Ovación

Newell's estuvo cerca de traerse todo de Tucumán

Mereció ganarlo y no lo hizo por esas cosas del fútbol. Igual, el punto no viene nada mal para el futuro.

Domingo 08 de Diciembre de 2019

Newell’s no ganó por esas cosas del fútbol, pero también por falta de puntería y precisión. La diferencia a su favor fue notoria. Esta vez mereció más e hizo mucho más que Atlético y el 2 a 2 terminó castigándolo. Importa mucho que los 3 puntos no viajaron a las dos tablas. A la del promedio para despegarse de la posición que limita con la zona roja. A la de posiciones para verse allá cerca de los que pelean pensando en copas. Es que justamente la lepra si logra volver a los buenos resultados, el de anoche lo fue aunque no parezca por cómo se dio el juego, y mantener un ritmo de cosecha en todos los partidos automáticamente lo alejará de un lado y se meterá en otro.

   Newell’s no consiguió en los 90 minutos un triunfo que mereció. Un repaso rápido: metió dos goles, el palo le dijo no, la pelota pasó a centímetros del arco un par de veces y Lucchetti le ahogó el que debió ser el 3-2.

   El partido pasó por el “no gol” de Albertengo y “el grito” de Toledo, justo un ex canalla. Es que no puede entenderse cómo el delantero leproso hizo estrellar la pelota en la base del palo izquierdo de Lucchetti con el arco completo al frente como para empujarla como cualquier goleador haría. Sí es entendible que el contraataque terminara con los rojinegros mal parados y sin que Aguerre esta vez pudiera evitar la conquista.

   Del 1-0 al 0-1 la diferencia es monumental, más para este Newell’s. Encima la conquista fue cuando mejor estaba parada la lepra, allá por el minuto 26. Casi imposible de revertir un golpe así. Pero en el fútbol todo puede pasar y lo demostró el gol errado (sí otra vez hay que mencionarlo).

   Diez minutos después llegó casi inesperadamente, sí casi, el penal de Bianchi a Leal en el centro del área. Lo pateó Maxi con la clase y la seguridad que hacía falta: firme, abajo junto al palo derecho y dejando sin reacción al arquero.

   Un 1 a 1 muy gritado. El que les devolvía el alma al cuerpo a todos los leprosos. Que servía para cerrar con empate la etapa inicial y buscar la fórmula para ir por más o, al menos, no sufrir el resultado adverso casi acostumbrado de visitante.

   Pero se ve que al acostumbramiento le cuesta más de la cuenta sacárselo de encima a este Newell’s. Tanto que a los 4 de reiniciado el encuentro otra vez quedó abajo. Y con Toledo gritando el segundo, aprovechando que Fontanini quedó atado cuando vio la pelota picar delante suyo y con la cabeza del goleador mandándola a guardar.

   Otra vez, casi liquidado, aunque con todo el tiempo por delante para al menos empatar.

   Y el casi se transformó en 2-2 porque Leal hizo lo que no supo Albertengo, empujarla al fondo del arco. Sencillo, estaba donde debía y la tocó para que el centro de Gabrielli terminara en grito y arrodillado festejando con Salinas. Faltó algo, decir que Maxi fue el que inició la jugada y no perdido en la izquierda sino por el centro del ataque, desde donde puso un pase al vacío preciso.

   Había tiempo para más, quedaban mínimo 25 por jugar. Y todavía el hincha de Newell’s se debe estar preguntando cómo no fue gol el sablazo de Salinas que Lucchetti tapó en forma brillante a los 77. Al toque Formica, asistido por Salinas, lo desvió por poco.

   Casi, una vez más, lo pierde. Porque Atlético también lo asustó por arriba. Aguerre hizo una de sus grandes atajadas aunque el árbitro había cobrado offside y Bianchi cabeceó cerquita del palo antes del lío del final.

   El boxeo entre un enloquecido Cabral contra Salinas le dejó paso al juego y en la última jugada la pelota que disparó Leal se abrió porque ya había dicho que no quería darle a la lepra el triunfo que merecía. Casi lo consigue, pero el “casi” no suma más puntos.

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