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Messi y 10 más, en el inicio en serio de la nueva selección

Leo Messi asumió el rol de conductor de una selección en formación, que en su primer partido grande mostró que le falta. Fue 1-0 a Ecuador, con gol del rosarino

Viernes 09 de Octubre de 2020

Volvió el fútbol del bueno. El fútbol que embandera, el que aúna sentimientos muchas veces enfrentados. Se extraña el entorno poblado, la pasión ahí nomás pegada al rectángulo de juego, pero se sabe que eso es mucho pedir hoy. Que hay que conformarse, agradecer casi que se pueda jugar. Y la TV, para las grandes mayorías que en situación de la antigua normalidad no pueden concurrir al estadio, fue el bálsamo para sentir que en la nueva ya hay lugar para volver a palpar la adrenalina. Porque ya hubo Copa Libertadores, hay amistosos y el fútbol europeo devolvió resabios de su esplendor, pero se necesitaba a la selección nacional en la cancha para poder vibrar en serio. Como también, y sobre todo, se precisaba volver a ver a Lionel Messi con la 10, conduciendo un proceso totalmente distinto a los que integró, con el mismo entusiasmo y hasta tal vez un poco más, en un comienzo que no fue nada del otro mundo desde lo futbolístico, que finalizó en un opaco 1 a 0 sobre un timorato Ecuador. Pero que mostró al rosarino terrenal, rodeado de terrenales, con las ganas de conducir con éxito este ciclo hacia Qatar 2022. Con gol incluido de Leo. Poco y mucho para empezar.

Después del globo de ensayo de la Copa América, que ratificó la continuidad del otro Lionel, Scaloni, llevando sin pergaminos el peso de la selección, anoche en la Bombonera fue la hora de la verdad en serio. La primera de varias. Y sin dudas la conclusión más importante para el técnico es que tiene al líder vivo. Pese a que le sacaron los antiguos socios, que inexplicablemente no contó con Angel Di María al lado, asumió una vez más cabalmente el rol de conductor, de ser el faro de un equipo al que le pesó la inexperiencia de jugar este tipo de encuentros de eliminatorias.

Tanto fue así que Messi la pidió siempre, se mostró muy activo, pidió a sus compañeros de ataque que no lo dejen solo cuando el equipo de Gustavo Alfaro salía jugando, le hicieron un penal no cobrado por un agarrón apenas empezó el partido y le dio el pase de ensueño a Lucas Ocampos, que derivó, ahora sí, en la pena máxima que el mismo rosarino ejecutó con éxito, no sin susto.

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Messi sí tuvo la competitividad que le faltó al resto. Es más, el novato Ocampos fue su mejor socio, al punto que en un complemento más chato que el primer tiempo, volvió a recibir una asistencia cerca del final que no pudo definir bien. Flojito Lautaro Martínez, poco incisivos De Paul o Marcos Acuña, sin asistir bien tampoco Paredes, el mejor jugador del mundo tuvo escasa compañía. Pero así y todo nunca se fue de partido, nunca dosificó el esfuerzo, siempre se mostró para recibir y descargar.

Además no le huyó al roce, varias veces sufrió la rudeza ecuatoriana y aunque no encontró el hueco casi nunca para un remate franco, siempre mereció la atención rival que sus compañeros aprovecharon muy poco.

No cosechó los éxitos esperados, por eso se la juzgó mucho y mal, pero esta claro que hoy al menos esta selección nacional esta lejos en jerarquía de aquellas que disputaron tres finales seguidas. En ella, todo lo contrario a lo que podría suponerse, hay un Messi que lejos de fastidiarse contagia, como en una etapa de siembra que espera cosechar en grande más adelante.

La selección nacional subió al ring en serio. Ganó por puntos sin sobrarle nada, usando el lenguaje boxístico. O sí. Le sobró la jerarquía de Leo, aún sin el brillo de jornadas mucho más determinantes pero sí con la determinación requerida. Esa fue la mejor noticia de este verdadero debut de ciclo de este equipo de Scaloni. Y la vuelta al fin del fútbol grande, por supuesto. Con el más grande de todos: Messi.

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