Ovación

Messi gritó campeón y ahora sí pone la mente en Rusia

Messi se despachó con otra actuación memorable para la nueva coronación de Barcelona con mucha anticipación y ya nada lo distraerá de la meta mundial.

Lunes 30 de Abril de 2018

El nuevo título de Barcelona bajo su batuta no sorprende a nadie. En España, desdibujado el Real Madrid, con el Atlético del Cholo sin poder superar esta vez su techo, Lionel Messi llevó a la nueva corona al Barsa sin despeinarse, al punto que le restan jugar cuatro partidos. El crack rosarino lo festejó a lo grande pese a que no era el festejo que más quería. Los tres goles con que rubricó la victoria que necesitaba su equipo para dar la vuelta anticipadamente fueron la justa frutilla del postre, además de llevarlo a alcanzar la mítica marca de 1.000 conquistas en encuentros oficiales. No pudo celebrar en la Champions, ese grito se le quedó de nuevo atragantado y de mala forma. Todo el pueblo argentino futbolero desea que lo libere el 15 de julio, cuando a las 12 hora argentina se dispute la final del Mundial de Rusia 2018.

Hasta el minuto 82 era empate entre Deportivo La Coruña y Barcelona y no había título aún pese a que había marcado el del 2-1. Pero en ese instante y tres minutos después, Messi sentenció la historia y los gritó con el alma. El del 3-2 fue una brillante combinación dentro del área con Luis Suárez, apilando tres jugadores y definiendo la devolución del uruguayo con la de palo, la derecha. Al toque entró resuelto al área en otra pared con el 9 que puede ser rival en Rusia y esta vez sí definió con la zurda, como en el primero de sus goles rematando un centro del mismo Pistolero, en el área chica. Un nuevo hat-trick, otra vez una importancia suprema para obtener algo grande, como lo fue este 9º título de Barcelona, cifra récord en el club catalán. Que lo logró, dicho de sea de paso, con Andrés Iniesta, el que se despedirá a fin de temporada y que se llevó también los mismos flashes.

Esa sociedad se disolverá en la próxima temporada y habrá que ver sus consecuencias. Será un problema de Barcelona. Desde el punto de la conveniencia, a Rusia llegará un Messi más relajado que si hubiera ido hasta el final con la Liga de Campeones de Europa. Claro, para el rosarino fue una frustración tanto la eliminación como las formas ante Roma. No quedó contento con ese desenlace en cuartos de final, pero no hay dudas de que esa circunstancia eliminó la carga física y el desgaste que hubiera supuesto. Como también esta definición anticipada en España, que le evitará el estrés del desenlace hasta el 20 de mayo, que es cuando está programada la última fecha.

Se supone que Messi no será tan exigido, pese a que el próximo domingo celebrará el título en el Camp Nou nada menos que ante Real Madrid. Será quizás el último partido de alta exigencia para el rosarino, que deseará ganar por supuesto como todo Barcelona, pero que no cambiará la historia que escribió ayer en la cancha del Depor.

Messi se encamina a ser no sólo el goleador de España sino el de toda Europa. Todos esos números no hacen más que agrandar su leyenda en Barcelona y en todo el Viejo Continente. No habrá otro igual el día que cuelgue los botines. Pero él sabe que tiene una cuenta pendiente, una herida abierta que sólo podrá cicatrizar si alza la corona del mundo con la camiseta que siente en el alma, la de su selección argentina, de la cual es símbolo, estandarte y esperanza casi única de lograr un título.

Desde ahora empieza la cuenta regresiva para el 16 de junio, el día del gran debut en Moscú ante la ignota Islandia. Nada mejor que el mejor haya bebido su dosis de alegría, como la mostró en los goles, en el festejo final dentro de la cancha y en los videos que trascendieron dentro del vestuario, donde se lo vio saltando como un hincha argentino, con el torso desnudo y dando rienda suelta a un entusiasmo contagioso. No hay otro objetivo ahora por delante para Messi que el Mundial. El que lo iniciará con 30 años hasta después de la 2ª fecha con Croacia. Ante Nigeria cuando cierre el grupo D, ya contará con 31, una edad justa para volcar toda la experiencia hacia el sueño que persigue todo un país desde aquella mágica tarde en el estadio Azteca, cuando Diego Armando Maradona alzó la Copa del Mundo. Todo un pueblo espera que ahora sea su turno.

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