Matías Di Fulvio, embajador del vóley rosarino en Jordania
El rosarino Matías Di Fulvio, surgido en Sportsmen Unidos, es el DT de las selecciones femenina y masculina de Jordania de vóley. Charla a fondo con todos los temas, Julio Velasco y el efecto Messi.

Lunes 14 de Agosto de 2023

Matías Di Fulvio llegó al aeropuerto de Amman, Jordania, con dos valijas grandes; trae regalos para los suyos a Rosario y a eso le suma su ropa deportiva y de calle. Hace un año que Matías, un profe de gimnasia nacido al vóley en Sportsmen Unidos, de 1º de mayo al 2100 en la República de la Sexta, es director técnico de los seleccionados masculino y femenino de ese país árabe, pero su carrera internacional comenzó hace mucho tiempo en Italia, una de las ligas top en voleibol, un deporte que pisa fuerte en el mundo.

¿Cómo fue tu carrera hasta llegar a ser técnico de selecciones?

Mi familia es del barrio República de la Sexta y a mis 20 años mis hermanas jugaban al vóley en Sportsmen. A mí me gusta el deporte desde siempre así que me acerqué. En ese tiempo me recibí de profesor de Educación Física y uno de mis profesores fue Omar Grasso, un hombre muy querido y conocido en el ambiente, y él me fue contactando. Empecé a trabajar con la selección santafesina y conocí a un entrenador de la selección argentina que me ofreció sumarme y lo hice como scoutsman.

¿En qué consiste ese trabajo?

Es un programa de estadísticas, una aplicación que te marca errores y aciertos. En ese momento era muy caro el programa y tenerlo y usarlo era solo posible para las selecciones. Así fui manejando estadísticas tales como: en cuánto tiempo el equipo tiene y pierde la pelota, dónde están las falencias; los lugares donde se generan los huecos, el rendimiento y cosas por el estilo. Era para la selección femenina de vóley y se mejoró la performance.

¿Y la salida del país cómo se dio?

Trabajando con las selección hacíamos muchas giras por el país y el Lolo Woelfin, que era técnico en Italia y un referente internacional, conocía a una ex jugadora que era kinesióloga y la llamó para sumarla a un equipo italiano como masajista. Un año después me contactó con esta profesional y me preguntó en qué andaba. Yo había dejado la selección y estaba libre. Lolo buscaba un técnico y ella le dio mi nombre. Fue muy rápido todo y en un mes ya estaba en Italia.

¿En qué clubes?

En distintas instituciones, la primera fue en un club de Belluno, en el norte; cerca de Venecia. Después estuve en distintos clubes y siempre en equipos de vóley femenino. Yo volvía de vacaciones y en esos dos meses trataba de arreglar mi continuidad en algún club europeo. La liga italiana era muy fuerte en 2013, pero se dio otro rumbo.

¿Y de allí adónde?

Estaba en Rosario y me llegó la propuesta de dirigir en Islas Vírgenes. Pude disfrutar del mejor vóley del mundo y ya era hora de cambiar. Así que comencé en las islas caribeñas.

¿Era muy distinto?

Era una selección en formación, en desarrollo. Otra experiencia. Y como siempre me gustan los desafíos y los cambios, acepté. Estuve un año, en el 2018, y participé de la clasificación para el Mundial de Japón, que finalmente ganó China. Islas es chico y apenas veías a alguien medio alto lo convocabas a jugar, era muy gracioso. Aprendí mucho. La potencia mundial es Cuba y jugamos contra ellos varias veces, si bien no clasificamos para el Mundial nos fue bien.

¿Volviste al país?

Si, todo el 2019 y parte del 2020. Tuve la suerte de pasar la pandemia en Rosario y fui a trabajar a Náutico Sportivo Avellaneda. Náutico participaba de la Liga Nacional y pudimos hacer un trabajo técnico. Y apenas se fue liberando la posibilidad de volver a entrenar, y se implementaron los protocolos, empezamos el trabajo a full.

¿Cómo llegaste a Qatar?

Un ex técnico de River trabajaba allí y cuando llegué a Qatar fui a un equipo que se llama Police, el equipo era el masculino y lo dirigía Damián Arredondo. En ese momento empezaba la preparación para el Mundial de fútbol, era raro. Qatar es un país nuevo, con mucho desarrollo económico. Me sorprendió que los jugadores, tanto en Qatar como en otros lados, son casi todos extranjeros, hay muy pocos habitantes autóctonos. Fui asistente y estadístico en ese club y viví en un edificio que era de la institución. Salimos campeones de la Liga Arabe y conseguimos algunas copas.

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¿Cómo es la vida deportiva en el mundo árabe?

Es raro primero en cuanto a lo religioso, a menudo se debe parar el entrenamiento para el rezo y las chicas juegan con un velo deportivo. Pero después es como en todos lados, el movimiento del equipo, la rapidez en el juego. Son selecciones de biotipo mediana baja, tanto en hombres como en mujeres. Lo llamativo es las ganas de entrenar, aprender y mejorar. Esta selección de Jordania tiene intensidad para contrarrestar la falta de estatura. En Túnez, Argelia y Egipto se nota la diferencia, esas selecciones tienen jugadores más altos.

¿Y a Jordania cómo anclaste?

En julio de 2022 y después de esa temporada larga en Qatar, me llegó la convocatoria para Jordania. Allí los hombres ligados al deporte se conocen todos y suelen ser jeques. El seleccionador de Qatar, Camilo Soto, es argentino y dio mi nombre y así llegué a las selecciones masculina y femenina de Jordania.

¿Los técnicos argentinos son muy buscados?

Sí, tenemos prestigio, parte de eso se lo debemos en lo que hace al vóley a Julio Velasco, entrenador en su momento de la selección italiana y ganador de muchas copas. Y otra parte porque tenemos mucha formación y nos adaptamos a muchos lugares y situaciones distintas. Pero, sobre todo, en el mundo árabe por el efecto Messi.

¿Cómo el efecto Messi?

Sí, créase o no, el boom Messi favorece a todos los deportes, es el mito fantástico del argentino trabajador y exitoso. Pero no hay diferencias en cuanto al monto que arreglamos con los contratos, cobramos de manera similar a cualquier entrenador internacional, yo tengo las dos selecciones y no me cambia mucho el contrato.

¿Cómo es el sistema institucional y la difusión del deporte?

La gente se llega a ver los partidos si el club al que pertenece el equipo es fundamentalmente un club de fútbol, entonces van los fans. Los titulares suelen ser jeques y los partidos se televisan. Es un deporte que crece día a día. Los contratos suelen ser por un año o máximo dos. Trabajar allá es muy distinto. En América del Sur las potencias son Argentina y Brasil y la potencia mundial es Estados Unidos, nosotros somos emergentes y en ese contexto se avanza día a día.

Matías Di Fulvio estará dos meses en Rosario y luego su destino volverá al cercano oriente, a una geografía distinta en un país regido por una monarquía y mujeres que visten hiyab. Algunas, hasta para jugar al vóley.