Matías Cóccaro ratificó por qué es un futbolista imprescindible

El delantero de Newell's ratificó sus dotes de goleador con el tanto de la igualdad del clásico, pese a que tuvo poca incidencia en el juego ofensivo en sí.

19:25 hs - Domingo 06 de Septiembre de 2026

Matías Cóccaro es un futbolista para esta clase de partidos, por momentos de roce y fricción. No le pesa jugarlos. No se intimida. Trata de sacar ventaja hasta de la mínima situación. No por nada su presencia, en ocasiones dudosa por molestias físicos, es vital para Newell’s. Quedó de manifiesto en el clásico. Absorbido por la impecable marcación de Ignacio Ovando, le alcanzó con tener una frente al arco, cuando se jugaba el tiempo adicionado, para definir y lograr el 1 a 1 que parecía imposible por cómo estaba jugando su equipo.

La eficacia de Cóccaro es determinante en el Newell’s de Kudelka. Con centrodelanteros que en los últimos años no respondían a las mínimas expectativas, el uruguayo volvió a poner de manifiesto su oficio, para aprovechar la única opción clara de la Lepra. La repentización en la definición, tras el pase del Colo Ramírez, es propia de un goleador. De un nueve que llegó a los 5 tantos en las 8 fechas. Con los inconvenientes físicos que trae de arrastre, pero mejor que en el torneo pasado cuando le costaba embocarla.

Discutidor con sus rivales o no guardando la distancia debida cuando se paraba en la barrera, Cóccaro intentó sacar ventaja. Buscaba poner nervioso a los contrarios. La segunda vez que se ubicó muy cerca en un tiro libre que pateó Di María, el árbitro le sacó la tarjeta amarilla. El Zorro jugaba un partido aparte.

En el desarrollo del partido, Cóccaro no logró prevalecer. No pudo cuerpear, cabecear o sostenerla cuando la pelota llegaba desde la otra mitad de la cancha. Ovando se le anticipó siempre. Pero nunca hay que descuidar al centrodelantero rojinegro. Si tiene una, le puede sacar el máximo provecho. Fue lo que sucedió.

Scarpeccio ganó de arriba, Ramírez no se demoró y se la dio a su compatriota para que la toque al costado de la salida de Ledesma. El Zorro hizo lo que se espera de todo goleador. Y si es en un clásico, que se perdía y donde no existían señales de reacción, mucho más trascendente su conquista.

El grito de gol de Cóccaro y sus compañeros quedó atragantado por unos instantes. El tiempo que see demoró el VAR para rectificar la posición adelantada sancionada por el juez de línea. Ni bien se confirmó el gol, el uruguayo quedó sepultado por sus compañeros en una celebración alborozada.

Cóccaro, referente del plantel, tuvo un papel protagónico en una tarde en la que Newell’s sacó un punto de valor numérico y simbólico. Como lo está siendo en este torneo. Pero lo del clásico, por la trascendencia que tiene, adquiere una importancia superior.