Sábado 04 de Febrero de 2023
Central sacó adelante un partido que venía para asestarle un mazazo. Después de ponerse en ventaja con el gol de Komar, fue un subibaja de emociones hasta el último minuto. Los cambios en el complemento que metió Miguel Russo terminaron siendo claves en la paridad final.
El entrenador canalla no retocó la línea de 3/5 con la que había salido a la cancha en el Gigante ante Argentinos una semana atrás. Aquella vez sufrió, pero se mostró firme. Lo de Victoria fue bien opuesto porque flaqueó en todo momento. Nunca dio seguridad.
A tal punto que el entrenador auriazul trastocó el esquema y sacó a Komar para armar una línea de cuatro defensores, más clásica, sin arriesgar tanto. A partir de allí se acomodó todo. Damián Martínez no tuvo que hacer el ida y vuelta como carrilero y mejoró, Mallo se asentó después del fatídico primer tiempo, Quintana ganó más en el mano a mano y hasta casi empate con un cabezazo que le sacó Marinelli y Coyote Rodríguez dejó de perder la espalda.
Central cambió su imagen en el último tramo, también apoyado por el interesante ingreso de Gino Infantino, que se movió por todo el frente de ataque quitando cualquier referencia al rival. Veliz fue el faro en el área, uno que Central no tenía ni con Oviedo ni con Candia. Y el regreso a las canchas de Walter Montoya le dio movilidad y pase limpio.
Lo que dejaron los últimos 20 minutos canallas debe ser lo que más se asemeje a la idea de Russo. Un equipo que tenga variantes para jugar. Y si a eso se le agrega lo actitudinal, es un combo que le puede dar rédito en el porvenir.
La vuelta a Arroyito será con una buena sensación final, claro que sin olvidar el sufrimiento pasajero inicial. Que fue mucho, por cierto. Un empate que sabe a victoria, por la calidad del rival. Tigre es un gran equipo. Y Central supo domarlo en el epílogo.