Ovación

Martino empezó a despedirse de Barcelona

Salvo un cambio de opinión radical de su parte, es muy probable que la cláusula de rescisión que existe en su contrato sea la llave para que el Tata logre su libertad de acción.

Domingo 04 de Mayo de 2014

Muchas veces trascender no es sinónimo de éxito. Pero sí de aprendizaje. Y liberación. Gerardo Martino transita días de decisiones en Barcelona, y salvo un cambio de opinión radical de su parte, es muy probable que la cláusula de rescisión que existe en su contrato sea la llave para que el Tata logre su libertad de acción. Y no se trata sólo de una frase contractual, también tiene un significado literal. Porque el entrenador, en un año como entrenador, no tuvo poder de decisión. Llegó con un plantel armado. No pudo elegir refuerzos. Tampoco le pudo dar su impronta al funcionamiento. Y lo que es peor, aunque no lo diga, la estructura lo hizo trabajar más como un gerente que como un técnico. Por supuesto que en el fútbol, donde se mensura por lógica consecuencia con el resultado, asoma como responsable. Pero también hay otros factores para evaluar un desempeño. El contexto político y organizativo del club, como así un patrón social diferente en un suelo donde muchos catalanes creen que son los inventores del fútbol (que alguien les avise que no lo son). Todo ello complica la adaptación de alguien que tiene como rol conducir. Y más aún cuando se trata de quien está habituado a ejercer el cargo sustentado en sus convicciones.

"Tata no está feliz. Se lo ve. No está cómodo. Se lo percibe. Sabemos que su relación con la plantilla es buena. Existe intención de darle el segundo año para que haga su juego según infieren del club, pero admiten que será complejo torcer la voluntad del Tata. También es cierto que lo político genera un clima raro, que también se visualiza en los periódicos y sus respectivos enfoques", relata una fuente desde España allegada al poder de Barcelona tras el empate en el Camp Nou con Getafe, el que alejó al equipo local de la liga.

Justamente tras ese partido fue el propio Martino quien marcó la cancha. "Las oportunidades a veces se reclaman cuando uno cree que es lógico hacerlo. Y hay veces en que uno siente que no dio la talla y no es necesario pedir la oportunidad porque uno no lo merece", señaló, dejando en la superficie una honesta autocrítica como así un deseo por salir que acuña al estar en un territorio incómodo y también hostil.

Desde el círculo más cercano al DT las voces son coincidentes en que el Tata extraña su hábitat natural, que no tiene tanto que ver con su ciudad o país (que también gravita), sino con un espacio de trabajo no tan súper estructural y más lógico, donde el técnico pueda ser técnico y no funcionario de una pirámide tan rígida y protocolar. Como lo hizo en todos los espacios en los que el ex DT Newell's dirigió, salvo Barcelona, donde para muchos es tocar el cielo con las manos, tal vez porque las marquesinas del fútbol muchas veces encandilan y no permiten ver que hay razones culturales que no enamoran al corazón, más allá de los intereses económicos.

Martino parece transitar sus últimos días en suelo catalán. Amigos y allegados funcionaron como puentes a las costumbres argentinas en estos doce meses, quienes también comprobaron a un técnico nostálgico. Aunque si bien a fin de año su corta estadía en Rosario le permitió cargar las pilas, la batería volvió a ponerse en rojo en las últimas semanas para configurar el deseo de volver. Síntoma que también percibieron sus afectos.

Sólo resta esperar el desenlace de una historia que más allá del final, tendrá como protagonista a un técnico rosarino que dirige como vive, y eso no tiene precio. Aunque el costo se llame Barcelona.

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