Ovación

Newell’s, en busca de equilibrio entre el recambio y el desgaste de ambos frentes

Si el equipo rojinegro logra disimular sus vaivenes está en condiciones de pelear en ambos frentes. Berti insiste en que esos factores no son motivo de preocupación.

Sábado 15 de Marzo de 2014

Alfredo Berti insiste en que el desgaste no es motivo de preocupación. Que no corresponde analizar los vaivenes de Newell’s a partir del rendimiento físico. Más allá de que esa declaración se puede tomar como una política de acción corporativa del cuerpo técnico, entendible por supuesto, el único motivo por el cual podría sostenerse con un par de argumentos sólidos que la rotación aún no es necesaria, es que el torneo Final aún no llegó a la mitad de su derrotero y que la Libertadores apenas finalizó la primera rueda de la fase de grupos.

   Sin estar de acuerdo con el entrenador, pero tomando su declaración como una certeza, se intentarán buscar entonces otros motivos que puedan provocar una variación tan contrastante en el juego como la que se produjo el jueves en Porto Alegre.

   Se deja expresamente aclarado que se trata de una búsqueda en la abundancia. Newell’s no padece ninguna situación asfixiante, ni siquiera preocupante. Es protagonista en el máximo torneo continental, su obsesión, y le encontró la vuelta al torneo Final con actuaciones furibundas que lo devolvieron a los primeros planos con goleadas, más allá de la derrota en Bahía Blanca. Es menester hacer esta aclaración para evitar intromisiones conspirativas de conspiradores compulsivos que leen lo que quieren leer y no lo que se escribe.

   Superado el trance, se insistirá en la búsqueda de explicaciones al bajón. Porque si Newell’s logra solucionar esos vaivenes y es cierto que todavía no sufre desde lo físico, estará en condiciones de pelear con chances claras y concretas en ambos frentes.

   Se buscan datos, antecedentes y estadísticas.

   En la Copa Libertadores a Newell’s no le resulta sencillo rendir de visitante lo mismo que de local. En la edición del año pasado le pasó (perdió 2 de 3 en la fase de grupos y quedó eliminado en semifinales después de haber ganado 2 a 0 de local) y en esta también le pasa. Perdió en Medellín y empató de milagro en Porto Alegre. Si ese es el punto, la explicación es muy difícil de encontrar. A Newell’s le sobran jugadores de jerarquía y personalidad por lo que se descarta el pánico escénico. Quizás el deseo de ganar la Copa sea tan fuerte que mute por una presión casi paralizante.

   Tampoco parece una explicación. En 2013 se instaló entre los 4 mejores después de librar verdaderas batallas contra Vélez y Boca. ¿Entonces?

   Aunque Berti se enoje el bajón es físico. También se deja expresa constancia de que si la merma del segundo tiempo ante Gremio no se repite, nadie se acordará de aquello y los pontificadores del absolutismo volverán a señalar sombras conspiradoras que intentarán maniatar a Newell’s. Es más, desde aquí se redobla la apuesta y se sostiene que el bajón es físico para evitar exponer una falencia fácilmente detectable: Newell’s no tiene recambio. Y las lesiones profundizaron esa situación. Hay enormes distancias entre el grupo de élite de 17 o 18 jugadores con el resto, que recién está haciendo sus primeros palotes en la máxima categoría.

   Está claro que las lesiones de Mateo, Ortiz, Tonso y Muñoz empeoran el cuadro.

   Tan cierto como que muchos equipos de la primera división del fútbol argentino aceptarían de muy buen grado absorber los problemas de Newell’s y cambiarlos por los suyos.

   Se insiste. Se analiza desde la abundancia porque siempre se puede apostar a más. Así se construyen los grandes ciclos de los clubes de fútbol.

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