Ovación

"Mi duelo era con Pablo Pérez"

Maxi González, el mejor canalla en el triunfo ante Boca, le contó a Ovación detalles de la función que debía cumplir y habló de la alegría que le provoca "aportarle cosas importantes al equipo".

Martes 28 de Noviembre de 2017

Como suele suceder después de una victoria, y en este caso valiosísima por la categoría del rival, el día después es de distensión, de goce. Maximiliano González dio fe de ello ayer, pero en su introducción durante la larga charla que mantuvo con Ovación tiró una frase que pinta de cuerpo entero lo que fueron los 90 minutos contra Boca y la forma en la que Central decidió jugar el partido. "Estoy contento, pero demasiado dolorido. La verdad que fue durísimo y hoy siento el esfuerzo que hicimos", tiró el volante central, la figura del choque del domingo en el Gigante antes de desmenuzar su rendimiento y el del equipo. "Mi duelo era con Pablo Pérez", contó. Y justo al mediocampista xeneize le paró dos disparos que iban al arco, uno con la panza y otro con la cabeza. Fueron dos intervenciones importantes, a las que quizá les faltó luminosidad pero no efectividad.

"Quedé contento. Es lindo sumar minutos y cuando uno está con confianza se siente mucho mejor. Hoy siento que puedo aportarle cosas importantes al equipo, pero más allá de eso la alegría es a nivel grupal por el triunfo. Tanto Talleres como Boca son grandes equipos y a los dos les jugamos de igual a igual y les pudimos ganar", apuntó Maxi González.

¿En qué momento del partido sentiste que estabas haciendo bien las cosas?

Cuando tapé un par de jugadas de Boca y pudimos empezar a jugar nosotros. Eso hizo que tuviéramos algunas jugadas claras, más allá de que no las pudimos concretar. Cuando empezás a ganar esos duelos individuales, la confianza se potencia y te permite soltarte cada vez más.

¿En esos duelos individuales, cuál era el que te había marcado Leo Fernández en la previa?

Arranqué como una especie de interno por derecha y mi misión era marcar a Pablo Pérez. La intención era impedir que él pudiera jugar con libertad porque es el encargado de armar el juego de Boca. Ahí estaba mi duelo.

Tuviste dos intervenciones puntuales que impidieron que remates de Boca fueran al arco. ¿Valieron como un gol a favor?

¡Sí! (risas). Capaz que la pelota se va a cualquier parte pero en el momento uno las quiere tapar como sea y no importa con qué.

Igual cuando el Colo Gil se soltaba un poco tuviste que hacerte cargo del anillo central.

Sí, pero era la idea. Cuando el Colo se desprendía mi función era pararme bien adelante de los defensores y creo que nos salió muy bien.

Hablaste de confianza. ¿Cuánto te ayudó en estos dos partidos, más allá de que por ahí Ojeda tenía chances de jugar contra Talleres y no lo pudo hacer por lesión?

La confianza es todo. Cuando el técnico te respalda te sentís bien y a partir de eso es cuando podés empezar a soltarte un poco más, no sólo para marcar, sino para pasar al ataque. Con el técnico anterior también entrenaba al máximo y sabía que cuando me tocara la oportunidad no tenía que dejarla pasar.

La del primer tiempo fue particular, porque te tiraste de panza y con los brazos atrás. ¿Tuviste tiempo de pensarlo o te salió en el momento?

Me salió en el momento. Dos segundos antes me había tirado para intentar despejar y había quedado mal parado, por eso no pensé demasiado y me tiré de una.

Ahora jugaste con Gil, que te dio una mano. ¿Cuando te toca con Camacho, Carrizo o Lovera, que van más para adelante, te obligan a estar más atento que lo habitual?

Seguro. Las características de ellos son distintas y piensan más en el arco de enfrente que en el propio, pero igualmente colaboran muchísimo a la hora del retroceso. A veces en la marca se hace difícil, pero son jugadores que nos resuelven muchas otras cosas.

¿Fue uno de esos partidos que se juega más con el corazón que con la cabeza?

Totalmente. Son partidos en los que se hace mucho desgaste físico para no dejar ningún lugar vacío ni detalles que el rival pueda aprovechar. Los dolores que uno siente al día siguiente la verdad que valen la pena.

¿Llevaron el juego al terreno que pretendían ustedes, al de la presión permanente, la fricción?

Sí, porque sabíamos que el fuerte de ellos es cuando salen rápido de contra y la idea era que nunca nos pudieran agarrar mal parados, por eso intentamos cortar las jugadas rápidamente, para que los volantes que tiene Boca, que son todos de buen pie, no pudieran dominar con comodidad. Cumpliendo con eso sabíamos que íbamos a anular en gran parte el juego de Boca y la verdad es que nos salió muy bien.

Un partido similar fue el que se dio hace algunos meses en la Copa Argentina. ¿Es algo que tomaron como antecedente, que charlaron en la previa?

No hablamos demasiado de ese partido. Sí sabíamos lo que había pasado aquella vez y la idea era presionar lo más arriba posible. Teníamos muy en claro que Boca es un equipo al que no le gusta que le metan y jugamos básicamente a eso.

¿Debieron haberlo resuelto antes para no sufrir tanto en el final?

Creo que sí porque tuvimos varias situaciones para convertir, pero el arquero de ellos estuvo muy bien y tapó varias pelotas importantes. No fue lindo terminar sufriendo con el rival con uno menos pero se dio así. Lo importante es que se ganó.

¿Qué cambió en este Central que con Leo Fernández ganó de visitante primero y ahora de local contra Boca y con autoridad?

Hay un poco de todo y hasta es difícil de explicar. El fútbol son momentos y le pasa a cualquier equipo. A veces no pegás una y de golpe las cosas te empiezan a salir y empezás a sumar.

Lo que deben tener en claro es que no hay momento para la relajación porque lo que se viene es Independiente y nada menos que el clásico.

Ni hablar. Queremos terminar el año de la mejor manera. Si bien no lo arrancamos como pretendíamos ahora nos vamos acomodando. No queda otra que seguir trabajando como hasta ahora.


Cosecharás tu siembra

Después de un tiempo sin posibilidades de jugar y con el Chacho Coudet como técnico, Maxi González decidió aceptar la oferta a préstamo de Quilmes, donde jugó de mediados de 2016 a mediados de 2017. Y en cierta forma considera que hoy recoge los frutos de aquella experiencia, que le permitió sumar minutos en primera división. "Es así. En un momento no tenía lugar en el equipo, pero nunca dejé de entrenar ni bajé los brazos porque sabía que ya me iba a tocar. Y hoy que me toca jugar trato de aprovecharlo", destacó el volante canalla.

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