Domingo 28 de Noviembre de 2021
Marco Ruben fue vitoreado antes, durante y después del partido. Y él lo agradeció siempre, sobre todo en ese final al que le faltó el broche de oro del triunfo pero que seguramente fue bien valorado por todo el mundo canalla igual. Ahí levantó los brazos, unió las manos y devolvió el tributo a modo de agradecimiento hacia las cuatro tribunas. Y soltó lágrimas, por supuesto, no ocultó que el récord histórico que acababa de lograr era lo que tanto había buscado y que superó todos los sueños que pudo tener. “Acabo de conseguir lo más grande que me pudo pasar en mi vida futbolística y de las más importantes de la vida misma, ¿por qué no?”, expresó sin reprimir los sentimientos que lo embargaban.
“Estoy feliz de quedar en la historia de este club”, dijo describiendo exactamente lo que había logrado, primero con el taco para igualar a Waldino Aguirre y luego con su especialidad, el cabezazo, para superarlo y quedar arriba de todos los artilleros, a uno de llegar al centenar además.
“Desde chiquito soñaba con jugar acá y llegar a esto es solo para disfrutar”, describió. Y no quiso perderse de destacar que “los hinchas me bancaron siempre y me dieron un cariño increíble”.
Por supuesto que la tarde ideal hubiera sido con la victoria con sus goles, pero Ruben valoró todo igual. “Mas allá del resultado, que se nos empañó por los dos golazos de River, fue una tarde muy emocionante para mí”. No hacía falta ni decirlo, su rostro lo dijo todo. Acababa de entrar en la historia.