Ovación

Messi, un líder silencioso

El crack argentino se ajusta al estereotipo de los nuevos liderazgos, aquellos que no necesitan gritar ni gesticular para ser referentes, ya que ejercen ese rol resolviendo problemas desde su talento.

Jueves 31 de Mayo de 2018

El fútbol argentino se desarrolló con líderes dentro del campo de juego. Hasta no hace mucho tiempo no se podía concebir un equipo sin ese referente con determinadas características visibles. Las que lo hicieran sobresalir por sobre el resto. Fundamentalmente desde la actitud, desde la sola presencia, con esa voz de mando indispensable para acomodar a sus compañeros y ordenar el esquema, ese que con un solo grito les hacía recuperar la concentración al resto, el que en cada litigio, tanto dentro como fuera de la cancha, se ponía al frente del grupo.

Así cada lector podrá recorrer la historia de los equipos de su club y casi de manera espontánea seguramente aparecerán en su memoria los nombres de esos futbolistas que fueron líderes en las diferentes épocas. Esos nombres que tranquilizaba con sólo verlo en cancha.

Como así en la selección los nombres de Diego Maradona, Daniel Passarella, Oscar Ruggeri, Diego Simeone, entre tantos otros destacados jugadores que surgen casi de memoria. Por supuesto que el fútbol también tuvo y tiene su anclaje en la sociedad, donde los líderes fueron tan necesarios como así emergentes de las diferentes circunstancias políticas y sociales. No es casualidad que en este deporte popular y pasional dentro de un campo de juego casi siempre ese conductor llevaba el brazalete que le daba el rango de capitán.

Nuevas formas

Pero los tiempos cambian reza la frase hecha y con ellos también las formas. En los últimos años las generaciones fueron creando en el fútbol otro tipo de referentes, al punto de corporizar aquella figura denominada por los estudiosos como el líder silencioso. Que puede o no llevar la cinta de capitán. Ya que su rol lo ejerce desde otro aspecto. Más vinculado a la calidad del juego que a lo actitudinal. Donde una maniobra parida desde la creación tiene más relevancia que un grito.

Un análisis de Steven Poelmans y Laura Sofía Gil Ugarte sobre organizaciones empresariales expresa que este nuevo líder "necesita el silencio para mantener focalizada la atención, aislarse de ruidos, de interpretaciones, de contaminaciones informativas, y que necesita acallar su diálogo interior. La distracción más poderosa de un líder no es el ruido que viene del entorno, sino el que proviene de la confusión de su propia mente".

Sin dudas que la puesta en valor del líder silencioso en el fútbol la hizo recientemente Xavi Hernández, quien en su carta de despedida a Andrés Iniesta reafirmó: "Andrés es, para mí, el jugador con más talento de la historia de España que yo haya visto. Tiene un talento espectacular. Si hablamos de la persona, es un escándalo. Un tío admirable en todos los sentidos. Ejemplar, altruista, empático, jugador de equipo, ganador, líder en el campo, siempre quiere el balón. ¿Sabe la gente lo que significa eso? Iniesta es una bendición para los demás. Eso es tener personalidad, eso es ser un líder de verdad. Líder silencioso, pero líder auténtico. Yo, que toda mi vida he sido un pasador, necesitaba jugadores como Andrés, como Leo Messi. Habéis sido los mejores socios que he tenido nunca. Ellos te daban siempre la salida adecuada por muy mal que estuviera el panorama".

Con sólo observar algunos videos de Iniesta bastará para comprobar que su comportamiento dista mucho de aquellos capitanes o líderes a los que décadas atrás no sólo eran necesarios sino tan indispensables para no sentir orfandad desde las tribunas.

Xavi define con claridad que Iniesta era un líder porque siempre quería la pelota y le daba al equipo la solución oportuna en el peor momento.

La selección de Messi

En apenas un puñado de días Jorge Sampaoli deberá dotar a la selección nacional de una idea de juego, esa que defina a la Argentina en el Mundial de Rusia. Porque más allá del esbozo de un dibujo táctico, lo cierto es que hasta ahora el equipo no reflejó en cancha esa identidad que la represente. En función de esto, asoma como un error recurrente mencionar a determinados jugadores que deberían haber estado entre los 23 o cuestionar a otros que sí forman parte de la lista oficial. Porque en definitiva las convocatorias se ciñen a un pensamiento táctico, el que aún no está en la superficie.

Pero de lo que no hay dudas, más allá de que el entrenador lo haya hecho explícito, es de que la selección tiene como líder a Lionel Messi. Sí, un líder silencioso. Aquel que desde su enorme capacidad futbolística configura una solución más necesaria que la del grito o cualquier otro gesto patriarcal.

Sin dudas que Messi es el líder silencioso de la selección argentina. Si bien ha intentado modificar ciertas pautas de su comportamiento para tratar de ajustarse al capitán que muchos argentinos añoran, su liderazgo parte de su condición de crack.

Es verdad que busca satisfacer las demandas periodísticas concediendo entrevistas y se adapta sin sacrificio a las políticas de la AFA en acercar la selección al público. Como así también les marca el camino a varios de sus compañeros, quienes lo siguen en ese cambio de predisposición.

Pero más allá de las cuestiones de estilos, hay otra formas de liderazgos en el fútbol, como fue la de Iniesta y como es la de Messi. Quienes no gritan ni arengan, sino que juegan, hacen genialidades, y desde allí tratan de conducir a sus equipos hacia los objetivos.

Es difícil aún incorporar a estos referentes silenciosos porque todavía se responde a una matriz cultural donde la capacidad y el talento no alcanzan para tener autoridad. Pero sería saludable comenzar a incorporarlos como líderes. Y no sólo en el fútbol.

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