Viernes 01 de Octubre de 2021
El final de la carrera de Maxi Rodríguez no parece lejano y lo ocurrido en los últimos días entrega señales en ese sentido. La última novedad en la lepra es un dolor que manifestó en la práctica de ayer, por lo que no viajará a Mendoza para el partido de Newell's contra Godoy Cruz. La realidad es que las sensaciones que atraviesan al símbolo rojinegro no son las mejores. Lleva cuatro partidos sentado en el banco sin jugar ni siquiera un rato. De perfil bajo, la Fiera habló a su manera el miércoles. Cambió el perfil de Twitter que lo identificaba con Newell’s y también la foto de portada por una relacionada a su paso por la selección argentina.
Maxi retornó a Newell’s en diciembre de 2018 para concluir su extensa trayectoria en el club donde se formó y es ídolo. Semestre tras semestre se fue planteando si seguía o no en actividad. El nuevo plazo que se fijó es diciembre. A los 40 años es consciente de que no le queda mucho y los acontecimientos recientes lo llevarían a definir en forma anticipada lo que hace. Esto no implica necesariamente que vaya a dejar ya mismo el fútbol. Pero la impresión es que la Fiera no continuará en 2022.
No es sencillo para un futbolista de semejante calidad observar los partidos desde afuera. Una vez que dejó atrás la lesión muscular en el recto anterior del cuádriceps derecho y estuvo a disposición, Gamboa lo llevó al banco en cuatro partidos. Y no jugó ninguno.
En el último, ante Huracán, la Fiera observó con resignación el desfile de futbolistas que se preparaban para entrar durante el complemento, como Justo Giani, Panchito González, Jonatan Cristaldo y Fernando Belluschi. Ni siquiera con el marcador adverso el DT entendió que podía ser alternativa. En la rueda de prensa pospartido, Gamboa explicó que lo consideraba para reemplazar a Nicolás Castro si el trámite se presentaba distinto.
El rostro de Maxi fue inexpresivo en esos instantes finales en los que el equipo intentaba, sin él en cancha, modificar el rumbo del partido. Pero fue evidente su impotencia. Ayer, al final del entrenamiento en Bella Vista, el excapitán les comentó al cuerpo técnico y al cuerpo médico que sentía un dolor. Horas después, el parte médico del club informó “una sobrecarga muscular en el aductor izquierdo que obligará a preservarlo este fin de semana”.
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Este fue el desenlace de una semana particular para Maxi. Comenzó el lunes, siendo relegado nuevamente en un partido. Y siguió el miércoles, con el futbolista cambiando su perfil de Twitter. Modificó la imagen en la que aparecía en primer plano con las plateas del Coloso detrás por otra con la inscripción MR11, en blanco y con fondo negro.
Además alteró la foto de portada de esa red social, incluyendo una en la que aparece festejando distintos goles con la camiseta de la selección argentina. Se expresó a su modo y dio un mensaje claro de que se empieza a alejar de Newell’s, y por ende del fútbol, más allá del día en que decida que sea el final.
Es impensado que Maxi vaya a retirarse sin antes tener un último contacto con los hinchas. El dolor que manifestó será una cuestión pasajera y la vuelta del público al fútbol le brindará la posibilidad de que la gente le exprese su afecto. Será un momento especial y emotivo. Hoy todos tienen que asumir que su carrera se termina.
“Le dije que debió haber entrado”
Fernando Gamboa contó en la conferencia que brindó ayer que mantuvo una charla con Maxi el días después de la derrota frente a Huracán y le reconoció que “tendría que haber entrado por lo menos en los últimos 15 minutos”.
“Con Maxi hable el martes mismo por la mañana para contarle lo que había visto y lo que busqué durante el partido. Haciendo un análisis después del encuentro le dije que tendría que haber entrado por lo menos en los últimos 15 minutos. Quise decírselo. Tuve la necesidad de hacerlo”, dijo.
“Maxi me dijo que lo entendía y que respetaba mi decisión, pero que sentía que podía haber entrado”, agregó.
En relación a la baja del futbolista para el encuentro en Mendoza, Gamboa contó que a Maxi “le molestaba un poco el aductor” en la práctica del jueves y que esperaban que ayer estuviera bien, pero se le “volvió a cargar” la zona.
“Nos juntamos en el vestuario. Estuvimos un largo rato hablando y me dijo que sentía el aductor muy cargado y que no quería correr riesgos. En eso coincidimos. Si se lastima le va a llevar mucho tiempo hasta ponerse bien”.
“Coincidimos en que se prepare apenas se sienta bien, para que esté físicamente apto para que el viernes (contra Vélez) tenga la posibilidad de considerarlo”, dijo el entrenador rojinegro.