Ovación

Newell's alta gama

En el fútbol la perfección no existe. Es más, cada vez cuesta más ver equipos que llenen los ojos y que además sean efectivos en el arco de enfrente. Por eso hay que catalogar como excelente a la producción futbolística que ejecutó Newell’s a lo largo de los 90 minutos para vapulear a un Colón irreconocible. La Lepra fue un violín y entonó ayer la mejor melodía del año, con una catarata de cinco goles que incluso pudieron ser más. Los de Sensini dominaron las acciones de principio a fin y fueron la conjunción perfecta de toque, quite y gambeta.

Domingo 25 de Abril de 2010

En el fútbol la perfección no existe. Es más, cada vez cuesta más ver equipos que llenen los ojos y que además sean efectivos en el arco de enfrente. Por eso hay que catalogar como excelente a la producción futbolística que ejecutó Newell’s a lo largo de los 90 minutos para vapulear a un Colón irreconocible. La Lepra fue un violín y entonó ayer la mejor melodía del año, con una catarata de cinco goles que incluso pudieron ser más. Los de Sensini dominaron las acciones de principio a fin y fueron la conjunción perfecta de toque, quite y gambeta. Tampoco faltaron los lujos y las extraordinarias combinaciones en velocidad que terminaron con gritos de buena factura. Tal vez la gran virtud rojinegra fue que los notables rendimientos individuales hayan estado por sobre todas las cosas al servicio del funcionamiento colectivo. Newell’s ganó, goleó y gustó. Tuvo una tarde con un fútbol de alta gama.

La victoria con goleada incluida ante Colón arrojó un saldo positivo en varios frentes. Porque el Newell’s de Sensini ya marcó un nuevo récord en cuanto a la cosecha de puntos desde que se juegan los torneos cortos con tres unidades para el ganador (alcanzó los 63 puntos en la temporada y con tres fechas por jugar, ver página 4). Además está casi abrochada la clasificación a la próxima edición de la Copa Sudamericana. Así los rojinegros volverán a hacer pie a nivel internacional como ocurrió con la primera fase de la última Libertadores.

Pero más allá de las estadísticas y los números, ayer la tarde del Coloso dejó un rédito muy favorable en cuanto al juego colectivo y en especial al altísimo nivel de las individualidades. Newell’s se regaló una victoria de colección y sin duda que la táctica osada que aplicó Sensini por primera vez tuvo muchísimo que ver con el desenlace.

Porque atrás fueron una muralla las tres torres habituales, con un Peratta impecable a sus espaldas. Lo distinto se vio del medio hacia adelante. El pibe Raúl Villalba fue el único cinco y se devoró la cancha. Tuvo una actuación consagratoria. Quedó en claro que a veces vale la pena arriesgar y quebrar el doble cinco tapón. Por derecha estuvo el aplicado Roselli y en la izquierda volvió a brillar Vangioni.

Una de las claves del funcionamiento fue el partidazo que jugó el Gato Formica. Estuvo con las luces encendidas, fue efectivo, picante y hasta metió un par de lujos típicos de los jugadores fuera de serie. Pero lo más determinante fue el tridente ofensivo. El Gordo Sperduti jugó de clásico wing derecho e hizo todo bien. Tuvo desborde, metió diagonales y ejecutó con maestría las pelotas detenidas. Boghossian volvió a desenfundar la escopeta y no dio ninguna pelota por perdida. Y Achucarro, que arrancó por izquierda, jamás se estacionó y demostró chapa internacional.

Así Newell's fue seguro atrás, prolijo en el medio y no perdonó en ofensiva. Los goles cayeron en forma gradual como frutas maduras producto de la paliza futbolística que sufrieron los sabaleros. Boghossian hizo el primero de cabeza, Sperduti clavó el segundo, Formica hizo el tercero de tiro libre, Achucarro estampó el cuarto y otra vez gritó Boghossian para decorar el resultado. Lo que se dice una tarde inolvidable.

Lucas Vitantonio

lvitantonio@lacapital.com.ar

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