Ovación

Newell’s entregó anoche una imagen deplorable en la visita a Lanús y fue vapuleado 3 a 0

Newell’s mostró su peor versión. No pudo evitar la goleada. Tampoco el “olé, olé” que bajaba de las tribunas con orgullo ante semejante exhibición de fútbol por parte del granate. 

Sábado 05 de Marzo de 2016

Newell’s mostró su peor versión. No pudo evitar la goleada. Tampoco el “olé, olé” que bajaba de las tribunas con orgullo ante semejante exhibición de fútbol por parte del granate. Lo muy poco que hizo la Lepra lo plasmó muy mal. Vaya debut oficial de Diego Osella (estuvo en el banco) ante este sólido puntero de la zona 2, que se quedó con un cómodo 3 a 0. Si bien el rojinegro intentó mantener el orden, física y futbolísticamente, eso le duró hasta el primer gol granate.

   Ya no sirve de nada machacar en el pobre sello que le imprimió Lucas Bernardi a su corta gestión. Es cierto que en ningún orden de la vida los cambios y resultados florecen de la noche a la mañana. Pero lo concreto es que la Lepra sigue lidiando para resurgir de sus constantes porrazos y errores dirigenciales.

   Además se debe comprender que el cuadro con la foto del campeón es historia y formará eternamente parte del orgullo leproso. El presente rojinegro exige estar a la altura de los destacados por tratarse de un grande que pisa fuerte en el fútbol nacional.

   Diego Osella se insertó en el mundo leproso de manera repentina y sorpresiva. Le tocó asumir ante Unión. Con un puñado de entrenamientos alcanzó para que el equipo muestre otra versión. No de alta gama como se pretende en el Parque, sino una versión más ordenada y respetada en relación a las fechas iniciales. Al menos empató luego de ir perdiendo. Eso le dio una inyección de ánimo para encarar y preparar la cita de anoche en el sur bonaerense justo frente al sólido Lanús. Pero le salió todo mal.

   Los cambios tácticos para afrontar esta excursión no fueron fructíferos. Todo lo contrario. Y eso desilusiona y proyecta una perspectiva poco esperanzadora en el universo leproso. El factor anímico también influye cuando nada sale como uno desea. Sobre todo luego del paseo que le pegó Lanús.

   La pizarra táctica fue clara al inicio del partido. Los cuatro del fondo leproso intentaban estar ordenados, pero duró muy poco.

El mediocampo a medida que pasaron los minutos fue superado en cada rincón por la superioridad natural del local. Mateo iba y venía sin poder morder a Román Martínez. Denis Rodríguez tampoco podía con Marcone. Advíncula hizo lo que pudo hasta que Maxi Velázquez puso la quinta a fondo. Y Mancini no fue la excepción a la impotencia. No pudo cumplir con el rol de darle volumen al equipo. No por incapacidad. Sino porque no tuvo oportunidad.

   Mientras que Maxi Rodríguez volvió a mostrarse muy intermitente. Apático. El capitán sigue sin aparecer pese a que es el goleador del equipo. Pero Newell’s lo necesita. Y no está. A su vez, el pibe Boyé jugó a ser el llanero solitario. No se le puede reprochar mucho. Incluso mejoró cuando tuvo a Scocco a su lado para afrontar la segunda mitad.

   Newell’s reprobó en varios frentes. Osella tuvo un estreno desde adentro para el olvido. O para el recuerdo. Porque desde mañana seguramente inculcará que así no se puede seguir adelante.

   Por eso, la Lepra deberá hacer un mea culpa puertas adentro y ver cómo se encarará lo que vendrá. Porque la rueda de este circo sigue girando. Y desde afuera se percibe que este equipo no muestra rebeldía. También que las piernas lo condicionan a la hora de ir por más. Anoche no salió nada de lo planificado. Justo ante Lanús, que no viene perdonando a ningún rival. Para los leprosos es un presente imperfecto. Tan imperfecto como todo lo que viene mostrando desde que comenzó este torneo, que para los rojinegros es un calvario.

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