Domingo 20 de Marzo de 2022
En el instante en que el árbitro Pablo Echavarría pitó el final del clásico, el Parque Independencia explotó. Primero fueron gritos de festejo desde los edificios del barrio, inmediatamente bombas de estruendo y momentos después llegaba la invasión de una marea humana rojinegra. Newell's le ganó a su eterno rival en Arroyito y la fiesta se mudó al Parque.
"¡Vamos, Ñúbel!", fue el grito de guerra que retumbó en las calles ya con el triunfo asegurado por el gol de Juanchón García.
Por avenida Pellegrini y por bulevar Oroño la marea era incesante, con banderas, gritos y saltos. Y en el Parque Independencia explotó la fiesta. Con bengalas rojas, ritmo desde bombos y redoblantes, y cánticos hasta quedar afónicos, los hinchas leprosos dieron rienda suelta a su alegría y coparon el Parque desde el Coloso hasta Pellegrini.
"¡Qué manera de sufrir!", sostuvo una hincha, mientras otro le respondía: "¡Somos lo más grande de la ciudad!". A su lado pasaban desde un auto, mezclando gritos, cánticos y bocinazos.
Después de dos años de coronavirus y medidas de distanciamiento, el pueblo rojinegro se abrazó y salió a la calle con sus habituales trapos para celebrar la victoria en el clásico.