Ovación

Nadal y Roland Garros, una historia de amor que ya cuenta con diez capítulos

Rafa Nadal logró por décima vez la corona en París, algo inédito en el Grand Slam francés

Lunes 12 de Junio de 2017

Rafael Nadal y París. Rafael Nadal y Roland Garros. Una única historia de amor. Increíble para el resto de los mortales. Increíble hasta en los sueños más utópicos de cualquier tenista. Ayer el español hizo estallar por los aires otra parte de la historia del tenis, recuperó el trono en Roland Garros y se llevó el 10º título en París. En la final, en la que "trituró" desde todo punto de vista las posibilidades del suizo Stan Wawrinka, se impuso por 6/2, 6/3 y 6/1. Fue una tarde soñada para el manacorí, colmada de homenajes. Desde las emociones quizás a la par de aquella de 2004, cuando ganó el primero de los diez trofeos. Y con el pasaporte visado para ir en busca de más gloria, como si esta ya no fuese eterna.

Nadal, que empezó el torneo como número 4 del mundo y que pasará hoy al 2º lugar del ránking, culminó con total autoridad el certamen en el que arrolló a sus rivales sin encontrar nunca una auténtica oposición. De hecho ganó por tercera vez en París sin ceder sets.

"Volver a la final y ganar el décimo título aquí es increíble. Estoy muy emocionado", dijo Nadal en sus primeras palabras para la Philippe Chatrier que se rindió a sus pies desde los cuatro costados. Y continuó: "El sentimiento que tengo es indescriptible. La adrenalina que siento jugando aquí es imposible de comparar con otro lugar. Es el torneo más importante de mi carrera".

Los números del palmarés de Nadal impresionan: fue su 15º título en un Grand Slam, dejando atrás los 14 de Pete Sampras y acercándose al récord de 18 de Roger Federer. Pero nadie ha ganado más títulos que él en Roland Garros, donde en la Era Abierta (desde 1968) le sigue de lejos el sueco Björn Borg con 6. En los primeros años del torneo, el francés Max Decugis llegó a ganar 8, entre 1903 y 1914.

Rafa no ganaba un torneo del Grand Slam desde que conquistara hace tres años su novena corona en París, siendo entonces el Nº 1 del mundo. Ahí empezó un declive, marcado por diversos problemas físicos. Tras ser subcampeón en el abierto de Australia a principios de año, la temporada sobre polvo de ladrillo significó la resurrección definitiva del mejor Nadal, que sólo perdió un partido en esta superficie (cuartos de final ante Dominic Thiem) luego de adjudicarse los títulos en Montecarlo, Barcelona y Madrid.

Con el triunfo de ayer, Nadal se vengó además de Wawrinka, quien lo había derrotado en la única final del Grand Slam que habían disputado anteriormente, la de Australia en 2014. Wawrinka había ganado hasta este domingo todas las finales que había alcanzado en los majors del calendario, con victorias también en las finales de Roland Garros en 2015 y del abierto de Estados Unidos en 2016, pero esta vez no tuvo opción ante el ciclón Nadal. El manacorí lo "trituró" con un tenis excepcional que le quitó a Stan todas las respuestas ya en el primer set. El nivel del español fue altísimo, con una potencia incontrarrestable.

"Eres un ejemplo. Lo que estás haciendo en el tenis y en el deporte es increíble", le dijo el suizo al español en la ceremonia de entrega de trofeos. Como todos, Stan también se rindió ante una de las leyendas vivientes de este deporte.

Para el final, la organización de Roland Garros guardó todas las sorpresas. Durante la premiación se desplegaron dos banderas en una de las bandejas del estadio que componían la frase "10 BRAVO RAFA", con el 0 incluyendo el logo del torneo. Y luego, además del conocido trofeo, el español recibió de manos de su tío (mentor y entrenador de toda la vida) una réplica de la Copa de los Mosqueteros, como se llamó originariamente, con la inscripción en francés y la grabación de sus diez títulos. Además se le proyectó un emocionante video con imágenes de los diez triunfos en París. Se sabía algo más antes del inicio del certamen: Rafael Nadal tendrá su estatua en Roland Garros.

El tenis se volvió a rendir ante la majestuosidad de Nadal. El deporte, le rindió pleitesía. Y lo seguirá haciendo. Porque parece que hay Nadal para rato. Su leyenda vive a la par de la de Roger Federer. Dos grandiosos que hacen al tenis aún más fantástico y, pese a que algunos se atrevieron a darlos por terminados, demostraron estar más vigentes que nunca.

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