Domingo 08 de Agosto de 2021
Ignacio Scocco se reinventó. El extraordinario centrodelantero leproso está encendido y Newell’s lo disfruta al máximo. Nacho es una de las principales banderas del protagonismo, el compromiso y la ambición ofensiva que enarbola el nuevo Newell’s de Fernando Gamboa. El goleador recuperó su voracidad ofensiva, se siente identificado con la idea de fútbol prepotente del Negro y así es uno de los pilares fundamentales del equipo protagonista que encendió la llama de la ilusión en el Parque.
No fue casualidad que justamente Nacho haya estado en el momento preciso y el lugar indicado para capturar la última pelota de la noche del viernes ante Platense para darle tres puntos de oro a Newell’s y eyectarlo momentáneamente a la cima de las posiciones del torneo. El “32” está recargado y va por más, con todo lo que eso significa para un bicampeón que nunca baja los brazos y tiene la red siempre en la mira.
Si bien se trata del mismo futbolista de hace unos meses atrás, hoy parece otro jugador. El Nacho del semestre anterior por decisión táctica del entrenador de entonces, Germán Burgos, jugaba a una estancia del área rival. Y la pelota le llegada siempre desprolija y muy de vez en cuando. Encima era utilizado escasos minutos y el equipo atacaba poco y nada. El combo no podía dar otro resultado que la impotencia para Nacho, como él mismo lo reconoció. Incluso, llegó a pensar si era conveniente o no seguir en la entidad rojinegra.
El 14 de julio en la previa del inicio del torneo ante Talleres, Scocco habló a corazón abierto. “En lo personal ahora me estoy sintiendo muy bien. Necesitaba esto porque el semestre pasado no la pasé para nada bien, sentí por primera vez en mi carrera que no le podía dar nada al equipo, que no le podía dar nada dentro de la cancha, me sentía con mucha impotencia, obviamente no queriendo criticar a nadie, simplemente lo que me pedía el entrenador anterior (Germán Burgos) era algo que yo por mis condiciones no se lo podía dar, pero son cosas del fútbol. Uno siempre tiene revancha y yo la quiero tener en este semestre. La situación del semestre pasado me hizo pensar y ver una realidad en la que llegué a pensar hasta en la posibilidad de irme en caso de no poder ayudar al club. Obviamente en lo personal me tocó salir perjudicado porque a la idea del entrenador anterior la respeto, pero era una idea en la cual no jugábamos con nueve. Yo soy un nueve que le gusta estar cerca del área y presionar alto”, había dicho Nacho con absoluta sinceridad.
Pero Scocco no se quedó en el club para ocupar un lugar de cualquier manera. “Todos saben mis intenciones de siempre estar en el club, pero no a cualquier precio. Cuando digo a cualquier precio me refiero a no poder ayudar y no poder estar. No es una cuestión de venir y estar en el vestuario y nada más. Es cuestión de querer jugar y ayudar”.
Por eso en el último receso Nacho charló tanto con el gerente de fútbol Lucas Bernardi como con el DT: “A Lucas y a Gamboa les pregunté qué iban a querer de un delantero nada más, para yo tener la chance de poder pelear un lugar y un puesto entre los titulares y sentirme cómodo de nuevo. Fue lo único que planteé para tratar de volver a ser feliz dentro de la cancha, que es lo que quiere todo jugador. Siento que aún le puedo dar mucho a Newell’s y por eso tomé la decisión de quedarme luego de hablar con el DT”.
Sin dudas lo que se observa hoy en la cancha es el reflejo del trabajo semanal de Bella Vista y de la renovación de confianza que le inyectó Gamboa a todo el plantel, desde los experimentados como Nacho hasta los más pibes. Incluso, Maxi Rodríguez, paulatinamente, también está volviendo a darle su toque de calidad al equipo, por ahora ingresando desde el banco.
Volviendo a Nacho, al “nuevo y al de siempre”, vaya si está logrando con creces su objetivo: ser feliz, hacer goles y serle útil al equipo. Porque además de firmar los goles ante Estudiantes y Platense, su aporte va muchísimo más allá de estirar la red, ya que se lo nota muy activo y participativo a la hora pedir la pelota y generar espacios. Y por supuesto que también pone el hombro para marcar en la salida. Scocco, el pibe campeón en el 2004 en el equipo del Tolo Gallego, luego el goleador notable que dio la vuelta olímpica también en 2013 con el Tata Martino, hoy es el nueve experimentado que pone toda su sabiduría y calidad al servicio del equipo en vías de construcción del Negro Gamboa.
Newell’s lo necesitaba a Scocco. Y Scocco necesitaba a este Newell’s que sale a ganar y a atacar siempre, aunque por ahora es imbatible de local y le cuesta más de visitante. Así, Newell’s se está reinventando y Nacho, su goleador, también.