Copa Argentina

Música, color, pura pasión en la previa de la final

En la previa de la finalísima de ayer hubo un gran show montado por la organización del certamen.

Viernes 07 de Diciembre de 2018

En la previa de la finalísima de ayer hubo un gran show montado por la organización del certamen. Comenzó a las 19 con la proyección de los goles de Central y Gimnasia en lo que fue el camino a la final del torneo. Y a medida que el público fue ingresando al extraordinario y colorido estadio Malvinas Argentinas de Mendoza se fue enganchando al espectáculo. Color, emoción y mucha adrenalina condimentaron la antesala del partido definitorio de la Copa Argentina.

En una jornada soleada, espléndida, el macizo cordillerano fue el testigo privilegiado de la caravana de hinchas canallas y triperos que a pura pasión fueron tapizando las tribunas del Mundialista de Mendoza. Con los hits musicales del momento que fueron coreados por la multitud fue adquiriendo color una tarde primaveral, que poco a poco se fue convirtiendo en una noche estrellada. Fue tan cordial el ambiente en la previa que incluso el presidente de la AFA Claudio "Chiqui" Tapia caminó tranquilamente por la cancha y hasta se fotografió con ambas dirigencias.

La delegación canalla arribó al estadio en medio de cánticos y mucho optimismo. Fueron bajando del micro en fila india y saludando a los fervientes hinchas que los recibieron. El Patón Bauza fue uno de los primeros en asomar su enorme figura y mostró estar "tranquilo, ahora hay que jugar", tiró al paso mientras caminaba como en cámara lenta rumbo a los vestuarios. Más atrás lo siguieron sus soldados. "Estamos bien", acotó de pasadita un sonriente Ruben.

Y mientras las tribunas se seguían poblando, un hincha de raza como Ezequiel Lavezzi dio el presente en esta especial cita. El Pocho se internó junto a su hermano Diego, su hijo y un grupo de amigos en un palco del estadio para seguir con atención el crucial desafío.

Los jugadores de ambos equipos salieron a realizar el calentamiento previo en el campo de juego. Una ovación espontánea los envolvió por completo en ese momento. Incluso en un instante el Patón Bauza elevó sus enormes manos para saludar a la masa cuando lo nombró la voz del estadio. Antes que la pelota comenzara a rodar el estadio quedó a oscuras y un show de luces iluminó el cielo mendocino y dio el puntapié inicial a la gran final. Un espectáculo de folclore con bailarines llenó de emoción el verde césped y cautivó a los hinchas canallas y triperos, que aplaudieron el gran aperitivo cultural. Después empezó el fútbol.

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