Puerto Madryn, Chubut.- El invicto chubutense Omar Narváez (50,500) logró la
hazaña de batir el récord de 14 defensas de un título mundial que compartía con el mítico
Carlos Monzón al imponerse por nocaut técnico en el décimo round al estadounidense Rayonta
Withfield (50,600).
En un colmado y conmovedor Nuevo Palacio Aurinegro, en la ciudad balnearia
de Puerto Madryn, en Chubut, Narváez retuvo por decimoquinta vez en forma consecutiva el
cinturón mosca OMB que luce desde hace más de seis años y que ya forma parte de su piel y de
su alma.
El campeón exhibió ante el retador un completo repertorio compuesto por
inteligencia, técnica, velocidad, personalidad y un apetito de gloria insaciable, fundamentos
que le permitieron precipitar el desenlace y darle forma a la mejor pelea de su
gloriosa campaña.
La actuación del Huracán fue sencillamente sobresaliente, a tal punto que
el rival pasó de desorientado a impotente y por eso incurrió en faltas como un cabezazo o el
empleo antirreglamentario de los codos.
El chubutense recurrió a su guardia zurda y así se convirtió en un
jeroglífico imposible de interpretar para un desafiante que en ningún momento supo sacar
provecho de los diez centímetros de altura de ventaja que le proporcionó la naturaleza.
Narváez se movió en forma segura y veloz, boxeó bien desde afuera y amagó
para forzar a su contrincante a tirar golpes al vacío.
Con un juego de piernas excelente dejó sin respuestas a un sorprendido
Withfield y ganó en confianza en la medida que pasaron los asaltos.
Ya en el segundo capítulo Narváez le provocó al norteamericano un leve
corte en el labio inferior, consecuencia de un directo de derecha.
De todos modos, precisamente en ese segmento al anfitrión le faltó mayor
actividad y por esa razón al visitante ese round le resultó favorable, toda una excepción en
la noche de Madryn.
En el cuarto el oriundo de Georgia le causó a Narváez un corte en el arco
superciliar izquierdo debido a un cabezazo.
Ese impacto calentó la pelea porque el público bramó en favor de su ídolo y
el rey mosca aceitó sus movimientos para concluir apabullando a quien había llegado a la
Argentina también como imbatido.
Como el estadounidense seguía aplicando codazos el árbitro puertorriqueño
le descontó dos puntos, pero la pelea ya tenía un dominador excluyente. Es más: ya se trataba
de un monólogo.
En el noveno Narváez estuvo a punto de noquear a Withfield, pero en el
décimo directamente lo demolió y terminó de darle forma a una obra maestra.
El Huracán pasó a gozar de un récord que incluye 29 triunfos (18 antes del
límite) y dos empates, y está claro que su ciclo está lejos de acabarse y que por lo contrario
está capacitado para incursionar y asombrar en otros mercados.
(DyN)