Rusia 2018

Malditas sean las jugadas

Malditas jugadas. Las aisladas. Las que impunemente intentan ponerse por encima de cualquier tipo de anclaje colectivo.

Domingo 01 de Julio de 2018

Malditas jugadas. Las aisladas. Las que impunemente intentan ponerse por encima de cualquier tipo de anclaje colectivo. Malditas jugadas que aceleran el pulso muy de vez en cuando mandando al ostracismo lo que verdaderamente hace falta: el juego. Hubo ejemplos que rompieron reglas, pero fueron los menos. En la Superliga, una copa internacional o un Mundial (especialmente) resulta inviable fortalecer ilusiones si todo queda remitido a un par de jugadas aisladas. Es cierto, Argentina tiene ese jugador que es capaz de "ganar un partido solo", pero si Messi se aisla del equipo...

   Argentina fue un equipo de jugadas y no de juego. Contra Islandia fue el gol de Agüero y poco más. Lo de Croacia mejor ni recordarlo. Frente a Nigeria se mostró la mejor cara, pero sólo en 45 minutos, y se ganó en el cierre con un gol que futbolísticamente no formaba parte de un plan (centro de Mercado y definición de Rojo). Ayer hubo tres goles, pero ¿en qué momento el equipo dio señales de estar en condiciones de manejar el partido? Zapatazo de Di María de afuera del área, gol de rebote de Mercado y cabezazo del Kun en medio de lo que ya era una búsqueda alocada. Jugadas. De juego, casi nada.

   Si el plan era someter futbolísticamente a los rivales, el porrazo es mayor. ¿Cuál fue el mejor partido de Islandia? Ante Argentina. ¿Y el de Croacia? ¿Hace falta decirlo? ¿Y Nigeria? Fue superado sobre la hora? ¿Y el de Francia? Sin palabras. Argentina se la hizo fácil a todos los rivales. El problema fue el equipo de Sampaoli.

    Este apático equipo de Sampaoli hacía sus apuestas, pero mientras la ruleta giraba "coronaba" la posibilidad de algún arresto individual, de la aparición de alguna jugada salvadora, aislada. Y como Messi no apareció casi nunca (la culpa no es sólo suya), las caretas se cayeron rápidamente, amén de algún que otro incentivo pasajero.

   Las jugadas deben formar parte del juego, no condicionarlo e imponer condiciones. Y Argentina abrazó esa modalidad. Se aferró a sacar rédito sólo de algunas de esas jugadas. De esas malditas jugadas que lentamente fueron desluciendo, ninguneando y matando al juego.

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