clasico rosarino

Newell's, 9 años después

Tras casi una década de ausencia como preliminar hubo duelo en el Gigante. Se lo llevó la Lepra, porque fue más efectivo.

Lunes 16 de Septiembre de 2019

Después de 9 años las reservas de Central y Newell’s volvieron a actuar como preliminares del clásico de primera, con todo lo que ello significa. Y la mejor parte de ese "retorno" se la llevó la lepra, que en rodeo ajeno ganó 2 a 1. Reza una frase ultratrillada que "los clásicos no se merecen, se ganan", que son partidos especiales. Quizás allí se entienda un poco mejor que Central se haya quedado con las manos vacías, porque lo buscó hasta el pitazo final, pero no tuvo recompensa. La cancha, que se vio casi colmada hacia el segundo tiempo, le regaló a los pibes un marco espectacular, una forma de ir familiarizándolos con el contexto de la primera.

Central se hizo dueño de la pelota, con el libreto evidente de querer tomar la iniciativa, buscando ser fuerte en campo propio y saliendo con buen manejo. La idea se fue mostrando mejor promediando la segunda parte del primer tiempo, hasta allí sin llegadas peligrosas por lado. El guión de Newell’s mostraba otros trazos, con la idea de esperar más y apostar por el contragolpe. Se vieron las iniciales intenciones con los centros llovidos para Tobías Dosanti e Ignacio Huguenet, con un as en la manga, el criterio y el tiempismo del 10, Nicolás Castro. Y por esa vía llegó lo que buscaba el equipo del parque Independencia, cuando Central insinuaba pero cedía en el medio, donde no tenía el aplomo necesario para gravitar. En una de esas contras en las que el canalla empezaba a quedar mal parado apareció el primer festejo leproso. La empezó Donsanti, abrió para Castro y el jugador de destellos riquelmianos esperó el momento, el hueco por izquierda y se la devolvió a Donsanti con una pared impecable. Remate y gol, a los 37', con festejo alocado en el banco, con los suplentes metiéndose al campo y con el DT Aldo Duscher pisando el corralito centralista, eufórico a pocos centímetros del Kily González, el entrenador local. Ese fue el inicio de la mayor picantez del encuentro. Porque Duscher se desató, se lo gritó a la platea y empezó la lluvia de abucheos y puteadas. Repitió el comportamiento con el segundo gol, otra vez de contra y ahí el ex volante de la selección le marcó la ebullición. Fue a los 44', cuando Huguenet se la tocó de cabeza a Manuel Llano, en lo que terminó de ser un centro exquisito, otra vez por izquierda hacia el medio del área, que el volante impactó también de cabeza a la red. Recalcaron en la previa los DT, en la nota que se publicó en Ovación el miércoles pasado, que el clásico había que disfrutarlo, aunque manteniendo cierta calma. Ahí se les salió la cadena.

El entretiempo, entonces, los vio yéndose unos metros juntos, recriminándose comportamientos. En la vuelta a los bancos el cuarto árbitro advirtió de nuevo al DT visitante: “Hasta acá”.

El segundo segmento fue todo de Rosario Central, que no cambió el plan pero lo mejoró y encontró en Joel López Pisano a su intérprete más claro. Pero también ajustó tuercas en el medio, dejó de perderlo y facilitar las contras de NOB. Postergó buscar tanto por el medio y apostó más por las bandas. Desequilibró, cada vez más con la pelota en los pies, pero careció de efectividad. Esa que sí tuvo su rival y que plasmó sin tapujos. La iniciativa le valió al local tiros de larga distancia, gambetas por izquierda y derecha, centros llovidos por los dos lados. Buscó por cada vía. Hasta que López Pisano metió el bombazo de afuera del área, moviéndose de izquierda hacia adentro, que se fue esquinando hasta escurrirse por atrás del palo de Ramiro Macagno, a los 57'. Fue el descuento y la ilusión canalla de la remontada. Minutos después Francesco Lo Celso también sacudió de afuera y la pelota terminó pegando en el travesaño. Newell’s seguía esperando y en el complemento no generó nada de riesgo, pero jugó con el resultado a su favor y se valió de cada recurso para plasmarlo hasta el final. La otra chance más clara para empatar la tuvo Ignacio Russo, quien se la perdió en el mano a mano con el arquero y asediado por la marca.

Al tiempo que se iba escurriendo la intensidad (y el partido), López Pisano volvió a probar de afuera pero respondió bien de nuevo el arquero. No pudo ser para el local, que jugó mejor pero no tuvo la suficiente efectividad como para hacerse fuerte en su cancha. Sí fue para Newell's, que además se reencontró con la victoria tras esos 9 años de ausencia de este partido especial. La última vez que jugaron en este contexto fue en abril de 2010, con triunfo para los del Parque por 3 a 1. La historia se vuelve a escribir. Y ayer llevó firma rojinegra.

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