Los Pumas salen a la cancha, debutan en el Mundial de Francia y, como ocurrió en 1995 en Sudáfrica, lo harán ante Inglaterra. El partido, que se disputará en el Velodrome de Marsella, comenzará a las 16 y será dirigido por el francés Mathieu Raynal. Con un rosarino en cancha, Emiliano Boffelli, y otro ex Duendes, Santiago Chocobares.
El seleccionado argentino llega a la cita buscando mejorar su participación del último Mundial, cuando tuvo que dejar Japón antes de lo previsto. Con esa experiencia en la mochila, para Francia 2023 el equipo trabajó distinto y con el australiano Michael Cheika se enfocó en el factor mental. Así, aún con nuevos nombres, armó un plantel competitivo que si arranca bien no se sabe dónde puede terminar. Por este partido y cobra relevancia ya que con él empieza una gran oportunidad para el rugby argentino con un equipo que llega para ser protagonista.
Pero enfrente estará Inglaterra, que pese a no llegar en su mejor momento al debut, es el último subcampeón del mundo y un equipo que por su historia merece respeto. Es el único de los equipos europeos que sabe lo que es salir campeón del mundo. Además no hay que dejar de lado que los ingleses tienen una de las mejores ligas del mundo y sus jugadores juegan en el más alto nivel todos los fines de semana.
Las suspensiones al capitán Owen Farrell y Billy Vunipola, son un punto a favor del seleccionado argentino, ya que la baja del capitán de La Rosa es considerable para la estructura del equipo, por el liderazgo que el apertura y goleador tiene dentro del plantel.
Los Pumas y el León inglés
Con la inclusión del primer partido que jugaron en Londres y empataron 13-13 en el estadio de Twickenham (los ingleses denominaron a esa formación Inglaterra XV), Argentina e Inglaterra jugarán este sábado el 27º duelo del historial, en el cotejo inicial del Grupo D. De las otras 26 ocasiones, sólo cinco terminaron con victorias albicelestes.
En los mundiales, argentinos e ingleses se midieron tres veces. La primera vez fue el 27 de mayo de 1995, en el estadio Kings Park de Durban, en el debut del Mundial de Sudáfrica. Inglaterra tenía un equipo que por su juego llegaba como uno de los candidatos, con el antecedente inmediato de haber obtenido el Torneo de las Cinco Naciones en forma sólida. Contextualizando podría decirse que las realidades de uno y otro eran diametralmente opuestas.
Pero llegado el momento Argentina jugó uno de sus mejores partidos y tuvo una oportunidad histórica e irrepetible de someter al conjunto inglés basando su juego en cuatro aspectos: 1) un trabajo sólido del pack, que defendió, atacó y presionó con la misma solvencia; 2) un tackle demoledor; 3) continuidad y concentración y 4) un juego ambicioso y audaz con forwards y tres cuartos lanzados en una ofensiva coordinada. Falló en los pateadores y ahí estuvo la diferencia. Rodrigo Crexell primero, y Lisandro Arbizu después fueron los encargados de los envíos a los postes y la efectividad de ambos contrastó con la de Rob Andrew quien señaló seis penales y dos drops y llevó el triunfo a manos de los ingleses por 24-18.
El segundo enfrentamiento mundialista se produjo el 10 de septiembre de 2011, en el Otago Stadium de Dunedín, Nueva Zelanda. Allí, otra vez la falta de puntería se tradujo en una derrota.
Las licencias y los errores en un Mundial se pagan muy caro. Y en el debut de la RWC 2011 Los Pumas lo sufrieron en carne propia en la caída ante Inglaterra por 13-9. El equipo albiceleste jugó un primer tiempo parejo, fue rendidor, prolijo y movedizo, donde generalmente ganaron la batalla del uno contra uno.
Bajo la batuta de Juan Fernández Lobbe (hoy integrante del staff de Cheika), Los Pumas fueron eficaces en la obtención y con la pelota en su poder empezaron a atacar a un desorientado equipo inglés que se vio superado y cometió muchos penales para frenar el ímpetu argentino.
El primer tiempo terminó favorable al equipo de Santiago Phelan por 6-3 y si la diferencia no fue mayor fue porque entre Felipe Contepomi y Martín Rodríguez Gurruchaga dilapidaron varias chances (cuatro en total, tres del rosarino).
En el complemento, Los Pumas plantearon las acciones con la misma mentalidad y estiraron la diferencia con un nuevo penal de Rodríguez Gurruchaga (luego falló dos intentos). Y cuando todo parecía que se encaminaba a la primera victoria argentina empezaron a aparecer las fallas, el equipo desaceleró y los ingleses no se lo perdonaron.
El ingresado medioscrum Ben Youngs le dio otra impronta a su equipo, así el conjunto de la Rosa tomó la posesión de la pelota y no tardó en facturar. Pasó al frente y jugó con el cansancio del equipo argentino.
Sin embargo, en el epílogo del encuentro, moviendo la pelota, Los Pumas se la jugaron a la heroica y casi dan vuelta la historia. Pero no pudo ser: el neocelandés Bryce Lawrence no cobró un claro penal al rosarino Juan Imhoff cuando éste, luego de un kick al fondo, fue tackleado en carrera y sin pelota.
La última vez que Argentina e Inglaterra se vieron las caras en un Mundial fue en el Ajinimoto Stadium, de Tokio, el 5 de octubre de 2019. Después de caer ajustadamente por 21-23 ante Francia en el debut y vencer a Tonga 28-12, a Los Pumas les llegó el momento de enfrentar a Inglaterra en el estadio de Tokio, en un partido que decidía la permanencia o la eliminación argentina en el torneo. Había mucho en juego para ambos seleccionados, ya que Inglaterra no tenía el pasaporte cerrado y en su camino aún le faltaba enfrentar al conjunto galo.
El arranque fue muy disputado con cada equipo apelando a sus principales herramientas de ataque. Inglaterra con más movilidad y Argentina más estático, apuntando al poderío de sus forwards. El partido fue medianamente parejo, hasta que el conjunto de La Rosa comenzó a adueñarse de las acciones del juego y Argentina se quedó con un jugador menos por la expulsión de Tomás Lavanini.
Luego el partido entró en un desorden casi generalizado en el que Argentina no acertó con el juego de patadas, e Inglaterra no logró concretar su leve predominio en el juego con profundidad y pases precisos. Sin embargo, le encontró la vuelta al partido. Con el juego abierto comenzó a desgastar a la defensa de Los Pumas y, en el tramo final del primer tiempo llegaron otras dos conquistas -Elliot Daly y Ben Youngs- que la mala puntería de Farrell impidió estirar aún más las diferencias. Con el resultado 15-3 favorable a La Rosa se fueron al descanso.
El segundo tiempo arrancó con un claro predominio inglés, superioridad que le permitió controlar el juego a voluntad y, en el inicio, consiguió anotar su cuarto try, por intermedio de George Ford, que le garantizaba el punto bonus. Farrell, para desgracia argentina, corrigió sus envíos a los postes y comenzó a acertar.
Un penal del centro amplió la ventaja a 25-3, en lo que parecía sellar el resultado a favor de los europeos cuando todavía quedaba mucho por delante.
Promediando el segundo tiempo los entrenadores comenzaron a mover los bancos de suplentes y hacer ingresar los reemplazos en cada uno de los equipos. Inglaterra continuó controlando el juego y Los Pumas no tuvieron precisión para llevar peligro al ingoal contrario. El conjunto de Eddie Jones comenzó a regular energías a la espera del final, controlando los ataques argentinos.
Faltando diez minutos, una sutil combinación en una jugada preparada de los backs de Los Pumas a la salida de un line, permitió a Matías Moroni apoyar el try del descuento que dejaba las cosas 25-10. Pero La Rosa reaccionó, cada vez que se lo propuso, y llegó dos veces más al ingoal argentino para sellar la victoria con un resultado favorable 39-10.
La derrota dejó a los argentinos con un pie afuera del torneo. Sólo un milagro podía mantener al equipo nacional en el certamen (Francia debía perder los dos partidos que le restaban y no sumar bonus), pero ese milagro nunca se concretó ya que pocas horas después los galos derrotaron a Tonga y dejaron a Los Pumas fuera del Mundial.