Ovación

Maxi Rodríguez, un ícono de Newell's, confesó que odia "un poco" a los dirigentes

Es una de las voces cantantes de Newell’s. Su palabra tiene peso. Y mucho. Maximiliano Rodríguez habla dentro de la cancha mostrando sus virtudes, pero también lo hace fuera de ella.

Sábado 27 de Septiembre de 2014

Es una de las voces cantantes de Newell’s. Su palabra tiene peso. Y mucho. Maximiliano Rodríguez habla dentro de la cancha mostrando sus virtudes, pero también lo hace fuera de ella. Toda la experiencia que adquirió recorriendo el mundo y jugando en Europa la intenta volcar en su casa, en Ñuls. Se siente comprometido junto a un grupo homogéneo de colegas que trabajan buscando el crecimiento del club. Por eso la Fiera pisó la pelota e hizo una pausa para charlar a fondo con Ovación y recorrer diferentes temas, sin gambetas. Por supuesto en ese transitar habló de este presente cargado de “expectativas para estar entre los mejores”; del clásico que se viene y el cual “siempre hay que ganar”; de las lesiones a las que definió como “rachas”; del retiro, algo que “no pienso porque me hace mal”; de la selección y su deseo de jugar la Copa América de Chile; de sus intenciones para el futuro, donde desechó la opción de ser dirigente porque “odio un poco a los dirigentes”, y —entre muchas otras cuestiones— de sus deseos de ubicar a la institución entre las mejores en cuanto a infraestructura, algo que se logrará “dentro de dos años”.

   Maxi acaba de finalizar la práctica, se dirige a la sala de prensa y se acomoda en un banco para iniciar el mano a mano con este diario. Dispuso de todo el tiempo necesario para hablar de distintos temas, sin premura. Con espacio suficiente, relajado y abierto a responder de todo. Tenía ganas de expresarse y no sólo contar las aspiraciones futbolísticas para el presente semestre, sino también en lo que concierne al club y el trabajo que realizan jugadores y ex en pos de lograr mejoras. En el inicio la Fiera contó que “estamos con muchas expectativas. El plantel que se formó es competitivo para estar entre los mejores. Por una cosa u otra, por ejemplo las lesiones, el equipo no puede mostrar lo que tiene. No tenemos la regularidad necesaria, pero a pesar de esos altibajos estamos con posibilidades de pelear hasta el final”.

   —Todos hablan de la vara de Martino y para afuera parecería que no se permite un torneo regular. La cuestión sería salir campeón y ganar el clásico. Incluso algunos cambiarían ganarle a Central por el título.

   —Sí, son dos cosas diferentes y las dos se quieren ganar. La vara la pusimos nosotros con el Tata y la plasmamos dentro de un campo de juego. Nos gusta estar arriba y pelear por cosas importantes. Hay nombres, jugadores con trayectoria que la gente los ve y dice que se está para grandes cosas. Ahora parece que quedar quinto o sexto es un mal torneo. Quizás para nosotros también, depende del lado que se mire. Siempre queremos pelear los campeonatos. Después con el tema del clásico o campeonato creo que son diferentes y nosotros queremos ganar todo. A veces alguno dice “prefiero salir campeón a ganar el clásico”. Es un poco relativo. Yo quiero ganar todo.

   —¿Sienten la obligación de quedarse con ese duelo?

   —Los clásicos hay que ganarlos siempre. Hay que salir a eso, después pueden pasar muchas cosas. Ninguno sale pensando en empatar. Es el partido diferente en la ciudad. Todos lo vivimos de manera especial. Es el partido que uno espera para jugarlo y ganarlo.

   —Con Berti salieron segundos, pero perdieron el clásico y la gente no lo perdonó. ¿Creés que eso es ser demasiado extremista?

   —Lo que pasa es que es un encuentro que te marca mucho. Si lo ganás, al siguiente todos van a querer que ganes otra vez. No es que conseguís la victoria en uno y el siguiente lo podés perder.

   —¿Lo esperás con ansiedad?

   —No estamos pensando en eso, pero sabemos que hay que ganar.

   —¿Qué análisis hacés de la seguidilla de lesiones?

   —Ese tema lo venimos hablando con el cuerpo técnico y el profe. Son rachas que cuando te agarran no sabés si es porque te excedes en un entrenamiento o port otra cosa. A veces hacés poco y también sucede. Siempre corrés riesgos cuando estás en la alta competencia. Hay que tratar de sobrellevarlos. A pesar de todo esto el equipo está con vida y hay que afrontar el resto del torneo de la mejor manera y que el DT tenga la mayor cantidad de jugadores posibles.

   —¿Lo tuyo tuvo que ver con no haber hecho la pretemporada?

   —Hay casos puntuales también. Hay que analizarlo jugador por jugador. Yo vengo de no tener descanso después del Mundial. Vine y quise jugar la Copa Argentina.

   —En esta última etapa, después del Tata, ayudaron a conducir a técnicos principiantes.

   —Es bueno que haya gente del club con estos proyectos. Todos fuimos principiantes. Acá hay buena gente, hablamos, ayudamos y cada entrenador que estuvo se sintió cómodo. Los más grandes son simples, no hay complicaciones. Hay un escudo delante de los apellidos y eso se lo hacemos saber a los DT. En ese sentido trabajan tranquilos y con libertad para hacer lo que quieran.

   —La gente se acostumbró al juego que implementó Martino. ¿Es difícil mantenerlo?

   —Hay jugadores diferentes que aportan otras cosas. Cuando se va alguien hay que reemplazarlo por otro parecido. Hay que sostener esto porque nos da resultados. Cuando llegue uno con otra idea deberá hacerlo con fundamentos que sean interesantes.

   —¿Tuviste ofertas después del Mundial?

   —Sí. Y a veces me sorprenden. Estuve con gente de Madrid que me llamó. A lo mejor en un tiempo lejano lo piense, pero la verdad es que estoy bien en el club y con el proyecto que se inició cuando llegamos. Los atiendo, pero quiero terminar mi carrera acá.

   —¿Te resultó difícil rechazar esas opciones?

   —Se hace complicado cuando escuchás los números. Te mareás un poco, pero cuando volvés al club esas cosas pasan. A mi familia ya le había dicho que volvía para instalarme y no irme más.

—¿Tu objetivo será seguir ligado como DT o dirigente?

   —No, dirigente no me gusta. Los odio un poco a los dirigentes y se los decimos a ellos. Hay que tener carácter y a mí me gusta estar del lado de los jugadores. Creo que siempre vamos a chocar con los directivos porque tienen otra mirada y no saben lo que pasa adentro de un vestuario. A lo mejor cuando deje de jugar puedo ver otras cosas que ahora como jugador no observo. Pero prefiero siempre estar del lado del futbolista.

   —Dijiste que “odiás” a los dirigentes. ¿Qué cosas te molestan?

   —Ojo, tanto de acá como de Atlético de Madrid, Liverpool... Ven otras cuestiones. Uno las plantea y ellos ven otra porque no saben el día a día. Es una forma de decir que los odio. Hay muchas cosas que no compartimos y siempre tratamos de llegar a un lugar en común. Acá hay más diálogo y es más fácil, aunque a veces cuesta un poco.

   —Lo que se observa desde afuera es que a algunos de ustedes se los ve como parte y son una especie de dirigente.

   —Vamos ayudando. Uno también tiene experiencia y trata de volcarla. Lo que pasa se los decimos siempre, pero como ellos siempre estuvieron con los problemas del club, están encerrados con el lío anterior. Tratamos de aportar cosas y de volcarles la experiencia de Bernardi, Mateo, Heinze y otros que no nacieron acá y que se sienten parte de este club y quieren hacer cosas. Queremos que se abran un poco. Hay que abrir la mente y tratar de dejarse llevar y confiar en lo que nosotros les decimos. Por eso te digo que a veces cuesta porque se cierran. Pero creo que se está haciendo un gran trabajo en lo que es el club con todas las obras que se están haciendo. Dentro de dos años estará en el primer nivel.

   —Tal vez escuchaste algunas veces que se dice “Maxi y Lucas son los que manejan el club”, precisamente por esto. ¿Lo sentís así?

   —No lo siento de esa manera, pero sí que tenemos que hablar, compartir cosas con los dirigentes. No es que tomamos decisiones en el club, siempre nos vamos guiando con lo que es la presidencia. Nos ponemos de acuerdo para hacer muchas cosas. Lo que se está realizando lo hablamos siempre. Los apellidos a veces generan mucho y se pueden acercar cosas que son beneficiosas para Newell’s.

   —¿Los contactos lo hacen más sencillo?

   —Es así. Las obras que se están realizando son por la iniciativa que tuvimos nosotros. Siempre les dijimos que había que hacer las canchas sintéticas, también las de Malvinas para que entrenen todos los días los chicos. Tenemos que tener las instalaciones lindas. Es bueno para el jugador que se arreglen los vestuarios. Son cosas que dijimos siempre. A veces te lo rechazan un poco, pero es hasta que nos ponemos de acuerdo, porque lleva mucho dinero. Hay que salir a golpear puertas y que te den una mano. Por suerte el club volvió a ser una familia, creció en lo deportivo, pero en lo institucional le cuesta salir por las deudas. de todas maneras, creo que creció y vamos de la mano.

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