Ovación

Newell's cayó 1 a 0 ante Tigre y no logra enderezar el rumbo

¿Qué le pasa a Newell's? Nada distinto de lo que le ocurre en el fútbol argentino a un equipo que hace once partidos que no gana y encima, ya estando en la recta final del Apertura, todavía no logró cantar victoria en casa.

Sábado 19 de Noviembre de 2011

¿Qué le pasa a Newell's? Nada distinto de lo que le ocurre en el fútbol argentino a un equipo que hace once partidos que no gana y encima, ya estando en la recta final del Apertura, todavía no logró cantar victoria en casa. El partido de ayer era favorable desde el trámite y las situaciones de peligro para los rojinegros, pero todo se derrumbó de un plumazo cuando Casteglione cabeceó en absoluta soledad y estampó el 1 a 0, que terminó siendo definitivo. El equipo de Cagna no se desordenó del todo desde lo táctico, pero se quebró de la cabeza y así terminó hecho un manojo de nervios ante un reloj que corría a paso cruel y un desenlace que otra vez se intuía de manos vacías y cabezas gachas. Justamente así fue el epílogo, con una mezcla de algunos aplausos y silbidos en la despedida de los jugadores de la cancha. Con un grupo de plateístas despotricando duro verbalmente contra la comisión directiva. Y una última escena, ya con el sol en retirada, con un plantel y cuerpo técnico demorando la salida en la zona del playón de estacionamiento. A esa altura, más de una hora después de terminado el encuentro, las especulaciones giraban en torno a lo que se debatía en un vestuario donde no faltaban dirigentes de primera línea. Al fin salió el DT y entregó algunos conceptos específicos del encuentro con los de Victoria y por sobre todas las cosas remarcó que se siente "fuerte para seguir adelante". No hay dudas de que ya todos reconocen que la malaria de resultados está instalada y no asoma como una tarea sencilla revertirla.

Se dice que el fútbol es un estado de ánimo. Y este Newell's tiene el ánimo por el piso. Por eso todo le cuesta el triple y casi siempre empata o pierde, como ocurrió ayer en el Coloso, ante un Tigre apenas discreto. Que el equipo de Cagna no juega bien es una verdad grande como una casa, pero tampoco es un desastre y paga carísimo tanto los errores propios como los aciertos ajenos.

La sensación más palpable de que este grupo está atormentado desde lo anímico porque los resultados no se dan quedó en evidencia como nunca ayer luego del gol de Casteglione. Porque había voluntad de ir a vender cara la derrota, ganas de rebelarse ante la adversidad, deseo de sacar a relucir la vergüenza deportiva, pero todo esto quedó en el intento porque los nervios coparon la escena y, aunque las piernas querían, la cabeza no estaba lúcida para resolver las jugadas y evitar la imprecisión.

Así el equipo se acostumbró a perder, encima le ganan con muy poco y por eso todo el pueblo rojinegro sigue lamentando el presente adverso, aunque se debe aclarar que el riesgo real de tener problemas con el promedio hoy por hoy es una amenaza muy lejana. Se está muy a tiempo de evitar tener que mirar esa tabla con la calculadora.

La concentración prolongada no fue efectiva desde el resultado. Igual es una realidad que de las malas se sale trabajando más que nunca. Este grupo necesita como el oro una mueca de optimismo que sólo se conseguirá con un resultado positivo. Y San Lorenzo es el próximo desafío (se jugará el sábado, a las 17). Allí Cagna tendrá a disposición a algunos jugadores más y lo trascendente será recuperar la confianza de un grupo que atraviesa una severa crisis de autoestima.

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