Ovación

Newell's empató ante el escolta Estudiantes, con una producción que estuvo por debajo del clásico

Al equipo que dirige Diego Osella no le sobra nada y saca fuerzas de flaquezas. Hace siete partidos que no pierde y cuatro que mantiene el invicto en su arco. 

Sábado 30 de Abril de 2016

Que no gana, que está enemistado con el gol, que no luce. Cuestionamientos atendibles y que no se minimizan. También merecen situarse en contexto. A Newell’s no le sobra nada y saca fuerzas de flaquezas. Por lo tanto, no es menor decir que hace cuatro partidos que conserva el invicto en su arco. ¿Hubo ocasiones que pudieron quebrarle el cero? ¿Las tuvo Estudiantes? Ambas respuestas son afirmativas, lo que no le quita mérito a un equipo que desde sus limitaciones se reconstruye y alcanzó los siete encuentros sin derrotas, es cierto con apenas una victoria. Lo que se dice, se trata de un conjunto utilitario.

   El Newell’s de Osella que salió al imponente estadio Ciudad de La Plata jugó convencido de lo que tenía que hacer: entorpecer el juego de Estudiantes desde la zona media. Desde la postura, cambió lo hecho ante Central, al que presionó mucho más arriba. Destruir primero, para construir después fue en ambos casos la consigna. El orden de prioridades no se alteró. La performance en el clásico fue mejor que la de ayer. Entre uno y otro, el resultado fue igual, empate sin goles contra dos de los mejores de la temporada.

   Párrafo aparte merece Luciano Pocrnjic. Fue nuevamente fundamental para que no caiga el arco rojinegro. Achicó y tapó una entrada solitaria de Solari. Y mandó por sobre el travesaño un cabezazo de Désabato en el cierre del encuentro. Se lució como al detener el penal de Argentinos en el 0-0 que inició la serie sin goles.

   Cuando Osella sacó a D’Angelo era una incógnita lo que podía responder Pocrnjic. Y el arquero no falló. Sí lo hace la Lepra al momento de defender, pero no tan seguido ni con las libertades que otorgaba al iniciarse este ciclo del entrenador. Por lo pronto, ayer no le ofreció casi nada al local.

   El bloque conformado por defensores y volantes, e incluso atacantes, achicó los espacios hacia atrás y Estudiantes no supo cómo entrar con riesgo al área de la Lepra. En medio de ese amontonamiento de piernas, Cáceres rara vez se equivocó y aprobó como hacía tiempo no sucedía.

   Juntita la línea de cuatro, con Elías y Mateo por delante para que no haya huecos, privaron a la Gata Fernández de asumir la conducción. Viatri quedó encerrado adelante y Solari y Auzqui no pesaron. Newell’s intentó rodear al rival cuando se hacía de la pelota, en ocasiones cediendo peligrosamente mucho terreno. Le pudieron convertir y todo lo dicho no hubiese servido de nada. Lo empató y sirve, aunque sin exagerar. Debe mejorar muchísimo.

   Resignó sus ambiciones ofensivas, a tal extremo que el juvenil Héctor Fértoli se dedicó a tapar las subidas del lateral Facundo Sánchez. Así como el delantero estuvo predispuesto, cada futbolista de Newell’s no regaló nada.

   Es la manera que le encontró Osella para que Newell’s al menos rescate un punto en La Plata. Ganar, actuando así, era difícil. Hoy la Lepra no es ni invencible ni inexpugnable. Intenta el mejor rendimiento con poco. El calificativo de utilitario le cae bien.

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