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Newell's estuvo a punto de traerse el triunfo de Rafaela, pero se le escapó en el final

El empate 1 a 1 de anoche con Atlético Rafaela tuvo polémicas y cuestionamientos hacia el árbitro Fernando Espinoza, que cobró tres penales al cabo de todo el juego.

Sábado 22 de Agosto de 2015

No ganó. Y ese es el detalle que sobresale en este momento de urgencias. Sumó, logró convertir y cortó una racha de sequía de goles, un pequeño aliciente dentro de un transitar de un Newell’s opaco y deslucido. Como fue el empate 1 a 1 de anoche con Atlético Rafaela bajo una ola de polémicas y cuestionamientos hacia el árbitro Fernando Espinoza, que cobró tres penales al cabo de todo el juego.

   Newell’s llegó con enormes urgencias porque arrastraba todo tipo de rachas, no sólo la falta de definición. Estiró a cinco partidos sin poder ganar y eso lo ubica en una situación —quizás— de cierta emergencia y con preocupaciones. Porque el equipo tiene intenciones y en contadas ocasiones mostró cierta superioridad, pero no jugó “muy bien” como deslizó Bernardi. Sí es cierto que la Lepra busca y presiona, pero no lastima. Falla en las definiciones de las jugadas.

   No aprovechó. El preámbulo del juego mostraba sólo intenciones y errores compartidos. La pelota pasaba de un lado a otro y recién en el cuarto de hora apareció la acción que movilizó un poco a los locales. Una mala salida leprosa terminó con un pelotazo que le quedó servido a Ferreyra y su disparo fue controlado por Unsain. La respuesta fue del mismo estilo con un tiro de Scocco que desactivó De Giorgi.

   La Lepra lucía ansioso por sacar ventaja para adquirir cierta paz que no consigue. Y a pesar de cierto dominio territorial, recién sobre la media hora buscó sacar provecho de uno de los tantos errores de la Crema. Bastía se equivocó cruzando una pelota, Tonso encabezó la contra y abrió para Maxi, quien controló la bocha e intentó colocarla contra un palo. De Giorgi voló y evitó el grito visitante.

   Un minuto más tarde (34’) llegó un centro desde el córner, Godoy despejó inocentemente con la mano y Espinoza sancionó penal. Maxi fue por el desafío con intenciones de sacarse la mufa de encima. No lo logró porque De Giorgi voló de manera monumental y cerró su arco. Después el arquero tocó con la uña un disparo de Tonso y la bocha abolló el travesaño.    

El anfitrión, con sus enormes limitaciones a cuestas, avisó después a través de Bastía con un cabezazo y luego Unsain voló para ahogarle el grito de gol a Ferreyra, a través de un exquisito tiro libre.

 Polémicas y goles. Mucho barullo y enredo en un partido que transitaba entre las cachetadas de uno y otro. Newell’s necesitaba sentirse protagonista y Bernardi mandó a Figueroa, Casco y Bernardello con el fin de noquear. Algo que no consiguió a través de una jugada combinada sino por un penal discutido a Cáceres (ver página 4). Parecía que la mufa se quedaba en esta ciudad. Pero no. El anfitrión también marcó por la misma vía con otra sanción controvertida.

   Así, Newell’s por ahora sólo suma intenciones. 

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