunto santiagueño no fue un dechado de virtudes ni tampoco lo apabulló. Pero las caras largas volvieron a aparecer en el conjunto rojinegro. Consecuencia de un nuevo traspié que se explica por errores en la conformación del equipo, flojos rendimientos individuales y males que arrastra a lo largo del torneo local, donde no se despega de la mitad de tabla. Faltando tan poco para el final del primer semestre, la sensación es que se esperaba que otra fuese la realidad. Encima el arbitraje otra vez lo perjudicó y se metió solo el segundo gol.
Todo empezó como era de imaginar. La iniciativa la asumió Newell’s. Paciente, la movía hasta buscar penetrar por los extremos. Brian Aguirre encaraba y pasaba. La lepra ejercía el dominio. Se movía, tocaba y encontraba los espacios por donde avanzar. Central Córdoba corría detrás de la pelota. No daba dos pases seguidos que la perdía.
Aguirre preocupaba continuamente a los rivales y casi convierte a los 8’. Recalde se la tocó de lujo y el juvenil aceleró para verse cara a cara con Mansilla. Pero falló en la definición y le permitió al arquero taparla con el pie.
Paulatinamente Newell’s se fue quedando. Fallaban cada vez con mayor frecuencia en varios de los intérpretes elegidos por Heinze para jugar con el 5-1-2-2. No por culpa de ellos, sino porque no eran los más aptos para cumplir esos roles.
A la lepra le costó manejarla. Ferreira perdió influencia. Montenegro siguió impreciso. La dependencia del equipo a lo que podía hacer Aguirre era absoluta. Central Córdoba se animó y pisó con mayor frecuencia campo rojinegro. Con unos pocos desbordes, emparejó el desarrollo.
Voluntarioso, el conjunto de Madelón encontró el gol de la apertura. Rius pateó desde afuera del área, Gamba intentó pararla entre varias piernas y le quedó a Goñi para meterla arriba.
El resultado favoreció el planteo que más le gusta a Central Córdoba, agruparse y salir rápido de contra. Así fue que Gamba encabezó una réplica con la defensa rojinegra a contrapierna y Canto la tiró muy alta ingresando por izquierda.
Newell’s avanzaba, con poca claridad. Igual exponía las dudas que tenía el fondo local. En un anticipo de cabeza de Recalde, tras un centro de Martino, Mansilla se arrojó para mandarla al tiro de esquina. Y unos minutos más tarde, el paraguayo se la sirvió a Montenegro, que en vez de rematar directo mandó el tiro a rastrón sin que haya nadie para empujarla.
Era imprescindible un cambio y Heinze dejó pasar unos minutos en el segundo tiempo hasta que decidió el ingreso de Velázquez y Pérez Tica por Mansilla y Méndez. No solo modificó nombres sino que volvió al 4-3-3. Y la postura fue otra. La lepra adelantó las líneas e inclinó la cancha. El problema fue ingresar al área local. No le encontraba la vuelta y Aguirre era el único peligroso donde los espacios se reducían.
A Newell’s le faltaba resolución. Para colmo, Pereyra tocó con ambas manos dentro del área un remate de Aguirre que Silvio Trucco no sancionó penal y desde el VAR, Jorge Baliño ni lo llamó.
No todo era culpa de los responsables de impartir justicia. La visita tampoco se ayudaba a sí mismo. Aguirre se la sirvió a Recalde que, de frente al arco, la mandó lejos.
Newell’s buscaba pero equivocaba el último pase. Central Córdoba lo único que hacía era aguantar. Y sufrir en ese tiro del ingresado Pablo Pérez que obligó a revolcarse al seguro Mansilla. Y también en la siguiente que probó Recalde y volvió a salvar el uno. Todos intentos desde media distancia. Una muestra de que adentro del área a la lepra le resultaba imposible hacer pie con firmeza.
Nadie imaginó, tal cual era el desarrollo, que Central Córdoba lo liquidaría. Y de qué manera. Gamba metió un derechazo desde mitad de cancha y Hoyos, que estaba adelantado, corrió desesperado hacia atrás sin lograr impedir que la pelota ingrese a su arco.
Todo definido. Newell’s y su impotencia. Newell’s y una falla grosera del árbitro en el penal no cobrado. Newell’s y una mandíbula de cristal que lo lleva a ser derribado seguido afuera del Coloso por rivales que hacen poco para tumbarlo. Un compendio de errores y situaciones adversas que empiezan a cerrar una pobre campaña de visitante.