Ovación

Mapa de la desigualdad

Un informe en cinco países americanos da cuenta del viejo reclamo feminista: ellas cobran menos por la misma tarea.

Jueves 17 de Mayo de 2018

Decir que las mujeres ganan menos que los varones por las mismas tareas en la mayoría de las actividades laborales ya no es novedad. Y en el deporte eso no es excepción, mucho menos en el fútbol. Pero la afirmación, todo un reclamo feminista y no una frase hecha, parte de un relevamiento e investigación realizado este mes por el laboratorio Distintas Latitudes conformado por periodistas de distintos países de América.
Bajo el título "El contradictorio panorama del fútbol femenil en América Latina" se publicó un mapa que devela las extremas desigualdades entre los equipos de varones y los de mujeres, con la redonda, en cinco países: Argentina, Brasil, Colombia, México y Uruguay.
¿Qué datos se revelaron? Entre otros, que en este país (dos veces campeón mundial de fútbol y catorce veces ganador de la Copa América) y en Uruguay (con dos títulos mundiales y 15 copas América en su haber) aun a pesar de la gran tradición futbolera, no se les paga sueldo a las jugadoras de primera división. Aún más: la mayoría de las veces las muchachas pagan de sus bolsillos indumentaria, viajes y otros gastos.
Otro dato relevante del trabajo se posa sobre las estrellas futboleras. Alex Morgan, jugadora de la selección femenina de Estados Unidos, gana 3 millones de dólares al año, en tanto la delantera brasileña y ganadora por cinco años consecutivos de la Fifa World Player, Marta Vieira Da Silva, embolsa 317 mil dólares en un año. Cifra nada despreciable, aunque una diferencia de 10 a 1.
Ahora ni hablar de lo que ganan jugadores como Cristiano Ronaldo y Lionel Messi. Eso sí es incomparable: 79,6 millones y 73,8 millones de dólares ganan ellos, respectivamente, en el mismo lapso.
Todo hace suponer que en Europa siempre las cifras son superlativas. Sin embargo, cuando el informe hace referencia a la asistencia de los hinchas a los estadios, la cosa no es tan así.
Se venía tomando como histórica a la cifra de asistencia de aficionados que se dio en el duelo oficial de fútbol femenino entre el Manchester City y Birmingham City de la Copa de Inglaterra. Acudieron 35.271 personas en mayo de 2017. Pero ese récord mundial fue arrebatado el mes pasado durante la final de la liga femenina de México entre Tigres (donde ataja el rosarino Nahuel Guzmán) y Monterrey, donde asistieron 38.230 simpatizantes.
Pero además, otros seis partidos entre mujeres latinoamericanas se encuentran dentro del top 10 con mayor asistencia. Cuatro mexicanos, uno brasileño y uno colombiano. Buenas nuevas para un deporte que crece nadando en dulce de leche. Las albicelestes dan cuenta de ello. Ocho equipos comenzaron a jugar en octubre de 1991 bajo la órbita de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Luego de siete fechas, River se consagró campeón. Pasaron 27 años (en Rosario recién este es el segundo año que se juega el torneo oficial de primera organizado por la Asociación Rosarina de Fútbol, con 20 equipos) y el incremento de planteles en el torneo de AFA es palpable: la primera división cuenta con dos categorías, A y B. La primera tiene 14 equipos y la segunda 18.
No obstante, el trabajo de Distintas Latitudes hace una salvedad: "A diferencia de la primera división de fútbol masculino, donde Fernando Gago, mediocampista de Boca, percibe un sueldo de 110 mil dólares, la liga femenina es amateur por lo cual ninguna de las jugadoras recibe un salario fijo". Para ilustrar se agrega un testimonio de una jugadora de deportivo Morón, Agustina Donato.
"Desde el primer torneo hasta el momento, el fútbol femenino no es profesional. No sólo no nos pagan sueldo, sino que en el caso de mi club nos exigen pagar cuota social y los gastos se solventan de nuestro bolsillo o de lo poco que autogenera la actividad consiguiendo sponsors".
El informe refiere también a las mujeres de la selección argentina que salieron terceras en la Copa América, que se jugó en Chile, y tienen como arquera titular a la rosarina Vanina Correa.
"Se les paga 25 dólares por partido. Por ello, la lucha de las futbolistas en Argentina es lograr que este deporte deje de ser amateur. La jugada más importante hasta ahora fue colectiva. Las futbolistas de la selección exigieron a la AFA, a través de una carta pública, recursos básicos como viáticos e infraestructura donde entrenan", se lee en el documento. A pesar de ello las chicas dirigidas por Carlos Borrello la seguirán peleando: jugarán un repechaje ante un equipo de Concacaf para clasificar al Mundial.
Hay muchos más datos. Brasil, por ejemplo, tiene la diferencia salarial más grande del continente. La liga femenina consta de 16 equipos, sin embargo, sólo tres son considerados a la fecha como profesionales: Santos, América de Minas Gerais y Sport. Se consideran profesionales a los que tienen "carteira assinada" con sus jugadoras, es decir, una relación contractual con todos los derechos y garantías laborales.
México impuso un nuevo récord mundial de asistencia en el partido decisivo entre Tigres y Monterrey. Empataron 2 a 2, pero las auriazules ganaron 4 a 2 desde los once pasos a las de Monterrey. Los fanáticos de las chicas acudieron por las entradas de ese partido ya en la madrugada del 1º de mayo: tres días antes del cotejo.
En Colombia, donde se respira fútbol, la diferencia salarial entre profesionales hombres y mujeres sigue siendo desproporcionada: el margen es de 1 a 20 (mientras Teófilo Gutierrez gana 70 mil dólares mensuales, la jugadora mejor pagada rasguña los 3 mil). Y en el fútbol charrúa, donde ya hace 20 años se jugó el primer partido federado, el profesionalismo es un sueño. Las mujeres juegan, pero no cobran.
Los periodistas que elaboraron el documento son: Jordy Meléndez Yúdico, Lizbeth Hernández, Ketzalli Rosas, Tania Chacón y Alma Ríos (México); Diego Pérez Damasco (Costa Rica) y Florencia Luján (Argentina). Aportaron datos Juan Carlos Zapata y Alejandro López, de Colombia; Victoria Mujica, de Uruguay y Agustina de Luca y Bruno Grappa, también de Argentina.

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