Lunes 09 de Mayo de 2016
Ni siquiera el clima ayudó para mejorar el ánimo del plantel de Newell's, en la gris mañana de ayer en Bella Vista. El día posterior a la dura caída ante Defensa y Justicia por 1 a 0 tuvo lugar un entrenamiento que consistió en tareas regenerativas para la mayoría de los que jugaron en el Coloso. Hubo seriedad en los rostros de cada uno de ellos y pocas ganas de hablar entre sí. El entrenador Diego Osella permaneció la mayor tiempo callado, a la distancia, y las pocas veces que abrió la boca fue para hacer algún que otro comentario con sus colaboradores.
A las 10.40, los futbolistas caminaron hacia un sector del predio para cumplir con los ejercicios de elongación clásicos del pospartido, bajo las órdenes del preparador físico Fernando Morelli. Las secuelas por lo sucedido contra el Halcón de Varela eran evidentes. No había ganas de bromear ni de pronunciar una palabra. Por momentos, los jugadores tenían la vista fija en el piso. En otros, miraban hacia la pequeña cancha donde algunos de sus compañeros jugaban un fútbol reducido. La sensación es que la mirada estaba perdida, más allá de lo que sucedía a corta distancia
Pocrnjic, Advíncula, Nehuén Paz, Insúa, Elías, Fértoli, Formica, Maxi Rodríguez y Pocrnjic, todos ayer titulares, además de Scocco, que entró en el segundo tiempo, e Iván Silva (jugó en reserva) cumplieron tareas sobre las colchonetas para elongar los músculos, no así Marcos Cáceres (ver aparte).
A pocos metros, Daniel Mancini, titular contra Defensa y sustituido en el entretiempo, y los ingresados en ese partido Joaquín Torres y Mauricio Tevez participaron del fútbol reducido de cinco jugadores contra cinco, junto a los que fueron al banco y no entraron: D'Angelo, Sebastián Domínguez, Escobar y Denis Rodríguez. Otros que participaron de esta actividad fueron Unsain, Temperini, Báez, Coty Fernández, Mugni, Villalba y Formiliano. Todos ellos estuvieron un poco más distendidos, por una cuestión lógica. Cuando la pelota empieza a rodar, los futbolistas siempre se sienten más a gusto.
Mientras unos y otros hacían diferentes tareas, el director deportivo Roberto Sensini siguió de cerca la práctica. Más allá de que es lo que corresponde por su función, fue la única cara visible de la gestión administrativa del club. No es nada novedoso que sea el único que acompañe, según cuentan desde el plantel.
El trote liviano fue el final de la rutina de ayer, sin Pocrnjic ni Scocco, quienes se fueron directo al vestuario. Unos minutos después que se inició esa actividad apareció Osella. Gesto adusto y apenas algún comentario con sus colaboradores. En ese rato observó el fútbol reducido. Y cuando los jugadores dejaron de correr, casi que ni les prestó atención, y sin decir nada se fue. Enseguida, los futbolistas hicieron el mismo camino, para terminar una mañana difícil de sobrellevar.