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Más que un Gurí, fue un gigante del Turismo Carretera

A los 47 años, el entrerriano Omar Martínez decidió seguir un año más y volvió a ganar en el TC. Se metió en la Copa de Oro y define su ingreso en su tierra.

Lunes 26 de Agosto de 2013

El Club de Volantes Entrerrianos debe estar chocho. Ni en sus mejores sueños habrá imaginado semejante actuación del máximo representante de esa provincia litoraleña en el automovilismo argentino de los últimos ¿10? ¿15? ¿20? ¿30? años, justo en la previa de la cita en el autódromo de Paraná. Pero Omar Martínez lo hizo. El Gurí los destrozó a todos en Olavarría, adonde el TC llevó su segunda visita del año a falta de una oferta mejor. “¿Estuvo un poco aburrida, no?”, dijo con su voz apenas audible, que cuaja a la perfección con su aura de buen tipo, de persona querida en el ambiente. Y es que ganó la serie más rápida, dominó de punta a punta aún con el ingreso del auto de seguridad en las últimas vueltas, y se llevó una victoria que no saboreaba desde finales de 2011. Con 47 años, sigue más vigente que nunca y, “sin soberbia, quiero decir que si sigo siendo corredor es porque siento que le puedo ganar a cualquiera”.

   ¿Quién hubiera dicho que Matías Rossi viviría en carne propia aquello que siempre sintió desde que debutó en el TC 2000 en el 2005 y empezó a compartir pista con el Gurí? “Siempre sentí que era impasable cuando agarraba la delantera”, dijo el Granadero, que lo terminó escoltando. “Es más, si ganaba la serie más rápida iba a correr como el Gurí”, se rió. Pero Martínez “estuvo intratable” desde la mañana cuando, pese a las predicciones, ganó la serie más rápida.

   Al haber hecho la pole (la primera desde fines de 2008, en Buenos Aires), el Gurí corrió cuando la pista era una heladera. Pero, fiel a su modestia, explicó: “Lo que pasó es que después de mi serie hubo más viento y eso los perjudicó a los de las otras”. No fue sólo por eso. Martínez y el Ford de su propia estructura, esa que casi cierra este año, hicieron lo más importante.

   Sí. Después de un magro 2012, el Gurí amagó con colgar el casco pero no pudo cerrar un acuerdo importante con un piloto de punta y “para mantener abierta la estructura decidí seguir este año”. ¿Y ahora? “Si logro antes de fin de año organizar el equipo, lo pensaré”. Pero cuando le refirieron que la ACTC quiere darle un rol dirigencial importante desde octubre junto a Guillermo Ortelli, aclaró: “Yo todavía me siento piloto”.

   Después de la conferencia de prensa, los medios se quedaron hablando con el entrerriano y Rossi, y el Granadero copaba la parada con su tono de voz. Después de atender todas las cámaras, ya en más intimidad, el Gurí contó que esta vez no lo acompañó su mujer porque “está en Rosario del Tala, festejando el cumpleaños de mi abuela, que cumple noventa”. Y más íntimo aún: “Nos pusimos de novios hace 23 años en otro cumpleaños de ella, así que se imaginan cómo están festejando allá”. A su lado sí estuvieron sus hijos Paula y Agustín. “Son de fierro y siento que quieren que siga corriendo”.

   El 30 de noviembre de 2011 en La Plata había sido su última victoria en el TC que lo vio campeón sólo en 2004, después de pelear muchísimos campeonatos. La de ayer, la número 28, fue especial por donde se la mire. Recuperó protagonismo, hizo la pole tras 5 años y medio, volvió a ganar una serie como hizo en Posadas, y a vencer en una final. Ah! Entró por primera vez en el año en la Copa de Oro y en Paraná deberá confirmarlo. Más que Gurí, un gigante.

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