Mucho cambio de timón en busca del rumbo
En los tres torneos que computan para el promedio Central utilizó a seis técnicos. Una cifra elevada y seguramente una de las causas de la caída futbolística. Leo Fernández y Diego Cocca, los más productivos.

Miércoles 22 de Abril de 2020

Es una verdadera incógnita qué sucederá tras la reanudación del fútbol argentino, aunque lo más probable es que los descensos queden suspendidos, más después de los rumores que trascendieron hace algunos días desde las mismas entrañas de la AFA. De ser así, el desafío que motivó a Central durante este último año se vería definitivamente superado, pero de lo que deben tomar real dimensión en Arroyito es de la forma en la que vivieron el torneo, con la angustia permanente y una carga emocional difícil de sobrellevar. Si de los errores se aprende, en Central tienen el dato concreto de que los cambios permanentes de entrenadores no son la solución. La pelea por la permanencia incluyó tres campeonatos, en los cuales hubo seis técnicos, por supuesto con resultados dispares, con mayor o menor culpabilidad, pero la cantidad es llamativa. De esos seis, el actual DT, Diego Cocca y Leo Fernández resultaron los más efectivos: ambos con una efectividad de alrededor del 50 por ciento de los puntos obtenidos, con un promedio alto para lo que es el presente canalla. Los otros cuatro son Paolo Montero, José Chamot, Edgardo Bauza y Paulo Ferrari.

   La cuestión no pasa por echar culpas, apuntar a quién parezca más responsable, ni eximir a los que mostraron un mayor decoro, aunque resulte una verdadera tentación esto de analizar qué tan productivo fue el desempeño de cada uno de los técnicos que formaron parte del ciclo en cuestión. Por ejemplo, Leo Fernández y Cocca aportaron un promedio muy superior al del resto. 1,588 y 1,500, respectivamente. Existe una forma mucho más clara de graficarlo: hoy Central Córdoba de Santiago del Estero, el último equipo que estaría perdiendo la categoría (se insiste con que es probable que los descensos se suspendan), tiene un promedio de 1,083, superior al número incluso que cosechó el Patón Bauza (1,050). Ni hablar si la comparación se establece con Ferrari (0,667), Montero y Chamot (ambos con 0,500).

   No obstante, el dato saliente es la cantidad de técnicos que se sucedieron en estos últimos tres años y que tuvo como causa y como consecuencia la baja performance del equipo.

   Es un hecho tan claro que en el fútbol cuando los resultados no se dan los fusibles son los técnicos. Los propios entrenadores lo viven y sienten de esa manera. Muchas veces actúan en consecuencia. Lo cierto es que en esos tres torneos que computan para el promedio por Arroyito desfilaron unos cuántos entrenadores. Después, a cada uno le puede caber un análisis determinado, dentro del enfoque que se le pretenda dar. Lo de Edgardo Bauza es un claro ejemplo de esa dualidad. El aporte del Patón en estas campañas del torneo local fue realmente magra, pero ¿quién puede reprocharle algo hoy al ex DT canalla luego de haber logrado un título tras 22 años de sequía en ese aspecto? Absolutamente nadie.

   Igual, no es ese el punto específico del análisis. Es que Bauza fue uno de los seis técnicos que se pusieron el buzo en estos últimos años y que, al igual que otros tantos, tuvieron que dejar el cargo producto de los malos resultados.

   Lo dicho, Cocca es uno de los más efectivos, sobre todo porque fue el que más encuentros dirigió: 26 (contabilizando el último ante Colón, por la Copa Superliga), en los cuales logró una efectividad del 50 por ciento.

   Leo Fernández, que parece allá lejos en el tiempo, fue otro de los técnicos intervinientes en el promedio que, hasta que no confirmen la suspensión de los descensos, seguirá vigente. Su aporte fue del 52,9 por ciento (27 puntos sobre 51 posibles), aunque fue una apuesta de parte de la dirigencia que no perduró. Había llegado proveniente de la reserva cuando Paolo Montero dio un paso al costado. Lo del uruguayo sí fue pobre: en los 8 partidos que le competen su equipo obtuvo apenas 4 unidades (16.6 por ciento).

   El mismo porcentaje tuvo José Antonio Chamot, con apenas dos partidos en el lomo y un peldaño más arriba Paulo Ferrari (22,2 por ciento), que reemplazó al Patón Bauza y rápidamente le dejó el lugar a Cocca.

   Sin dudas, el año más álgido en este tema de cambio de entrenadores fue 2019, en el cual pasaron tres técnicos. Demasiado para cualquier club que busque estabilidad futbolística y una vida tranquila. Fue el año que arrancó el Patón Bauza (venía de lograr la Copa Argentina en diciembre de 2018), pero un puñado de malos resultados lo pusieron primero en la cuerda floja y después lo alejaron de la institución. Fue así que llegó el Loncho Ferrari y después de apenas tres partidos en el torneo local (tuvo uno por Copa Argentina y dos por Copa Libertadores) y lo ya conocido: el arribo de Cocca, quien aún se mantiene.

   Se puede hacer hincapié en distintos aspectos sobre cada técnico en particular, pero lo de la cantidad de entrenadores en los últimos tres años es llamativa: un promedio de dos técnicos por año. Y, se sabe, cuando los cambios son continuos lo que se hace es meter manotazos de ahogados en lugar de buscar proyectos serios. Este de Cocca parece ir camino hacia un proyecto que pueda extenderse en el tiempo (se recuerda que en dos oportunidades el actual DT estuvo a punto de dar un paso al costado), y de esa forma en Central podrían quitar el pie del acelerador en esto de los cambios de entrenadores que en los últimos años llevó al equipo a estar asentado en un terreno que a nadie le gusta transitar.

Un mal antecedente

Si de cambios de entrenadores se trata, Central la conoce lunga por procesos anteriores. Está claro con lo que sucedió entre 2008 y 2010, que fue cuando el equipo canalla finalmente perdió la categoría. En ese lapso por el banco canalla pasaron 11 técnicos, algunos con dos períodos, tales los casos de Madelón, Cuffaro Russo y Miguel Russo. En el medio hubo algunos interinatos, con entrenadores que tuvieron un paso fugaz, pero también formaron parte de un proceso que condujo a uno de los momentos más opacos de la historia del club de Arroyito. Esos 11 técnicos que dirigieron al equipo fueron: Carlos Ischia (14 partidos), Hugo Galloni (3), Madelón (20), Jorge Díaz (1), Pablo Sánchez (9), Gustavo Alfaro (14), Reinaldo Merlo (5), Cuffaro Russo (1), Miguel Russo (9), Cuffaro (30) y Madelón (8).