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Martino dijo que la selección tiene plantel como para "buscar objetivos muy altos"

Gerardo Martino habló con Ovación sobre sus primeros meses al frente de la selección argentina: el estilo de juego, la referencia a Newell’s, el centrodelantero y las convocatorias locales.

Domingo 04 de Enero de 2015

Esta es una época del año, la única, en la que el fútbol permite un resuello. Y vaya a saberse en qué momento, la charla se hace más futbolera que periodística. La tentación por ponerle un poco de pausa al ritmo alocado, funciona. El diálogo remite, casi permanentemente a Newell’s. Una especie de hilo conductor de la entrevista con Gerardo Martino, el entrenador de la selección argentina.

   “Fueron 5 partidos y 3 giras. El análisis no es tan profundo porque no tuvimos una gran cantidad de tiempo juntos ni de entrenamientos y además no jugamos ninguna competencia oficial. Intentamos incorporar cosas que nos gustan a nosotros que tengan los equipos que dirigimos, pero todavía nos falta mejorar mucho”, dice el Tata en el inicio sobre sus primeros tiempos en el predio de la AFA.

   “Trabajar en una selección no brinda demasiadas opciones. Encontramos un grupo muy bien predispuesto a pesar de que hacía unos pocos meses que habían terminado la competencia para la que ellos se habían preparado y para la que tenían una gran ilusión. Eso siempre produce un cierto aflojamiento. Pero encontramos un grupo muy predispuesto a la idea de afrontar otro ciclo. Sobre todo mentalizados de que estamos cerca de una competencia muy importante como es la Copa América”, amplía el conductor antes de someterse al sistema de preguntas y respuestas.

   —¿Cambió la necesidad de ganar la Copa América a partir del subcampeonato en el Mundial o sigue siendo la misma?

   —Esto último. Con Argentina siempre pasa lo mismo... No sabría explicar en qué momento de la historia fue que nosotros empezamos a ser candidatos de todo, pero...

   —De Menotti para acá...

   —Sí, supongo que con mayores argumentos de Menotti para acá porque habiendo ganado la Copa del Mundo, la situación cambió, pero también debo decirte que a mí me gusta manejarlo en función del plantel que dispongo y no tanto con la historia. Y la verdad es que tenemos un plantel como para buscar objetivos muy altos.

   —¿Y en qué momento fue que pasó a ser más importante el cómo que el resultado?

   —No sé si hubo un momento crucial, tampoco sé si siempre se tomó de esta manera. Creo que depende de la cabeza del conductor y cómo lo quiere hacer. No estoy tan seguro de que todos vayamos por el mismo camino. No creo que todo sea ganar a cualquier precio, o sólo importe la forma. Hay gente que le presta más atención al camino, cómo se recorre, a ganar con una idea porque realmente produce placer y hay otros que son puro resultado. A mí me gusta ubicarme en un lugar intermedio porque no tengo una formación fanatizada con las formas ni tampoco me interesa el cueste lo que cueste. Sobre todo cuando no está dentro de los carriles normales... Tenemos vivencias de esa naturaleza. Además, y sobre todo a partir de lo de Newell’s, la verdad que la forma de recorrer el camino me provocó mucho placer. Le encontré un sabor absolutamente distinto al resultado final. Por eso intentaremos ir por ahí.

   —Cambio de frente. ¿Cómo es que los dos zagueros centrales son decisivos en un equipo de posesión aferrado a un sistema, y muy ofensivo?

   —Creo que es lo que pensamos muchos. Un muy buen equipo se sostiene en un triángulo que conforman los dos centrales y el arquero, que para mí es fundamental. A mí me pasó con Paraguay en el Mundial de Sudáfrica. Independientemente de todo lo que corrieron los demás, nosotros estábamos sostenidos en Justo (Villar) y los dos centrales (Da Silva y Alcaraz). Mirá, el Piojo (José) Yudica armaba los picados de los viernes y jugaba. Se ponía de delantero y había que llevarle la pelota. ¿Sabés cómo armaba su equipo? Elegía a todos los que marcaban bien y a dos que jugaran con él. En definitiva es eso. La propuesta futbolística no va a cambiar porque tu defensor mida 1,90 o uno 1,60, pero si puedo tener uno de 1,90 que juegue bien, mejor. Lo ves hoy. Real Madrid es el equipo del momento y sus partidos más importantes están vinculados a la pelota parada: a favor o en contra. Para mí es indispensable tener un grupo de jugadores que sepan defender bien de arriba. Por más que vos domines en la posesión, 3 o 4 córners te van a tirar. Y es una pena que un equipo que propone mucho le otorgue al rival ese tipo de licencias por no tener altura. Podés perder o empatar un partido que a lo mejor tenés totalmente controlado.

   —Y apareció la posesión. ¿Es una moda o un modo?

   —Es una manera que puede tener un entrenador para que su equipo juegue. Insisto, a mí me gustó mucho lo que hacía Newell’s. Si tenés la pelota no tenés que esforzarte tanto en intentar recuperarla.

   —La cuestión es no enamorarse y obsesionarse con la posesión y terminar jugando para los costados.

   —No, no. Nosotros hacemos trabajos de salida para conservar la posesión, pero también trabajos de presión y ataque directo. Si mi equipo puede hacer un pase para hacer un gol, no quiero que la pelota vuelva para atrás y empezar a tocar de nuevo. A mí me gusta tener equilibrio para todo. No quedo preso de las formas. Lo que pasa es que en Newell’s las formas eran indispensables. Para eso estaba capacitado ese grupo de jugadores. Mucho más para eso que para otra cosa. ¿Con quién iba a jugar por alto? ¿Cómo iba a jugar al contraataque si nuestros dos extremos eran volantes? En realidad, Newell’s jugó, para mí, de la forma que más les convenía a esos futbolistas.

   —Hablando de conveniencia y de la Copa América, ¿vas a trabajar pensando en profundizar el sistema o en lo imprescindible que es el resultado?

   —Me parece que no va el o. Creo que tenemos que profundizarlo en el tiempo que queda y tratar de ganar.

   —¿Tenés tiempo?

   —El tiempo a veces funciona como una excusa. Aunque no tengas tiempo, con los jugadores que tiene Argentina, con 4 iluminados, en 25 días ganás la Copa América. Por supuesto que es mejor si el equipo juega bien, pero también puede pasar que un equipo que juega mal colectivamente, pero tiene estos jugadores, te gane 6 partidos. Generalmente el análisis de la gente y del periodismo va atado al resultado. Y cuanto más importante es la competencia, menos trascendencia tiene la forma.

   —Lo que pasa es que tu trabajo también se encuentra atado al resultado.

   —Sí, pero nadie se queda sin trabajo por quedar eliminado jugando la semifinal de una Copa del Mundo.

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