Milan campeón
En gran segundo tiempo de Milan, alumbrado por su máxima estrella, Kaká, definió el Mundial de Clubes y el 4 a 2 sobre Boca expresa lo sucedido ayer en Yokohama.

Lunes 17 de Diciembre de 2007

En gran segundo tiempo de Milan, alumbrado por su máxima estrella, Kaká, definió el Mundial de Clubes y el 4 a 2 sobre Boca expresa lo sucedido ayer en Yokohama.

  El campeón de América jugó un correcto primer tiempo, que terminó 1 a 1 (Inzaghi y Palacio) pero a partir de la temprana segunda conquista, obra de Nesta, se desencadenó el desequilibrio.

  Kaká concretó el tercero y de nuevo Inzaghi se anotó con el cuarto, distancia exagerada, por lo que el postrer gol en contra de Massimo Ambrosini decoró el resultado con la diferencia debida.

  Boca arrancó bien parado, con Battaglia impecable en la marca, Banega manejando bien el balón y Palacio muy difícil de controlar. A Kaká se lo tomaba bien y sobre todo, se impedía que se asociara con Seedorf.

  Sin embargo, Milan sacó ventaja a los 20’ con un rebote, porque Kaká remató, la pelota dio en Maidana, volvió a quedarle al brasileño y de él salió el pase para Inzaghi, libre ante Caranta.

  Boca ni pudo sentir el golpe porque a los 22’, Cardozo sacó corto un córner, Morel Rodríguez sirvió el centro que no pudo interceptar Gattuso y Palacio, mal marcado, conectó de cabeza en el palo más cercano para derrotar a Dida.

  Con el comienzo del segundo período Milan fue a jugar más arriba y Seedorf empezó a aparecer muy abierto sobre la derecha, cambio posicional determinante.

  De una falta del paraguayo sobre él derivó la jugada clave, a los milaneses no deben dárseles pelotas paradas en ataque visto lo bien que las maneja Pirlo.

  Tiró Pirlo, no pudo Ambrosini y de nuevo, quedó un rebote en el área, aprovechado por Nesta para vencer a Caranta con remate alto, a los 4 minutos.

  En la búsqueda del empate comenzó a ser protagonista Ibarra, adelantado en el campo, a punto de lograr la igualdad con un espléndido derechazo que estremeció el palo derecho de Dida.

  Claro, adelantar a Ibarra era abrirle una puerta a Kaká en su lugar predilecto y por allí llegó el tercero, sobre el cuarto de hora: el brasileño aceleró, dejó atrás a Maidana y su zurdazo superó a Caranta, que no cubrió bien.

  Miguel Angel Russo hizo los cambios debidos: ni Alvaro González ni Neri Cardozo habían encontrado el partido, así que les dieron paso a Ledesma y Gracián.

  Carta inevitable este último porque aunque lo que ha jugado desde que llegó a Boca es mínimo, era el único que, en un día propicio, podía darle otro rumbo.

  No ocurrió, Boca ya estaba muy expuesto, dejaba espacios y así, a los 25 se aliaron los tres hombres más peligrosos de Milan: Seedorf otra vez por derecha, toque adentro, Kaká, cesión perfecta y definición de Inzaghi, otra vez solo.

  No tocó muchas pelotas Inzaghi, pero marcó dos goles. En cuanto a Kaká, la continuidad que tuvo en ese segundo tiempo pocas veces se le ve, porque, si algún déficit puede señalársele al crack de Brasilia es que muchas veces se va del partido, pero esta vez, para desgracia de Boca, se quedó.

  Ya todo estaba liquidado, exageró el árbitro mexicano Marco Rodríguez con la expulsión de Kaladze (plancha a Gracián, era para amonestación) y después volvió a exagerar con la de Ledesma (foul a Kaká, ni para amarilla).

  Milan fue el mejor, no hay cómo discutirlo, y a Boca se le terminó su sueño Mundial, por este año. l