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Merlo metió mano y Central sumó seis puntos y metió ocho goles

No quedan dudas de que la llegada de Reinaldo Merlo fue una bendición para Central. El equipo estaba derrumbado anímica y futbolísticamente y el nuevo DT cambió el presente de un plumazo. Mostaza se animó a caminar por el volcán en erupción que era el mundo canalla y con la astucia de un lobo de mil batallas comenzó a controlar el desborde de lava.

Lunes 16 de Marzo de 2009

No quedan dudas de que la llegada de Reinaldo Merlo fue una bendición para Central. El equipo estaba derrumbado anímica y futbolísticamente y el nuevo DT cambió el presente de un plumazo. Mostaza se animó a caminar por el volcán en erupción que era el mundo canalla y con la astucia de un lobo de mil batallas comenzó a controlar el desborde de lava. Le alcanzaron un par de prácticas de fútbol para armar un equipo aguerrido y efectivo en los últimos metros de la cancha. El primer síntoma de la reacción fue ante San Lorenzo, cuando a pesar de que la historia empezó torcida con el gol de Ledesma, ningún soldado se apartó de la hoja de ruta y fue victoria por 3 a 1. Después llegó el turno de la excursión a Sarandí, donde luego de un primer tiempo de sobresaltos apareció el equilibrio táctico y la efectividad absoluta para el 5 a 0. Hay muchísimo para mejorar y los dos triunfos no deben tapar los defectos que todavía existen, pero al menos ahora hay una base sólida para que Central siga siendo de primera.

Merlo parece adherir a la idea de que en el fútbol está todo inventado. Y más cuando las papas queman y el margen de error es nulo. Por eso plantó una doble línea de cuatro y dos delanteros definidos. La virtud de Mostaza fue tener un mensaje claro hacia los jugadores en un contexto de turbulencia. Y a partir de su simpleza conceptual comenzó a gestarse un equipo que sabe lo que hace dentro del campo. En el terreno propio la misión es apretar y rechazar como sea y arriba atacar con velocidad y verticalidad el arco contrario. Hasta el momento los resultados le dan la derecha al técnico. Una de las virtudes de los entrenadores es hacerse entender y por ahora ese requisito lo cumple el DT auriazul.

Juega el que está mejor. Esta es una regla de oro en el proceso de Reinaldo Carlos Merlo. Si bien el DT está convencido que la experiencia es fundamental para salir airoso en la batalla por la permanencia, eso no le hace temblar el pulso para el armado del equipo. Hoy el técnico entiende que el juvenil Guillermo Burdisso está mejor que Walter Ribonetto y por eso el Tino es suplente. Por su parte, Ezequiel González momentáneamente no encaja en el esquema y debe esperar su oportunidad entre los relevos. Al menos eso ocurrió en el último partido en Sarandí. Tal vez el Equi sea una alternativa para recibir el sábado a Vélez. Y el Kily no jugará hasta que no esté recuperado.

Uno de los rasgos característicos del nuevo Central de Merlo es que desde el arquero hasta el delantero más adelantado dejan la piel para recuperar. Todos, absolutamente todos, tienen la obligación de doblegarse al máximo en el retroceso y no deben dar ninguna pelota por perdida. La fiereza, en especial, de los defensores y los volantes no se negocia. A la hora de defender el canalla retrocede hasta su propio campo y recién allí sale a comerle los talones al rival. El overol es la pilcha de cabecera, pero no es la única. Está permitido ponerse el frac de vez en cuando, como cuando Milton Caraglio clavó la chilena goleadora ante Arsenal.

Hacer ocho goles en dos partidos no es poca cosa. Y la formación de Merlo tiene el arco entre ceja y ceja. A diferencia de otros equipos que intentan desbordar por las bandas y luego sacar el centro al área, este Central tiene un recorrido casi lineal a las redes contrarias. Además explota al máximo la espalda de los contrarios cuando quedan mal parados. Así fueron los goles de Zelaya y Méndez ante San Lorenzo. Y también los contraataques previos a los dos goles de Caraglio, Méndez, Moreno y Fabianesi y Vizcarra ante Arsenal. El gol restante fue el cabezazo de Burdisso luego de un córner frente al Ciclón.

Las brujas no existen, pero que las hay, las hay. Y es evidente que Central además de jugar mal no ligaba ni un poquito. Ahora parece que la cuestión cambió. Porque Merlo arribó envuelto en sus rituales cabalísticos y hasta el momento están dando resultado. Es obvio que ningún equipo del mundo puede entregarse sólo a los designios del cielo. Y Mostaza lo sabe bien porque está convencido que el único camino a la victoria es el trabajo a conciencia en la semana. Merlo irradia un mensaje positivo.

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