Lunes 29 de Agosto de 2022
El comienzo del ciclo de Javier Sanguinetti en Newell’s se planteó con objetivos claros. Transformarse en un equipo que sea “competitivo y protagonista”, según palabras del entrenador en diciembre de 2021. Esto redundaría en engrosar el promedio, la gran preocupación que existía entonces. Y que vuelve a emerger en este segundo semestre de 2022 a raíz de los malos resultados. Justo en la etapa que, entre el cuerpo técnico y la comisión directiva, se proyectó que era el que debía darse un salto de calidad. Con refuerzos que no fueron tales, un plantel que se fue desmembrando por más de una docena de lesionados a lo largo de tres meses y un entrenador que no consigue mejorar el funcionamiento, los cuestionamientos emergen de todos lados y se vive una situación de inestabilidad con final incierto.
Newell’s está en caída libre y la mejor muestra es que tras perder con Godoy Cruz salió por primera vez de la zona de clasificación a la Copa Sudamericana, siendo que en este torneo incluso llegó a estar entre los que ingresaban a la Libertadores. Y lo peor es que sigue reduciendo el promedio. Nada que ponga ahora en riesgo su situación, pero que puede ser un martirio si no levanta para 2023.
Todo esto porque el equipo rojinegro no levanta. Son seis derrotas en los últimos 11 partidos, con 4 empates y apenas una victoria. Es muy poco y eso desestabiliza a cualquiera. Si lo sabrá Sanguinetti. Subcampeón con Banfield, renunció posteriormente debido a que consiguió solo un triunfo en 14 presentaciones. Una campaña parecida a la actual de la lepra, que causa gran desazón y malestar entre los hinchas del club del Parque.
La presencia de un grupo belicoso en las adyacencias del vestuario en el Coloso en el último partido, descargando su bronca contra el plantel y el DT, no así de la dirigencia, es un síntoma de este presente convulsionado.
Por eso es urgente una reacción. El interrogante es si Sanguinetti tiene con qué. Ramiro Macagno, Armando Méndez, Julián Fernández, Ramiro Sordo y Gustavo Velázquez están afuera por lesión. Cristian Lema, Juan Garro y Juan Manuel García superaron distintas dolencias y jugaron ante el tomba, pero dando la impresión de no encontrarse al ciento por ciento. Los más jóvenes, o no responden a la exigencia o todavía les falta para jugar en primera y solamente lo hacen por una cuestión de necesidad frente a tantas bajas.
El método de entrenamiento que se decidió llevar adelante para jugar con mayor intensidad pensando en el futuro tuvo por lo visto un alto costo, el de las lesiones musculares, que si bien no se descartaban complica sobremanera a Sanguinetti en el corto plazo y en la conformación del equipo fecha tras fecha.
No reforzaron
Encima el DT tampoco encuentra respuesta en los refuerzos, pocos en cantidad y con escasa participación. Cristian Ferreira, el mismo que se pretendió incorporar a comienzos de año y que venía de tener continuidad en Colón, se sumó recién en junio pasado casi sin sumar minutos en River en el primer semestre de 2022. Para colmo, una lesión casi que le impidió jugar con Sanguinetti. Ingresó ante el Tomba y pasó desapercibido.
Fabián Ángel, otra de las caras nuevas, prácticamente no jugó en el torneo y se mantiene al margen por una lesión en la rodilla.
Y a Lautaro Morales se lo trajo de urgencia para ocupar el arco, por la baja de Macagno y para no cargar toda la responsabilidad en el juvenil Franco Herrera.
La ausencia de un director deportivo para el último mercado de pases, a partir de la renuncia de Julio César Saldaña, también merece una revisión por parte del club. Es que se necesita una persona que conozca de fútbol, analice el presente de las posibles incorporaciones, aparte de tener un contacto fluido y frecuente con el entrenador, en este caso Sanguinetti. Hoy eso no ocurre y el DT se queda sin un interlocutor válido.
El sábado, Sanguinetti asumió la responsabilidad de este particular momento. Al fin y al cabo, como cabeza de un grupo, le corresponde la tarea de hacer funcionar al equipo, algo que parece cada vez más lejos de conseguir. Newell’s no ataca y defiende mal. La agresividad para disputar cada pelota, el espíritu combativo se fue perdiendo, quizás por el desconcierto en el que se fue cayendo.
Esta es la hora más difícil para Sanguinetti en Newell’s, aunque haya responsabilidades compartidas. Los próximos partidos le exigen una reacción al equipo sino el proceso que inició el técnico será difícil de sostener.
Semanas claves
Las próximas dos semanas serán claves para el futuro de Newell’s. Es que en el medio de las próximas dos fechas de la Liga Profesional, jugará contra Talleres por los octavos de final de la Copa Argentina, el miércoles 7 de septiembre, en San Luis. Esta copa es una de las prioridades y del resultado en el estadio Juan Gilberto Funes de San Luis posiblemente incida en el destino del ciclo de Sanguinetti.
Es que en la Liga Profesional anda a los tumbos y un resultado positivo en la Copa Argentina sería un incentivo importante para un plantel golpeado por la sucesión de resultados negativos. Antes del cruce con Talleres, la lepra visitará a Vélez elsábado 3 de septiembre por la Liga Profesional. Y el fin de semana siguiente, recibirá al escolta Gimnasia.
El promedio, en baja
En la hipotética tabla de promedios de 2023, Newell’s se ubica 7º contando desde abajo, 5º si no se cuenta a los dos que hoy están descendiendo, Patronato y Aldosivi. En la próxima temporada descenderían los cuatro últimos, si bien nada es seguro en el fútbol argentino. De todos modos, es para prestarle mucha atención la situación de Newell’s. Los puntos que regala en el actual torneo pueden costarle caro.