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Newell's derrotó a Godoy Cruz por 1 a 0 y logró dar vuelta la página

El ahora equipo de Ricardo Lunari volvió a ganar después de una semana con tres caídas dolorosas. Sin tanto fútbol, el Rojinegro se impuso con carácter y hombría.

Lunes 14 de Abril de 2014

Newell’s volvió a la victoria. Después de una semana fatídica con tres derrotas dolorosas y el final del ciclo de Berti, logró ponerse de pie en Mendoza. Con carácter. Con hombría. Sin tanto fútbol, pero con la convicción de buscar siempre lo que más necesitaba. Un buen resultado para poder cambiar de paso, limpiar el horizonte y emprender el regreso a la huella original. El 1 a 0 sobre Godoy Cruz, con gol de Castro a poco del final, está en condiciones de significar un auténtico punto de inflexión, una plataforma de largada para una nueva etapa, un guiño de optimismo para un futuro más amable.

En el arranque del cotejo, Newell’s mostró que su intención era mantener el perfil que viene cultivando desde hace dos años. Trató de armar juego a partir de la tenencia de la pelota pero no tuvo claridad para efectuar un pase de quiebre. Le faltó sorpresa y profundidad.

El primer pase largo cruzado preciso que colocó, arrimó peligro. Ponce recibió entrando por derecha, a los 11’, pero su disparo por arriba se fue desviado.

En tanto, en el fondo, la visita no se encontraba cómoda. Es que había algunas vacilaciones, sobre todo por el lado de Ortiz y Beloso, que el Tomba advertía y trataba de aprovechar. Por eso no extrañó que comience a provocar riesgos desde el buen pie de Castellani, bien secundado por Aquino y Castillón.

A los 15’, el diez mendocino remató de afuera del área pero contuvo Guzmán. Godoy Cruz de a poco comenzaba a pisar mejor la cancha y a llevar juego a una zona de conveniencia. Allí se expusieron el trote intrascendente de Banega, la falta de contención de Villaba y las desprolijidades de los centrales.

Así, a los 23', Obolo tuvo una clara dentro del área, pero su envío rozó en Ortiz y se apenas al córner. Era otro aviso.

A Ñuls le costaba fabricar respuestas porque tenía mucho espacio entre líneas, los delanteros estaban lejos de todo y las imprecisiones completaban una puesta que no conseguía sustancia.

Sobre el final de los primeros 45', Figueroa inventó un centro desde la izquierda, y el cabezazo del pibe Ponce pedía destino de red, pero Moyano voló alto y sacó al córner con un gran esfuerzo.

Así se fue una primera etapa con algunas buenas intenciones pero pocas acciones realmente relevantes. A los dos le faltó un poco más de atrevimiento y pimienta para conseguir algo más.

En el complemento, Newell's saltó a la cancha con más decisión y osadía, y en eso tuvieron mucho que ver las intervenciones de Bernardi y la búsqueda de Ponce, que tuvo algunas chances de abrir el marcador. La más clara, a los 10', cuando pasó a Moyano pero la gambeta se le fue muy larga y la jugada terminó en nada. Y a los 23', el uno bodeguero lo anticipó en otra entrada al área favorable.

Godoy Cruz también buscó siempre el arco rival. Por eso el encuentro fue entretenido y el local, cuando recuperaba la pelota, trataba de llevarla rápido a las cercanías de Guzmán. Así, también por el peso de sus necesidades, contó con muchas acciones de riesgo.

A los 2', Obolo no llegó a conectar un centro cruzado. A los 17' Cabrera disparó cerca del palo izquierdo rojinegro. A los 25' otra vez Cabrera se metió en área y su derechazo fue contenido por el Patón. A los 30', Obolo cabeceó apenas alto un envío desde la izquierda. Y a los 33', Castellani lanzó muy cerca del ángulo.

En ese marco, a los 34', Figueroa sacó de la galera un pase mágico, dejó sólo en el área a Castro, quien la tocó con clase por debajo de la salida de Moyano. Un gol que respetó la irónica ley del ex y que se transformó en el triunfo y ansiado desahogo rojinegro.

Los abrazos del final demostraron que este triunfo vale mucho más que lo que exhibe el marcador. Le permite a Newell's comenzar a dar vuelta la página y curar heridas. Le da razones para ratificar ideas y creer en una reacción confiable.

La Lepra cortó la racha sin victorias de visitante

Las rachas están para cortarlas y eso es lo que logró ayer en Mendoza el ahora equipo de Lunari. Después de diez encuentros sin vencer fuera de casa, Newell’s pegó el grito luego de haber acumulado cuatro empates y seis derrotas.

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