Martes 16 de Agosto de 2022
Newell’s necesita una reacción urgente, por los ocho partidos sin triunfos, y Javier Sanguinetti considera que para conseguirlo es imprescindible realizar varios cambios para el enfrentamiento del miércoles contra Lanús. Entre las ausencias por lesiones y las variantes tácticas es posible que haya cinco modificaciones, atadas algunas de ellas a que se probará un nuevo esquema. Es que el entrenador tiene en mente dejar de lado el 3-5-2 que utilizó hasta la abultada caída con River por el 4-3-3 que implementó al inicio de la Liga Profesional.
A las bajas por lesiones de Leonel Vangioni y Julián Fernández, Sanguinetti dispondría las salidas de Armando Méndez, Facundo Mansilla y Djorkaeff Reasco de la formación titular. Los reemplazantes serían Martín Luciano, Tomás Jacob, Pablo Pérez, Nazareno Funez y Francisco González. Nada menos que medio equipo distinto al de la presentación en el Monumental.
Con un funcionamiento en baja y una caída constante en la tabla, Sanguinetti se encuentra ante la difícil situación de conseguir levantar a un conjunto que, encima, suma lesionados todo el tiempo, al punto que tiene a seis de los considerados titulares afuera de las canchas. Vangioni y Fernández fueron los últimos que se agregaron a una lista en la que están Ramiro Macagno, Cristian Lema, Juan Manuel García y Juan Fernando Garro.
El triunfo contra Lanús es prioritario y para conseguirlo habrá un cambio de esquema. La línea de tres del fondo, que se convertía en una de cinco al momento de defender con el retroceso de los laterales-volantes, ya no daba la seguridad que consiguió la lepra en cierto momento del torneo. Y si la principal virtud, que era ser compacto, se perdió, no tiene sentido seguir igual, teniendo en cuenta además lo que le cuesta generar en ofensiva.
El 4-3-3 asoma como la opción pensada por el DT para recibir al peor equipo del torneo y para que Newell’s vuelva a un triunfo que se le niega desde el 2 a 0 contra Estudiantes en La Plata. En principio, y por los intérpretes que tendría en mente, se propone una postura más ambiciosa.
La presencia de Pablo Pérez se descontaba de antemano. Es el único capacitado para darle un toque de jerarquía a un plantel que carece de ella, aunque físicamente no esté para rendir al máximo todo un partido. El experimentado futbolista será el reemplazante de Fernández, aunque de volante interno por derecha, con Juan Sforza dominando la franja central y Guillermo Balzi de interno por izquierda.
Para cubrir las espaldas de Pérez, la idea es que Jacob sea el lateral derecho y no Méndez, acostumbrado a pasar mucho al ataque pero no tan efectivo en el retroceso. En la banda opuesta de la defensa, otro de los juveniles del club, Luciano, será el sustituto de Vangioni. La defensa se completará con Gustavo Velázquez y Willer Ditta en la zaga, sin Facundo Mansilla, que dejará el equipo a partir de la innovación táctica mencionada y de un bajo rendimiento personal.
Con la exclusión de Mansilla y la decisión de jugar con tres delanteros, Francisco González sería uno de los extremos. Ramiro Sordo se moverá por la otra punta, mientras que la novedad será la presencia de Nazareno Funez. El juvenil disputará su segundo encuentro de titular, desde que estuvo en el inicio en la igualdad con Racing. Reemplazará a Djorkaeff Reasco.
Son pocos los días de entrenamiento del plantel entre la caída ante River y el duelo contra Lanús. Tan pocos como para ensayar el nuevo esquema y las variantes. Bajo estas circunstancias, la sensación es que la reacción anímica será fundamental, quizás hasta más importante que el vuelco futbolístico.
Los once probables: Morales; Jacob, Velázquez, Ditta y Luciano; Pérez, Sforza y Balzi, Sordo, Funez y González.
Reasco pagó caro
Djorkaeff Reasco dejará la formación titular. El flojo desempeño contra River le costó caro. No aprovechó la oportunidad de ser titular por primera vez en el torneo, y para el partido contra Lanús será reemplazado por Nazareno Funez. Tampoco es toda su responsabilidad. Le tocó cumplir una función que no responde justamente a sus aptitudes y quedó en evidencia en el Monumental.
Sanguinetti no le estaba dando muchos minutos a Reasco y siempre aclaró que lo consideraba mediapunta. Pero a raíz de la lesión de Juanchón García y a que Genaro Rossi no terminaba de afirmarse las veces que le tocó jugar, ubicó al ecuatoriano de nueve frente a River. En soledad allá adelante, siendo asistido con pelotazos y debiendo aguantar la pelota entre los zagueros millonarios, lo de Reasco pasó desapercibido. Es que es un atacante liviano, nada corpulento para cumplir esa misión.
Mammana casi que no se la dejó tocar y Sanguinetti sacó al delantero en el entretiempo y lo metió a Funez, justamente quien jugará desde el comienzo contra Lanús. El ecuatoriano pagó caro la tarea encomendada y deberá seguir en el banco, esperando más oportunidades de las que les dio Sanguinetti hasta ahora.