Nada de Peque, gigante
Paula Pareto volvió a hacer historia. Esta vez se consagró campeona del mundo en Kasajistán en menos de 48 kilos. Traigan podios, que coraje sobra...

Lunes 24 de Agosto de 2015

Paula Pareto hizo historia. Tan sencillo y tan complejo como ello. Otra vez se subió a lo más alto de un podio, y nada menos que en un Mundial de judo. La Peque, que ya se instaló definitivamente entre los mejores exponentes del deporte argentino, se proclamó por primera vez monarca de su disciplina, al imponerse en la final de menos 48 kilos ante la japonesa Haruna Asami, doble campeona mundial, en Astaná, Kasajistán. La surcoreana Jeong Bo Kyeong y la japonesa Ami Kondo, campeona hasta ayer, fueron medalla de bronce.
Cuando noticias como las de Pareto sobrevuelan las redacciones, aunque se esté en tierras lejanas, emocionan. Sobre todo cuando el denominador común, cuando se habla de ella, son elogios. Y no por el elogio en sí, sino porque Pareto es realmente muy querida en el mundo del deporte por su condición humana, más allá de las cualidades como judoca. Lo dicen una y otra vez sus colegas, un dato que habla por sí mismo. Y encima tiene ese carisma que contagia, que empaña las pantallas, que traspasa distancias. Entonces, cada logro suyo es celebrado de gran manera. Ayer, un ejemplo de esto fue la repercusión que tuvo el título ecuménico en las redes sociales (ver aparte).
 "Estoy feliz, la verdad es que esta es una de las medallas más importantes en mi carrera", dijo la Peque a TyC Sports una vez consagrada. No es para menos. La definición fue un combate cerrado que demandó mucho esfuerzo, en el que la tuvieron a maltraer pero que a fin de cuentas valió la alegría mayor.
Pareto, de 29 años y médica de profesión, sacó ventaja luego de dos penalizaciones a su rival, mientras que ella sólo tuvo una. Explicó la Peque la estrategia que utilizó: "Básicamente arreglamos con mi técnica y con mi entrenador ir a las dos mangas. Era la primera opción. Hice eso y gracias a Dios funcionó. No salió la puntuación, pero si salió una sanción por falta de ataque de ella".
Antes de llegar a la rueda definitiva, Paula se había adjudicado el grupo C y en las semifinales venció a la representante de Corea del Sur, Jeong Bo Kyeong.
Esta es la segunda medalla en un campeonato del mundo para Paulita, después de la que logró el año pasado en Cheliabinsk (Rusia). Entonces, esta gigante de 1,50 metro fue plata al ser vencida por Kondo en la final. Hoy, ya se superó a sí misma. Aunque no es todo: la bonaerense, que fue recientemente plata en los Juegos Panamericanos de Toronto, también se colgó el bronce olímpico en Beijing 2008. Tras este éxito, ya tiene otro gran objetivo en la cabeza: los próximos Juegos de Río de Janeiro 2016, los primeros en suelo sudamericano, y de los que está muy cerca. Porque este año la Peque ya sumó cinco títulos y tiene, por ránking, un pie en Brasil. 
Con el triunfo, la mejor judoca argentina escribió una nueva página dorada en un deporte sin gran tradición en el país sudamericano. "Es cierto que tenemos poca cantidad de judocas. Sabemos lo que nos cuesta entrenar y ponernos a la par de coreanos o japoneses, gente que entrena desde chiquita. Pero haber visto (en el pasado) a otros argentinos compitiendo me inspiró a saber que se puede", agregó.
Hoy en Kasajistán seguirá la competencia, ya con una Peque dispuesta a relajarse, porque no deberá subirse al tatami: "Veré cómo les va a mis compañeros y luego mi idea es hacer una fiesta cuando vuelva a la Argentina para celebrar este logro. A futuro hay que seguir entrenando, el punto final son los Juegos Olímpicos, pero hay  torneos intermedios que sirven para seguir sumando estrategias", puntualizó.
Pareto hizo historia otra vez. Grande. Mucho más grande que el apodo por el que se la conoce, si se tiene en cuenta su dimensión como deportista. Pero no se detiene en eso. Escribe y redimensiona. Quizás ni siquiera tenga techo.

Suma por todos lados. Pareto acaba de ganar el Mundial de su disciplina, pero tiene un palmarés impresionante. Otros logros destacados: bronce olímpico en 2008, campeona en los Juegos Panamericanos 2011 y bicampeona en el Panamericano de judo.

“Nos tiene acostumbrados a la gloria”

La Peque nos tiene acostumbrados a la gloria. Para nosotros esto que acaba de pasar es de una satisfacción total". La frase pertenece a la judoca rosarina Mariana López, por estos días residente en Brasil, donde trabaja y practica la disciplina. López, quien transitó muchos años en la selección nacional, conoce a Paula Pareto de los tiempos en que la Peque daba sus primeros pasos en el alto rendimiento y compartieron innumerables momentos. En este sentido es una voz más que autorizada para ayudar a dimensionar el logro de la bonaerense.
"A los judocas no nos sorprende, sabemos que siempre va a conseguir cosas grandes, no estamos anonadados ni mucho menos. Con ella siempre estamos listos para festejar (risas). Paula es muy correcta y superresponsable con los entrenamientos. Y por sobre todo tiene una cabeza muy pero muy fuerte. El año que viene va a estar muy bueno, los Juegos de Río 2016 son de ella. Siempre aspira a más, deja todo arriba del tatami, no se conforma, sabe que puede y no se rinde", dice Mariana.
Hace algunos años, cuando la rosarina debía entrenar en Buenos Aires y no tenía lugar en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), era la Peque la que le daba lugar en su casa. Luego Mariana logró alquilar en las proximidades de Núñez y fue Paula la que se fue a vivir con ella para estar "más cerca del Cenard". A partir de allí creció fuertemente una amistad que hoy no tiene la misma intensidad pero que mantiene el vínculo de cariño y orgullo. En este sentido, López le contó a Ovación que ayer no pudo hablar con Paula para felicitarla pero sí lo hizo con su mamá, que estaba "hipercontenta y con el pecho recontrainflado por su hija, ella siempre resultó una gran compañera, que le dió una contención de oro". Fueron también muchísimas las ocasiones en las que Pareto anduvo por Rosario, junto a las otras chicas de la selección, conocidas como las Cetáceas, con quienes eran prácticamente inseparables, llegando a compartir incluso las fiestas de Fin de Año.
Entre otras cosas, López también detalló una cualidad de Paula que a simple vista sorprende: "La Peque es cero líder, una más del montón que nunca tuvo coronita. Y si se la daban, se la sacaba porque es muy humilde". Antes que ello, pocos le tenían confianza, por la baja estatura y el escaso peso, e incluso al principio negaban que necesitase becas deportivas para mantenerse y dedicarse plenamente a su deporte, una realidad que cambió con el primer gran logro resonante de Pareto, la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
Aquel, fue el primer golpe de efecto de la Peque sobre el tatami, escenario donde se siente como pez en el agua y en el que consiguió instalarse en la historia grande del deporte argentino. Tanto que, según López, ella es la gran artífice de que se hable de esta disciplina: "Antes contabas que hacías judo y la gente te decía: ¿qué es eso? Ahora lo contás y automáticamente te nombran a la Peque y te recuerdan alguna lucha de sus tantas competencias. Eso es una alegría tremenda, saber que el deporte que practicaste toda tu vida ahora es más popular, que suma gente, que los tatamis están llenos... Yo me emociono, Paula cambió la historia del judo. Soy una eterna agradecida".
Sobre el final, López, quien compitió para Argentina por última vez este año en los selectivos nacionales, contó: "Lo que consiguió Paula es para el deporte argentino un signo de esperanza. Ver a un atleta de nuestro país en el podio de cualquier torneo internacional, te llena de esperanza, de saber que sí se puede. Te incentiva, te alienta, creés".
Para el judo, Pareto ya es héroe. Sus colegas se enorgullecen de eso  y el logro, en cierta menera, parece "de todos ellos" . Y con el Mundial, las emociones volvieron a flor de piel.