Messi, la posibilidad de verlo y con eso ser feliz
La Pulga se sentó en el banco, pero en los primeros minutos del complemento ingresó y casi convierte. Motivo de alegría para todos aquellos que deseaban observarlo en cancha

Jueves 12 de Octubre de 2023

Lo que provoca Lionel Messi es único. Apenas se vio que se sacaba la campera para ingresar en el inicio del segundo tiempo, el público lo ovacionó. Era el momento esperado, luego de haber permanecido en el banco debido a que recién el sábado volvió a hacer fútbol tras estar un mes parado por una dolencia en los isquiotibiales. Falto de ritmo, algo lógico, sacó a relucir su talento en dos pelotas paradas que se estrellaron en el palo y que dejaron a todos con las ganas de gritar un gol de la Pulga, aunque verlo tocar una pelota ya es una satisfacción cumplida.

La figura de Messi causa un revuelo increíble. Estalló la ovación cuando lo anunciaron, siguió cuando hizo el precalentamiento y ni qué decir cuando ingresó por Julián Alvarez. Alcanzaba con que reciba la pelota para que todos abrieran bien los ojos y se entusiasman con una genialidad.

Si bien cada toque lo dio al pie, no prevaleció en la jugada individual. A sus maniobras le faltaron aceleración para acompañar sus excelsos gestos técnicos.

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Intentaba y no le salía. Buscaba avanzar y le cerraban los caminos y la perdía. Pero su espíritu competitivo es inconmensurable. No se rinde nunca. Insiste siempre, con una categoría intacta.

Así fue que estrelló un tiro de esquina lanzado desde la derecha en el palo. El lamento fue mayúsculo. Todos deseaban su gol.

Y cuando fue derribado en la medialuna en tiempo adicional, el público estalló casi como si fuese un gol. Es que todos sabe de lo que es capaz de hacer la Pulga. Es que desde casi esa misma distancia le había anotado el gol de la victoria a Ecuador.

Messi se paró delante de la pelota junto a De Paul, pero estaba claro quién sería el pateador. El Diez le entró de zurda, Coronel se la quedó mirando y la pelota, caprichosa, como si no quisiese la felicidad de las 84 mil que llenaron el Monumental, pegó en el palo.

El gol no se le dio, pero Messi sigue haciendo feliz con solo su presencia al pueblo futbolero.