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Messi erró un penal pero se redimió con dos goles en la victoria de Barcelona

El equipo catalán se deshizo sin problemas del Levante, al que derrotó por 4 a 1. Los otros dos tantos fueron de Neymar y Bartra, uno de ellos con asistencia del rosarino.  

Domingo 20 de Septiembre de 2015

Con Luis Suárez y Andrés Iniesta en la banca pero Lionel Messi y Neymar nuevamente goleando, el Barcelona se deshizo con facilidad del Levante, al que derrotó por 4-1 de local para mantenerse líder de la liga española al cierre de la cuarta fecha. El rosarino marcó un penal y falló otro, pero calmó su sed con un segundo tanto de impecable factura.

Como hace una semana ante el Atlético de Madrid, Messi y Neymar inflaron las redes contrarias y completaron un triunfo que empezó a tomar forma con el tanto del central Marc Bartra a los 50 minutos. Messi convirtió un penal a los 61 minutos, después de que Neymar (56') hubiera conseguido el segundo y poco antes de que el Levante descontara por vía de Víctor Cadesús (66'). La Pulga añadiría la cereza final en el último minuto, con una eléctrica carrera y enrabietada definición marca de la casa.

"Fallar penales no hace más humano a Messi, porque luego mete dos goles y da una asistencia. De humano tiene muy poco", consideró el técnico azulgrana Luis Enrique, quien justificó su política de rotaciones. "En 22 días jugamos siete partidos y los jugadores necesitan descanso para afrontar con máximas exigencias los choques decisivos. Seguimos en la buena línea del inicio".

El Barça continúa con 12 puntos de 12 posibles y retomó el liderazgo que había ocupado transitoriamente el escolta Real Madrid, con 10 unidades, tras vencer 1-0 al Granada el sábado.

Con vistas al cargado calendario y la quinta fecha a disputarse entre semana, Luis Enrique reservó de inicio a titulares habituales como Iniesta y Suárez, dio entrada a Munir El Haddadi y Sandro Ramírez, y retrasó a Messi al mediocampo, desde donde el rosarino racionó sus carreras e intentó lanzar al equipo con pases largos y precisos, incorporándose habitualmente a posiciones de remate.

El experimento funcionó a medias durante el primer tiempo, en que los azulgranas contaron las mejores ocasiones, aunque sin dar sensación de amplia superioridad ante un Levante que se estiraba y reculaba conforme la pelota circulaba de un lado a otro, satisfecho de inquietar con contragolpes puntuales de Nabil Ghilas, quien falló un remate frente a Marc-André ter Stegen.

El Barça lo intentó, casi siempre con Messi de protagonista, ya que fue La Pulga quien obligó a la primera atajada de Rubén Martínez, luego probó de tiro libre directo y más tarde habilitó a Neymar por la izquierda, en disparo fallido del brasileño en carrera.

Munir disfrutó del mano a mano más claro tras una escapada por la derecha, pero pecó de individualista y estrelló su puntinazo en el arquero, antes de que Messi retomara el mando con un latigazo que Martínez repelió con apuros, y un poderoso cabezazo llegando desde atrás, alto por poco.

El plan defensivo le valió al Levante durante poco menos que una hora. Lo que tardó Messi en poner la pausa en el área tras una jugada atropellada y levantar un globo con el exterior de la zurda para Bartra, hábil finalizador con amortiguación de pecho y remate raudo y bajo, entre Martínez y el primer poste.

El segundo tanto lo empujó Neymar desde el mismo lugar y con su habitual descaro, colocando entre las piernas del defensor su segundo derechazo tras centro de Dani Alves y mal despeje del arquero.

Abierta la herida, el Barça hundió el dedo con un penal provocado por el brasileño y convertido por Messi, frío definidor desde los doce pasos con un zurdazo autoritario.

El viento soplaba a favor del conjunto local, pero Ter Stegen pifió una salida en tiro de esquina y permitió que Casedesús aprovechara el regalo para convertir el descuento.

Recortado el marcador, el Levante se lanzó a la aventura con presión alta, pero hubiera firmado no meter más goles después de que Messi lanzara por encima del travesaño la segunda pena máxima de que dispuso, tras ser derribado por Zouhair Feddal.

Enojado, Lío se dispuso a enmendar su error, y lo hizo de sobra con un bello tanto en que condujo la pelota en diagonal hasta el balcón del área, sorteando cuantos rivales se interpusieron en su camino antes de soltar un zurdazo inapelable junto a la base del poste, su tercer tanto del torneo.

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